El mural de Enrique Buronne Risso en la pared norte del nuevo cuartel de Bomberos Voluntarios es la obra más grande del popular artista plástico sanfernandino. Tiene 23 metros de largo, más de 5 metros de alto y resume la historia de la reconocida entidad. La realizo con parte del equipo que colaboró con él para el mural del túnel Favaloro, bajo las vías sobre la calle Yrigoyen/Ayacucho al ingreso a la estación San Fernando.

Hace poco más de dos años, cuando la asociación Bomberos Voluntarios de San Fernando presentó la maqueta de lo que iba a ser su nuevo cuartel, el presidente de la entidad, Héctor Smoje, le dijo a Burone Risso, como al pasar: “podrías hacer un mural, hay lugar” y el artista plástico dijo “si” en el mismo tono.

Hace dos meses Smoje le recordó: “mira que está casi listo el cuartel ehhh…”. Así nació la gran obra del artista plástico sanfernandino, en la pared norte del no menos imponente cuartel de bomberos inaugurado recientemente, a metros de Ruta 202 y Acceso a Tigre (Colectora Reguera, en honor a un ex combatiente de Malvinas).

Trabajó con parte del equipo de ex alumnos que lo secundó para el mural del túnel bajo las vías del ferrocarril Mitre a la altura de la estación San Fernando (Brandsen e Yrigoyen/Ayacucho): Yani Bartoszek; Agustín Farías –que viajó especialmente desde Córdoba) y la colaboración de Graciela Cid Benítez y Santiago Seguí.

Se supo que el mural fue una donación del artista. No es para menos. El padre de Burone Risso fue un reconocido médico de pueblo, que atendía a los bomberos “de puro corazón”, como se puede leer en algunas historias locales recientes.

La obra

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Con el poder de síntesis de un artista de su talla, Burone Risso despliega la historia de la entidad en tres planos: dos laterales, donde en uno se destaca la sede tradicional (Constitución al 100) y, en otro, donde recreó la autobomba Dodge, de 1930, y bomberos con capa, a la vieja usanza; y uno central con el típico combate del fuego.

Para incorporar los motivos se documentó con revistas de historia de la época. Mucho del  material se lo facilitó el secretario general de la asociación de bomberos locales, Rolando Facello (que además fue el proyectista integral del cuartel, cuya dirección fue de otro vecino sanfernandino, el ingeniero, Luis Soria).

Mientras bosquejó el mural, en la propia pared, e inició la tarea artística, los obreros aun no habían terminado de instalar ni ventanales ni el piso, y se mezclaban en sus tareas con los artistas. “Hice los dibujos con tiza; mis colegas se centraron en los plenos, yo, por supuesto, hice los que pude, y las terminaciones” señaló sobre la dinámica de trabajo.

En cuanto a las tonalidades, Burone Risso utilizó los colores primarios –“para que sea más vibrante la presencia y la visualización del mural” explicó- rojo, amarillo, verde; pero en la obra se destacan los entramados del piso, con un gris brillante y negro, y el celeste del cielo con blanco, ambos exclusivamente a cargo del artista.

También intervino las dos columnas del paredón –“para unir los tres momentos de la historia” señaló- y no utilizó laca protectora pues, según explicó, los murales requieren mantenimiento y retoques a lo largo del tiempo, y las lacas hacen que deba recurrirse al trabajo con espátula, y no pocas veces, a romper la pared.

“Es importante la presencia del arte en edificios públicos” dijo el artista con conocimiento de causa. Burone Risso tiene dos murales en la cancha de Tigre, en Victoria; uno en la Quinta El Ombú, en San Fernando, y uno al ingreso del Deliberativo, en Tigre. Además hay un cuadro del artista en el Concejo de San Fernando.

Gustavo Camps

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