Con la presencia en la sala, de la dramaturga y productora teatral chilena, Anna María Padilla, traductora de la obra de August Strindberg, la agrupación Icono Teatral puso en escena, Nuestra Julia, una versión libre de Silvia Piccoli y bajo su dirección, de la renombrada pieza del dramaturgo sueco, La Señorita Julia. La trama refleja los cambios sociales tras la revolución política en Francia y socioeconómica en Inglaterra, que irradiaron en toda Europa, y en el mundo conocido entonces.

Las luces de la sala se prenden a pleno. El actor y las actrices agradecen los aplausos y se retiran. De fondo se escucha la sarabanda de la suite N° 4 de Händel. De allí en más el público no se mueve de los asientos, permanece en silencio. Pasan cinco minutos ¿seis? ¿siete? La directora Silvia Picolli entra tímidamente e invita a los espectadores a salir.

Ese clima es el que logró la dramaticidad que envuelve el final de la obra, Nuestra Julia, una versión libre del clásico, La Señorita Julia, del dramaturgo sueco, August Strindberg, que el elenco Icono Teatral puso en escena el sábado último, sobre libro y dirección de Picolli, alma mater del Centro de Artes Icono, de La Lucila.

Las propuestas de Icono Teatral obligan al público a involucrarse en las puestas, lo desafían. Lo experimentado el sábado último demuestra la afirmación. La sala de La Lucila es íntima y la acción no transcurre alejada de la platea, más bien todo lo contrario. Esto y el oficio de la dirección y los actores lograron el clima.

Entre el público estaba, invitada especialmente, la dramaturga y productora teatral chilena, Anna María Padilla, que vive desde hace muchos años en Suecia y el traductora de la obra de Strindberg. Ella también sintió en el cuerpo la profundidad de la puesta, tal como se lo comentó a Prensa Libre una vez fuera de la sala.

La señorita Julia fue escrita por Strindberg a fines del siglo XIX, tras los cambios sociales, económicos y políticos operados a partir de la doble revolución en Europa, en el contexto de los últimos vestigios del antiguo régimen, las nuevas clases sociales emergentes, y su antagonismo, y el lugar siempre en cuestión de la mujer.

Picolli reveló que el texto final de, Nuestra julia, surgió de un ejercicio colectivo de investigación y experimentación teatral, a partir del libro original de Strindberg, con el elenco conformado por Brenda Bianchimano, en el papel de Julia; Lucho Gec, como el criado que se relaciona con Julia; y Maria Celeste Penna, la mujer del criado.

Bianchimano contó que tuvieron nueve meses de ensayo, y mantienen la obra en escena desde fines de 2016. Gec explicó que trataron se sintetizar al máximo la propuesta de Strindberg, para hacerla más amigable a los tiempos que corren, y Penna destacó que le dieron mayor preponderancia al tratamiento de la pasión y los sentimientos.

En estos días parte del elenco de Icono Teatral viajará  al 2do. Festival Internacional de Teatro Arre, en Tucumán (del 22-6 al 1-7), donde compartirán escenario con elencos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú, Brasil y México, con la obra, Desconcierto, de Diana Raznovich (ver www.prensalibre.com.ar/index.php?id=11238).

El Centro de Artes Icono Teatral está en avenida Maipú 3821, La Lucila. Además de talleres de teatro en diferentes días y horarios, y funciones los fines de semana, en el lugar se puede encontrar buena literatura teatral. En la cuenta de Facebook CENTRO DE ARTES ÍCONO – GRUPO ÍCONOTEATRAL se puede ver la programación.

Gustavo Camps

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