El doctor, Juan José Prado, vecino de Olivos, con muchos años en el mundo judicial y de docencia en derecho, con varias obras publicadas, opina sobre el caso Galarza, que remite a la jovencita de 19 años recientemente sentenciada a prisión perpetua por homicidio. Abogado de derechos humanos, Gran Maestro de la UBA, Prado se pregunta por la psiquis de la mujer y si el paso de los años garantiza que no se repetirán conductas.

Por Juan José Prado 

Juan José Prado

 El caso que conmociona al mundo policial, y la atención de quienes se especializan en derecho penal, fue el homicidio de un joven en la ciudad de Gualeguaychú (Entre Ríos) , por el accionar de su joven novia de tan solo 19 años.

Mucha tinta tipográfica y espacios televisivos dedicaron la atención al caso, habida cuenta que la homicida, Nahil Galarza, bella joven estudiante universitaria de la provincia mencionada, se condujo luego del hecho delictual con total frialdad.

Tomamos en cuenta sus primeras declaraciones en sede policial, la espontánea, sin el asesoramiento legal de sus defensores. Esta es la más impactante porque la joven admite haberle asestado varios balazos a su joven pareja.

Suma a ello que había retirado el arma, perteneciente a su padre policía, de su casa, especificando que lo había hecho de la parte superior de la heladera, que sabía del manejo del arma porque fue enseñada por el padre; y luego la volvió al lugar.

Se dedicó a hacer llamados con su celular, para desviar la atención de su persona, por lo que culmina con un trágico hecho criminal; y admite que concurre a la casa de su abuela luego de lo ocurrido, y que retorna a su casa donde dormita.

El novio había sido invitado a un encuentro por la joven homicida. Llega, viaje en moto, mediante, a un lugar apartado, elegido por la victimaria. Allí yacía sin vida, luego de los balazos aplicados por su pareja.

Puede que estos datos periodísticos, lleven a la opinión -expresarla es el sentido de esta nota- de que estamos frente a una persona de personalidad inquietante para el mundo del delito. Maxime si resulta veraz que tiempo atrás había simulado su propio secuestro.

La frialdad demostrada frente a las autoridades. Sus movimientos preocupados, frente a las cámaras, por ordenar sus cabellos. La falta de arrepentimiento por haber producido el deceso de su pareja, con la que mantenían una relación de vinculo regular.

Esa relación desde su adolescencia, una suerte de estabilidad, mereció la atención del Tribunal que la juzgó, teniendo en ella producidas las pruebas, conforme el Código Penal, un agravante al homicidio que significó una condena perpetua.

Nahir Galarza deberá cumplirla por el término de 35 años, lo cual significa la aplicación de una condena perpetua, a la más joven condenada en la historia del derecho penal argentino. Tan solo 19 años tiene la sentenciada.

Se prevé que sumados los treinta y cinco años aplicados por el Tribunal a cumplir presa, con 54 años de edad podrá gozar en el futuro de libertad. Sera más que interesante prestarle atención a la lectura de los fundamentos de la condena.

 A quien escribe estas líneas le preocupa la psiquis del personaje ¿Contempló el Tribunal que dio sentencia la imputabilidad de la homicida? A mi entender estamos frente a un caso que requiere atención psiquiátrica.

Los años van a pasar ¿Cuándo la sentenciada recupere la libertad habrá logrado recomponer su psiquis? ¿O nos enfrentaremos a que se reitere una conducta similar? Esta es la pregunta, a mi entender.

*Ex presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires (AABA); ex secretario de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Gran Maestro de la UBA. Autor de La causa de Lalo-Cuando la justicia pierde el rumbo (2018), editorial CATHEDRA Jurídica.
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