Cientos de manifestantes  a lo ancho de la plaza de los Dos Congresos, a la altura de Sáenz Peña y Ceballos se probaron con la policía de la CABA, a pedradas, que tenía vallas en Rodríguez Peña, motos, cuatriciclos, dos carros hidrantes y cientos de efectivos bien pertrechados con escudos y uniforme especial, gases, rifles y balas de goma, amén de perros amaestrados para el ataque, helicópteros y drones. La Cámara de Diputados aun debatía el ajuste a jubilados, que finalmente se votó hoy martes, tras una nohe de cacerolazos. Así fue el lunes de un “país previsible”.

Cuesta creer que el gobierno que comanda las fuerzas de seguridad –no solo las de la capital- se haya presentado en algún momento como “previsible”, “normal”. La CABA, en las cercanías del Congreso de la Nación, el lunes a la tarde, era tierra de nadie.

Luego de las 14,30 comenzó la violencia y alrededor de las 18 seguía en 9 de Julio y Avenida de Mayo. Hubo detenidos y hospitalizados entre los manifestantes, también policías heridos. La Cámara de Diputados debatía el ajuste a jubilados.

La policía de la CABA valló los ingresos al Congreso en Callao, Riobamba, Rodríguez Peña y había efectivos detrás de las vallas bien provistos de uniforme especial, escudos gases, rifles y balas de goma, perros amaestrados para el ataque.

Por el cielo recorrían la zona helicópteros y drones de la policía, del periodismo. Algunos manifestantes la emprendieron contra las vallas, y enseguida comenzó una lluvia de piedras contra la policía, que no se quedó a la defensiva aunque si en sus lugares.

Cientos de militantes con banderas de Izquierda Latinoamericana, PSTU, UOM Quilmes, SUTNA, MAS, PTS, PO-FIT, MTS, unían las calles Paraná, Montevideo, Rodríguez Peña a Solis, Virrey Ceballos, Sáenz Peña en la protesta  contra el ajuste a jubilados.

Había jóvenes, la gran mayoría, mujeres y varones, pero también de mediana edad y de la tercera edad, jubilados. Tiraban muchas piedras. La policía desde su lugar en las vallas respondía con balas de goma, gases, devolvía alguna pedrada.

Bancos, monumentos, veredas y paredes rotos demuestran que las piedras estaban allí mismo, no las llevaban los manifestantes. Como escudos usaban maderas y otros objetos también del propio terreno. y ponían el cuerpo.

Un grupo de policías, y varias motos trataban de ganar un poco de terreno pero la muchedumbre no solo se mantenía con las piedras sino que avanzaba hasta las vallas, sobre todo del lado de Yrigoyen y Ceballos, del lado de la Biblioteca del Congreso..

En varias oportunidades el periodismo apostado detrás de la policía debió replegarse pues los gases y balas de goma no discriminaban. En un momento hasta los camiones hidrantes se replegaron, como estrategia o por las piedras.

A las 15,30 aproximadamente el diputado, Andrés Larroque, salió a informar que se había declarado un cuarto intermedio en la sesión. La Cámara de Diputados estaba aislada pero no ajena a la gravedad de lo que pasaba en la calle.

Enfermera
Una enfermera denuncia ante el periodismo que la policía pretendía detener a una jubilada descompensada

La gran plaza, a la altura de Paraná, Montevideo, Rodríguez Peña a Solís, Virrey Ceballos, Sáenz Peña, huelga repetirlo, era tierra de nadie. Varios negocios y vidrios de edificios también sufrieron la represión y las pedradas. Hasta algún saqueo hubo.

Alrededor de las 16 la policía se lanzó definitivamente a disolver la manifestación y comenzaron a llegar detenidos, la mayoría jóvenes, también dos camionetas decomisadas –PTS se leía- con banderas, mástiles de caña  y volantes.

En un momento una joven uniformada con ropa blanca y una cruz roja, y otras dos de civil, forcejeaba con policías que intentaban llevar detenida a una mujer grande, tal vez jubilada que estaba descompensada, mareada, no se mantenía parada.

zapatillas
En Sáenz Peña y avenida de mayo, después de la represión

“Hay que diagnosticarla ¿y si tiene un preinfarto?” increpaba la mujer de la cruz roja y sus acompañantes, finalmente cubrieron a la señora con su propios cuerpos y lograron que se la atienda en una carpa sanitaria donde había un par de policías heridos.

Cuando no quedaron manifestantes en la zona las piedras, cartuchos verdes de balas de goma, banderas y carteles partidarios, y todo tipo de objetos imaginables, armazones de anteojos, remeras, alfombraban las calles.

En avenida de mayo y Sáenz Peña un cúmulo de zapatillas demostraba lo que había sido la barbarie provocada en gran medida por el propio Estado. A lo lejos -9 de Julio y Av. de Mayo, tal vez- se veía humareda, y se escuchan explosiones. Por allí seguía la cosa.

Gustavo Camps

 

 

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