El presidente ha hablado de tormentas. El ciudadano común las sufre en el supermercado y con las facturas de servicios públicos. Las pymes las sufren con los aumentos en el costo de  las materias primas, la falta de crédito a tasas normales, y aquí también, el alto costo de los servicios públicos. El columnista Andrés Pavón, desde la oposición, ensaya una explicación política. Bienvenido sea. En democracia, ninguna solución que no sea política es sólida ni debe ser vista con confianza desde la ciudadanía. No se gobierna un país con manu militari, ni desde un estudio de televisión, ni por las redes sociales, ni con estudios de mercado.

Por Andrés Pavón*

Andrés Pavón

A través de la historia hubo diferentes fracturas o grietas en las sociedades modernas. Según graficó Stein Rokkan podemos nombrar al menos cuatro. Estado-Iglesia, por el control de la educación en el siglo pasado. Centro-periferia o ciudad-campo; campesinos-propietarios de la tierra y estos contra la burguesía urbana (conflictos aduaneros). Asalariados-empleadores, por las condiciones de trabajo y la inestabilidad laboral. Sindicatos y partidos de la clase obrera, socialistas, anarquistas, comunistas, por la posición ante el capital. 

El actual modelo neoliberal en nuestro país, al que muchos califican como oligárquico, corrupto y depredador, ha generado a través de sus medidas económicas de ajuste y exclusión, nuevas grietas y fracturas. Aunque también homogeneización en los resultados de la crisis, por ejemplo, el desempleo entre los trabajadores de todas las ramas de la economía.

El desempleo castiga “democráticamente” a todos los sectores; es también profesional, es intelectual. El desempleo es estructural (fallan las Instituciones, C. W. Mills). Pero la inflación divide, forma una grieta entre los asalariados sindicalizados que disponen de paritarias (verdaderos mecanismos compensatorios) y los trabajadores informales, de la economía popular, cartoneros, changarines, remiseros, otros.

El modelo también divide a los sectores burgueses. Golpea a los sectores productivos, a las rentas del trabajo atacando sus economías, deteriorando la solvencia de las empresas, obligándolas al endeudamiento usurero. La situación imperante incentiva a los grupos financieros especulativos, surgen préstamos informales, cambios de cheques con intereses usureros.

La crisis de representatividad del actual gobierno en varios sectores que lo apoyaban, propia de los partidos “profesionales-electorales”, hace que no se encuentre solución alguna al constante deterioro del mercado interno, tampoco; la crisis de identidad política, asimismo, hace posible que los grupos de interés puedan imponer sus demandas y el gobierno se vea indefenso, o se vea permeable, ante los embates.

*militante y referente del peronismo de San Martín
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