No es necesario ser creyente para sentir esperanza en Noche Buena, con ser humano basta. Nada se arregló y nada se arreglará. Pero justamente esto es lo más maravilloso de la vida. El transitar. Lo que le da sentido a la existencia. La esperanza, la utopía, lo que vendrá (no importa qué) nos une más que nunca esta noche, estemos solos o acompañados, estemos donde estemos. Somos todos humanos. Vivamos nuestra humanidad. Volvamos a ser niños. Un niño no odia ni amenaza, al contrario, necesita protección, amor, ayuda. Un niño juega y se siente feliz jugando. Defendamos la alegría incluso, como dijo el poeta, de estar absurdamente alegres ¡Muchas felicidades!!

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