La RED de familiares Contra la Tortura y otras Violencias Institucionales que coordina la Comisión Provincial por la Memoria, y que tiene una importante ramificación en San Martín, participó de la presentación del libro, “Escritos Desobedientes-Historias de hijas, hijos y familiares de genocidas por la memoria, verdad y justicia”, el lunes último en el auditorio de la CPM, en el primer piso de su sede, en La Plata. Aquí el columnista, Gustavo Segovia, miembro de la RED, que fue por el Observatorio Contra la Violencia Institucional de San Martín, relata la experiencia de la presentación.

Por Gustavo Segovia*

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Fuimos a la presentación del libro “Escritos Desobedientes-Historias de hijas, hijos y familiares de genocidas por la memoria, verdad y justicia”,con Carmen Monzón y Tania López, de FADELI; Marisa Insaurralde, de CONAPO; Cristina Almeida de Organización Dignidad; Olga González y Mabel Díaz, de Kasa del Pueblo; Noemí Echanique del merendero social Para Todos; Noemí Santana, de la cooperativa Esperanza; y quién suscribe, del Observatorio Contra la Violencia Institucional de San Martín. Todos de la RED.

El colectivo de hijas, hijos y familiares de genocidas es una agrupación que surgió por aquellos días del mes de mayo de 2017, en respuesta e interpelación a las políticas regresivas en derechos humanos impulsadas por el gobierno nacional, y en el marco del intento de aplicación del beneficio del “2X1” a los condenados por crímenes de lesa humanidad.

La mesa de presentación contó con la participación de María Laura Delgadillo, Analía Kalinec y Elizabeth Rodríguez, por el colectivo. También compartió su historia la integrante de la CPM e hija de desaparecidos-asesinados, Yamila Zavala Rodríguez; y estuvieron también, por la CPM, Ernesto Alonso, Roberto Cipriano García y la directora general Sandra Raggio.

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La mesa de presentación: María Laura Delgadillo, Analía Kalinec y Elizabeth Rodríguez, por el colectivo. Yamila Zavala Rodríguez integrante de la CPM e hija de desaparecidos-asesinados; Ana Barletta, integrante de la CPM, que coordinó la mesa

El salón que posee la CPM en su primer piso, estaba repleto de asistentes, que atentamente escucharon los relatos aterradores del colectivo de familiares de genocidas. “Alzar la voz… el desafío al silencio que pretendieron imponernos desde pequeños”, es parte de un fragmento del impresionante libro que se presentó ese lunes en La Plata.

El libro reúne los relatos e historias de esos hombres y mujeres que se animaron a romper el mandato familiar de silencio y negación: “No le guardo rencor ni odio, pero no puedo perdonar lo que hizo”, dijo sobre su padre María Laura Delgadillo, hija de un genocida y sobrina de una partera desaparecida a la que secuestraron por revelar información.

Esta es una nueva voz que se une a la lucha por memoria, verdad y justicia. Transformaron el colectivo en acción política y nos permiten pensar el descubrimiento de nuevas historias sobre el terrorismo de Estado; sus relatos nos complejizan la historia del genocidio”, señaló Ana Barletta, integrante de la CPM, que coordinó la mesa.

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Miembros de la RED, la Comisión Provincial por la Memoria y las panelistas del colectivo de hijas, hijos y familiares de genocidas

Otro fragmento del libro dice: “Como gran parte de la sociedad argentina, sabemos que nuestros familiares, responsables de crimines de lesa humanidad, nunca se arrepintieron, que no han hablado –nos consta que tienen información que podrían aportar a la Justicia-. El silencio criminal que mantienen da cuenta de su falta de arrepentimiento, de su incapacidad para asumir el daño infligido a toda nuestra sociedad y, en definitiva, de su falta de amor…desafiar, con la potencia de la palabra, los mandatos de silencio y sumisión, los tabúes sociales, las cadenas de la cultura patriarcal y genocida que tan bien conocemos desde el núcleo de nuestra trama familiar”.

Y es así que este manifiesto que se compartió, su lectura, es la lectura viva de lo que hoy está atravesando este colectivo con sus propios familiares y la sociedad en su conjunto. Los que tuvimos la posibilidad de escucharlos nos quedamos helados a tan tremendo relato que exponían, María Laura Delgadillo, Analía Kalinec y Elizabeth Rodríguez, familiares de las personas que tuvieron responsabilidad de Estado, y desviaron su propósito en la tortura, la desaparición forzada de personas, secuestros y apropiación de niños, en una palabra, “gigantes de papel”, en mayúsculas: GENOCIDAS.

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Queremos agradecer este espacio para presentarnos, esta invitación nos honra y nos halaga”, señaló Kalinec. Y agregó sobre el largo recorrido de presentaciones que tiene el libro: “En cada lugar, siempre nos encontramos con alguien que nos dice ‘yo también soy una historia desobediente y nunca lo pude contar’. Creo que eso logramos: animar a otros, habilitar la palabra para exteriorizar esta contradicción tan intima, esta vinculación filiatoria con la condena de los crímenes que realizaron”.

Y Elizabeth Rodríguez dijo: “Este silencio, evidentemente se iba materializando, y la idea del libro nos dio la posibilidad de juntar lo que veníamos escribiendo. También fue el impulso a escribir para los que no habíamos escrito nunca. Lo escribimos siempre respetando la forma de narrar y la posibilidad de hacerlo de cada uno”.

Luego de las voces desobedientes, Yamila Zavala Rodríguez compartió su historia como hija y víctima del terrorismo de Estado: “Durante mucho tiempo nosotros tampoco tuvimos el espacio para hablar, por el dolor que cargábamos, pero también porque había silencios en la familia. La organización Hijos, en los 90, nos dio la posibilidad de hacerlo para reconstruir nuestra historia y la de nuestros padres”.

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