Dos hechos de inseguridad hacen que vecinos expresen públicamente su reclamo por “mayor seguridad” en Villa Ballester. Los multimedios nacionales, que poco y nada vienen al conurbano para buscar sobre la mayoría de las informaciones y acontecimientos, aprovechan la situación. Gustavo Segovia armó una nota sensibilizado porque una compañera de militancia se sumó a los pedidos de “mayor seguridad”. Segovia, vecino de San Martín, conoce a fondo estos temas por experiencia; también porque es sociólogo y porque es referente de la Red contra la Violencia Institucional, de la Comisión Provincial por la Memoria, y de la asociación Familiares de Detenidos y Liberados FADELI La Gramsci. La pregunta es: ¿Qué pedimos cuándo pedimos «mayor seguridad»?

Por Gustavo Segovia*

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Querida compañera: En relación al pedido de “mayor seguridad” en San Martín, voy a hacer público lo que pienso al respecto. ¿Es la solución al conflicto social que se ha incrementado en los últimos tres años? ¿O es una solicitud de mayor incremento de mano dura, y de la exterminio de una clase?

A mayor exclusión, mayor incremento de las fuerzas de seguridad para invisibilizar el hambre, el ajuste y la pauperización de los humildes y olvidados por el Estado; de la juventud, ejército de reserva, a la intemperie del sistema salvaje del capitalismo y del poder del Estado de turno.

Sí pretendemos que la solución mágica sean más patrulleros, más efectivos de seguridad en la calle, más cámaras de seguridad, más recursos del Estado a la logística de seguridad pública, nos estaremos equivocando o mirando para otro lado.

Cuándo digo que estamos mirando para otro lado, me refiero a una solución simplista y reproductiva de éste emergente, que no se combate solamente con «más seguridad» como sociedad de control y represiones constantes.

Sino, incorporando a los sectores excluidos e invisibilizados por el Estado cómplice, de ésta reproducción fáctica. La cárcel no produce efectos socializadores, sino que condiciona negativamente al sujeto.

Ese “efecto socializador” es solo una pantalla y una excusa que utiliza el sistema para seguir funcionando y para legitimarse. Deberíamos dar un debate más amplio y no simplista, para los poderes de turno. De las sociedades de bienestar hemos pasado a las sociedades disciplinarias y de estas a las últimas y actuales de control y exterminio. 

*Gustavo Segovia. Sociólogo (UNSAM). Red contra la Violencia Institucional-Comisión Provincial por la Memoria. Asociación Familiares de Detenidos y Liberados FADELI La Gramsci.
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