El Campito fue uno de los cuatro lugares de represión clandestina que funcionó en la guarnición militar de Campo de Mayo (San Miguel) durante la última dictadura cívico militar. La jueza, de Instrucción de San Martín, Alicia Vence, que investiga crímenes y delitos cometidos allí, autorizó a familiares de víctimas, y miembros de organismos de derechos humanos, a que recorran el lugar. El jueves 2 de agosto ingresará un grupo de 130 personas.

Corría mayo de 1976. Floreal El negrito Avellaneda (14 años) aparece muerto en costas uruguayas. Él y su mamá Iris habían sido secuestrados un mes antes, en Munro. Con Floreal padre (que pudo eludir el secuestro) la familia militaba en el Partido Comunista. Iris también pudo sobrevivir y harán pagar en la Justicia, a los asesinos, años después.

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Iris Avellaneda (con lentes), Adriana Taboada (centro) estarán el El Campito el jueves, con varios otros familiares, referentes de organismos y compañeros de víctimas de la dictadura

Iris y El Negrito sufrieron vejámenes en una comisaría de Villa Martelli, primero, y luego en El Campito, uno de los cuatro lugares donde, en la guarnición militar de Campo de Mayo, las bandas de la dictadura llevaban a los secuestrados para torturarlos y mantenerlos cautivos clandestinamente, y en muchos casos, asesinarlos.

La mujer es una de las referentes de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, entidad que hace poco gestionó, ante la jueza de Instrucción de San Martín, Alicia Vence -a cargo de investigar delitos de Campo de Mayo- que familiares de víctimas de la dictadura y referentes de organismos de derechos humanos puedan visitar el lugar.

Toda la guarnición de Campo de Mayo, y El Campito dentro de ese sitio, guardan pruebas de las aberraciones de la última dictadura. Allí, se sabe, funcionó una “maternidad” clandestina donde las secuestradas embarazadas daban a luz y sus hijos se entregaban ilegalmente a falsos padres, muchas veces a los torturadores.

La dictadura trató de borrar las instalaciones de El Campito, demolió construcciones, alteró, pero otro sobreviviente, el militante peronista, Juan Carlos “Cacho” Scarpati, pudo señalar al detalle diferentes sectores y así los expertos (Equipo de Antropología Forense) reconstruyeron el lugar, que es clave en los juicios de lesa humanidad.

La visita

El Campito, en la guarnición militar de Campo de Mayo, en San miguel
Parte de El Campito, señalizado (Foto CIJ agencia de noticias del Poder Judicial)

El jueves 2 de agosto, desde media mañana, ingresarán 130 familiares de víctimas, referentes de organismos de derechos humanos, compañeros de militancia, amigos. Para muchos de ellos, como explicó, Adriana Taboada, de la Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte, ese lugar es el último lazo con sus allegados desaparecidos.

El lugar también es una muestra de que los juicios deben seguir, avanzar rápidamente. El experto, Marcelo Castillo, del Equipo de Antropología Forense (EAF), reveló que cada vez que el EAF interviene el predio por orden judicial siempre se encuentran objetos, mampostería, algo que corrobora que allí hubo detenidos desaparecidos. 

En la región Visitas a Campo de Mayo Llonto y Witis
El abogado de derechos humanos, y periodista, Pablo Llonto con miembros de la Comisión Memoria Verdad y Justcia Zona Norte

Los organismos también están muy atentos, pues el actual presidente, Mauricio Macri, exteriorizó que tiene proyectos para convertir parte de Campo de Mayo en “reserva natural”, y una intervención de esa naturaleza haría perder invalorables pruebas para determinar delitos de la dictadura y si un desaparecido estuvo allí.

Los organismos de derechos humanos en todos estos años han recopilado información y pruebas fehacientes de que por Campo de Mayo pasaron alrededor de 5.000 victimas de la última dictadura cívico militar y al menos 1.500 personas fueron cremadas allí mismo, todo por supuesto, tapado por el manto de clandestinidad del régimen.

Gustavo Camps

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Un afiche que publicita un documental sobre el centro de detención ilegal (Foto CIJ)