En noviembre se recuerda la gesta de la Vuelta de Obligado, un símbolo de la búsqueda de soberanía. Pasaron 174 años ¿Qué significa hoy la soberanía en esta Latinoamérica actual que pide en la calle ser escuchada? ¿Es suficiente con pedir o tenemos que salir a buscar y a tomar los derechos que de otra manera no se reconocen? Por este camino podemos seguir la columna de la concejala tigrense, Florencia Mosquera, que desafía a pensar la soberanía política en términos del siglo XXI, más allá de las efemérides.

Por: Florencia Mosqueda*

Florencia Mosqueda

En esta fecha tan importante para la nación Argentina es bueno recordar no solo la efemérides de la Vuelta de Obligado, sino su significación como la unidad de las Provincias Unidas del Río de la Plata frente a los imperios de Europa.

Podemos realizar un paralelismo con lo que ocurre hoy en nuestra convulsionada Latinoamérica. Otra vez el imperio, pero desde el norte, pone en jaque nuestra soberanía (con el FMI) y no solo de nuestro país; a modo de ejemplo, podemos nombrar la situación en los países hermanos de Venezuela y Bolivia donde el gobierno de los Estados Unidos se entromete en la política interna de los países generando inestabilidad e intentos de goles de estado –en Bolivia ya concretado- a gobiernos populares de dichos países. También podemos mencionar el caso de Brasil, donde gracias a la intromisión en el poder judicial - con el juez Moro(hoy ministro de Justicia de Brasil) a la cabeza- proscribieron y encarcelaron al expresidente Lula Da Silva porque sabían que ganaría en elecciones democráticas. Hoy vemos como nuevamente se ha activado un plan cóndor en la columna vertebral de América Latina, con distintos modos pero los mismos objetivos.

Vivimos en un mundo que ha tomado conciencia de la importancia del ambiente, los recursos naturales y su relación con el pueblo ; el Acuerdo de París tiene como objetivo "reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, en el contexto del desarrollo sostenible y de los esfuerzos por erradicar la pobreza, vemos aquí una clara demostración de cuáles son los objetivos realmente importantes no solo para los países desarrollados sino también los países que se encuentran en vías de hacerlo quienes deben tomar medidas para que su desarrollo sea de la mano de una industria sustentable con responsabilidad social.

El legado de la tercera posición no es solo una declaración, es una responsabilidad que tiene el pueblo argentino frente a un mundo que divide aguas entre los pueblos. Tenemos la oportunidad histórica de crear una nueva cosmovisión de la soberanía, una soberanía sudamericana, un pueblo que unido cuenta con todos los climas, con las mayores reservas de recursos naturales, un pueblo luchador hijo de San Martín y Bolívar que reconoce su raíz étnica autóctona y el aporte de pueblos que vinieron a este rico continente a sumar sus manos para el desarrollo de un continente pacífico y receptor de todo aquel ciudadano que busque la paz y armonía en su desarrollo personal y colectivo.

En tiempos del avance de la derecha racista, xenófoba y fascista es una obligación del pueblo argentino y sudamericano cambiar el paradigma en busca de una América inclusiva, responsable del ambiente y receptora de quienes son excluidos de su tierra para la explotación indiscriminada de sus recursos naturales y su cultura autóctona. Pensar la soberanía americana, pensar la soberanía política nacional y pensar la soberanía ambiental es el desafío que tenemos para el siglo XXI.

*presidenta del bloque de concejales y concejalas de Unidad Ciudadana en Tigre

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