Militante de la Comisión por Memoria Verdad y Justicia Zona Norte, mujer destacada por el Concejo Deliberante de Vicente López por su trayectoria en derechos humanos, Delia Belardinelli falleció hoy jueves de madrugada. Su marido, el legislador provincial, Ricardo de la Lama, fue secuestrado en 1976 por bandas de la última dictadura y permanece desaparecido. Amigos, compañeros de militancia y familia expresaron el inmenso dolor por su muerte y el reconocimiento al compromiso íntegro de la mujer. Sus restos serán velados a partir de las 16, en Avenida Maipú 4150, La Lucila, Cochería Paraná.

Delia con militantes
Delia (izq. con musculosa) con las otras mujeres de la Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte

Con infinidad de mensajes de congoja, que además destacan el talante alegre y de fortaleza espiritual de Delia Belardinelli, las redes sociales dieron la triste noticia del fallecimiento de la reconocida militante de los derechos humanos en la región.

El 30 de mayo de 1976 un grupo de tareas de la última dictadura secuestró a su marido, el diputado provincial, Ricardo de la Lama, de su casa de Olivos, en Caseros al 4.000. Delia tenía 21 años. Vivió en esa casa hasta la actualidad.

Delia Graciela Villalba y raquel witis
Delia (centro) con Graciela Villaba y Raquel Witis

En diciembre de 2016 Delia fue destacada por el Deliberativo de su ciudad, Vicente López, por su trayectoria en derechos humanos. En la región era una fuente de consulta, siempre dispuesta e incansable, para el periodismo local

En ese entonces el semanario Prensa Libre la entrevistó, en una charla exclusiva. En homenaje a la luchadora, y al ejemplo de compromiso que es Delia, Denorteanorte.com reproduce parte de aquella entrevista con sus opiniones textuales.

16-12-2016

delia y ruffi gastón
Delia con Rufi Gastón, compañera de militancia y amiga

Derechos humanos y compromiso social

 (…) La semana última el Deliberativo la reconoció, junto a otras mujeres (ver aparte), en su caso por la trayectoria en el campo de los derechos humanos. Belardinelli es miembro de la Comisión por la Memoria la Verdad y la Justicia Zona Norte y de Barrios por Memoria, el organismo que coloca baldosas para recordar a las víctimas de la dictadura.(…)

-¿Cómo empezaste a buscar a tu marido tras el secuestro?

-El domingo 30 de mayo de 1976, a la mañana, en esta misma casa fue secuestrado por ocho o nueve hombres jóvenes comandados por uno, también joven. Ricardo era diputado provincial, él fue el único legislador del Congreso provincial desaparecido. Los mismos secuestradores me mandaron a averiguar al Ministerio de Interior. Yo pensaba: bueno, ahí me dirán en qué penal está, tal vez lo manden a Ushuaia como castigo. En el ministerio no me dijeron nada, fui al Primer Cuerpo de Ejército, nada. “No hay tal detención” decían, y que no sabían de qué les hablaba. Fui a La Plata, a Campo de Mayo, a Tribunales de San Isidro, a los de capital. Presenté varios Habeas Corpus. Todo lo que se imagina alguien que haría si no le aparece un familiar, lo hice. Y denuncié el secuestro en la Comisaría 1era. de Olivos, y como todavía no estaban muy organizados, me la tomaron; tengo el papel todavía. El secuestro fue a un mes de vivir acá… el vecindario nunca me cerró las puertas, mi cuadra fue particularmente de mucha contención… a veces más que la familia.

-¿Te habías contactado con familiares de víctimas o entidades…?

Delia, amistad y militancia
Delia, amistad y militancia

-Estaba sola e iba sola, estaba de cuatro meses del segundo. Bueno, a veces acompañada por mi familia. No conocía a nadie. Toda la dictadura la caminé sola. Iba a la Plaza de Mayo, si, pero sola. Recién me acerque a los organismos por el ´81 más o menos.

-¿Qué expectativa tenías al buscar?

