La obra de teatro, El Acompañamiento, de Carlos Gorostiza, con dirección de Leonel Figliolo Jara; producción artística de Liliana Dozo; y las actuaciones de Carlos Berraymundo y Luis Mancini, va a escena los domingo de noviembre, a las 20,30, en el Club Central Norte de Martínez (Talcahuano 2059). Reservas por Facebook en: El acompañamiento.

San Isidro El Acompañamiento
Tuco (izq.) escucha a su amigo Sebastián (izq.)

Carlos Gorostiza escribió, El Acompañamiento, para Teatro Abierto, aquel hecho teatral por sobre todas las cosas, pero profundamente social y político que se le plantó a la última dictadura cívico militar en 1981, para denunciar la ausencia de libertad del régimen; tal es así que la primera sala teatral, donde se llevó a cabo, fue mandada a incendiar por los genocidas de “el proceso”.

Uno de los grandes actores que la interpretó -porque convengamos en que en el siglo XXI la obra es un clásico- fue el recordado, Carlos Carella, con otro grande como coprotagonista: Ulises Dumont. Sin embargo una leyenda urbana cuenta de Carella invitaba a hacer, El Acompañamiento, a cuanto actor “necesitado” de bolo se le acercaba en aquellas épocas.

La obra también llegó al cine, con Carella como protagonista también, con la dirección de Carlos Orgambide. Como coprotagonista actuará, Flanklin Caicedo, con un elenco mucho más amplio que en el teatro por la necesidad del dispositivo, pero en teatro siempre la han interpretado dos personajes el protagónico, Tuco, un cantor frustrado que busca revancha, y su amigo Sebastián.

La puesta

San Isidro El Acompañamiento INTERNAEl Acompañamiento va todos los domingos de noviembre, a las 20,30, y tal vez siga algunos más de diciembre, en el Club Central Norte, de Martínez (Talcahuano 2059). La dirige Leonel Figliolo Jara, y la interpretan, Carlos Berraymundo, como Tuco, y Luis Mancini, como su amigo Sebastián. La producción artística, está a cargo de Liliana Dozo, y la asistencia, de Raúl Gómez.

La puesta de Figliolo tiene una economía escenográfica notable pero muy simbólica, el tocadisco donde Tuco escucha al “zorzal criollo” es un Winco, hay una mesa donde los amigos conversan y toman mate, las paredes tienen una foto de Gardel, la bandera, el espejo donde Tuco se admira. Los actores se mueven muy bien ocupando todo el espacio del escenario integrado al público.

Según el guión, Tuco y Sebastián son grandes amigos. Lo que se observa en la puesta es que Berraymundo y Mancini, que no realizaron otras obras juntos, por oficio o por naturaleza, tienen una química especial, que trasciende la necesidad de la obra -centrada sobretodo en la libertad, aunque la amistad es un condimento fuerte- pero indudablemente la potencia.

Gustavo Camps

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