La Justicia otorga beneficios a reos condenados, por delitos aberrantes, porque llegaron a determinada edad; las fuerzas de seguridad reprimen indiscriminadamente, sobre todo a jóvenes, y a jubilados, en manifestaciones contra medidas que promueve el gobierno. En esta nota Carolina Sofía Ibarra, joven militante política y delegada del sindicato de Anses, pone en tela de juicio la lógica que da lugar a este tipo de situaciones.

Por Carolina Sofía Ibarra*

Carolina Sofía Ibarra

Hay una lógica que dice que el pibe que estaba cortando una calle merece morir de un par de tiros por la espalda. Esa misma lógica dice que Etchecolatz es un “viejito” que “tiene que estar en su casa” a pesar de haber torturado embarazadas antes de asesinarlas, entre otras aberraciones que no vienen al caso porque todos ya sabemos quién es Etchecolatz.

Esa misma lógica apeló a la desaparición del compañero Julio López cuando mataron a Santiago Maldonado. Increíble, pero si. Preguntaban por López los mismos que hoy, por lo menos no dicen nada de que le hayan dado (prisión) domiciliaria al que lo desapareció no una, sino dos veces. Y una en democracia. Pero “pobre viejito”, al menos que muera en casita ¿No?

Julio López, una de las v´citimas del reo Etchecolatz
Julio López, una de las víctimas del reo Etchecolatz

Hay otra lógica que indica que los represores tienen que morir en cárcel común y con cadena perpetua por haber cometido la atrocidad más grande a éste pueblo. Esta misma lógica es la que te lleva a la calle a reclamar todas y cada una de las injusticias que venimos padeciendo, como hicieron Santiago o Rafael y el costo fue la muerte, como hicieron la semana pasada cientos de miles y muchos todavía no recuperaron su libertad.

Esta misma lógica nos llevó a reclamar por la aparición con vida del compañero López una y otra y otra vez, siendo o no Gobierno. Y nos encuentra en la calle ante cada arrebato de los que nos gobiernan hoy. Y nos encontró por Santiago y Rafael. Y por cada compatriota al que éste sistema que hoy se llama Macri pero mañana se puede llamar Montoto, le fue arrebatando en estos 25 meses la dignidad de a cachos, como un zombie que viene y te come de a poco. Como un caníbal. Porque el capitalismo es eso: canibalismo.

La famosa y vieja grieta divide a los que quieren conservar las relaciones de poder tal y como están hoy, de quienes queremos modificarlas. No es otra cosa, no es ser kirchnerista o macrista, marxista o de Adam Smith. Es mucho más simple. Están los que se sienten cómodos con ésta realidad porque les sirve, porque son veinte que se enriquecen, o porque les derechizaron la capocha. Y estamos los que le vamos a dar pelea aunque nos caguen a palos o nos lleve la vida.

* Carolina Sofía Ibarra                                                                                                      Militante política y delegada gremial de SECASFPI – Sindicato de ANSES

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