-Después de recorrer te vas dando cuenta de que pasó un mes, dos, cinco, llegas al año. Buscarlo con vida, una los ha buscado hasta después de la dictadura, y en democracia lo buscaba pensando que por la tortura, o los golpes, había perdido la memoria. A muchos familiares nos pasó de ir por la calle mirando… Y te das cuenta de que pasaron tres años, ocho, los primeros diez años, y así llegaste a los cuarenta años (lo remarca, hace un silencio corto, pero sentido)… de búsqueda… Durante los dos primeros años yo preparaba la mesa en esta cocina para dos… a mi me enseñaron mis hijos el sentido de no perder la coherencia… Porque la imagen del desaparecido… mirá, mi vieja y mi viejo están en (el cementerio de) Olivos enterrados… en otros casos el encontrar los restos, aunque doloroso, hace que una etapa se cierre… pero lo único que yo sé del papá de los chicos es que estuvo en la (ex) ESMA (centro clandestino de detención).

Delia, compromiso y trabajo
Delia, compromiso y trabajo

-¿Cómo llegas a los organismos de derechos humanos?

-Yo siempre participaba de forma no orgánica en las marchas, los 24 de marzo, las de resistencia y así… Primero me acerque a Madres (de Plaza de Mayo). Y a través de la gallega Nisa (la Madre de Plaza de Mayo Dionisia López) llego a la Comisión de Familiares de Detenidos Desaparecidos Españoles en la Argentina, en la Federación Gallega, porque los papás de Ricardo eran españoles… Ya corrían los ´90. Y la gallega me dice: si sos de zona norte militá ahí y me acerqué a la Comisión por la Memoria la Verdad y la Justicia.

-¿Por qué es tan difícil ponerse en los zapatos de una

víctima del terrorismo de Estado?

-Lo explico de esta manera: En la Comisión me aboqué mucho, además de lo específico por la desaparición, al acompañamiento a los familiares de víctimas de “gatillo fácil” (policías que se extralimitan en el uso de su arma) desde el caso de Kosteki y Santillán (militantes asesinados por la policía en 2002). Yo sé lo que se siente golpear sola las puertas de cuarteles: el miedo tiene olor, lo aprendí. Bueno, hasta que no te sucede un hecho donde sos violentado por el Estado, no lo comprendés. Por ahí escuchas: “esos chicos no estaban bien criados” o “son ladroncitos”; pero no pasa por acá la discusión, el hecho es que el Estado, con las herramientas que tiene cumpla sus funciones, si cometiste un error está la ley, pero lo que el Estado no puede atribuirse es tomar tu vida o desentenderse de las cárceles y el tratamiento de los presos. También está lo ideológico, el pedir mano dura, pena de muerte (piensa)… Para mí “el otro” soy yo.

-¿Qué es hablar de derechos humanos actualmente?

Delia con Estela de Carlotto
Delia con Estela de Carlotto

-Los derechos humanos en los últimos años se han ampliado. El eje nuestro, hablo de las Comisiones, Madres, Abuelas, va a ser siempre “memoria, verdad y justicia”. Es fundamental. En los juicios a los genocidas en este momento está todo medio complicado, y parado; no hay apoyo desde este Estado que recibe a los familiares de los genocidas, se demoran las audiencias, no hay jueces. Pero desde hace muchos años los derechos humanos no solo tienen que ver con la dictadura sino con cuestiones presentes de violencia institucional, salud pública, educación, trabajo; en toda situación de vulnerabilidad social, con jóvenes, ancianos, es un espectro muy amplio. El acercamiento de los partidos políticos también me parece enriquecedor, pues más allá de las diferencias, se pueden compartir, en tanto se tengan las cosas claras.

-Una de las dedicatorias de tu reconocimiento fue a Milagro Sala…

-Es una presa política. Yo estuve participando desde los primeros cortes de ruta a la empresa Ledesma, en Jujuy. De la mano de Dionisia llegué a Jujuy por “La noche del apagón” contra trabajadores del ingenio de Blaquier, uno de los genocidas civiles que intentamos llevar al banquillo. Es muy loco que en 2016 tengamos que reclamar “Navidad sin presos políticos”. Vuelvo a repetir: si alguien comete un delito debe ser investigado. El tema es que con Milagro Sala es una vendetta personal de (el gobernador Gerardo) Morales. Por lo que Morales acusa a Milagro, ella podría llevar todo este proceso en libertad. Y es muy peligroso escuchar a un presidente decir que está presa porque “A la mayoría de los argentinos nos ha parecido que había una cantidad de delitos”. Que no de una respuesta legal es vergonzoso. Es fácil hablar desde Buenos Aires. Yo estuve allá. Y he visto el crecimiento que significó la Tupac. En cambio Morales representa al interior blanco, la oligarquía provincial, es más que evidente, Milagro Sala es kolla y es mujer.

Gustavo Camps

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