Por: Florencia González*

Florencia González

Es sábado a la hora de la siesta. A esta altura cualquier momento es siesta. Pero el tiempo se detiene cuando nos enteramos de un nuevo femicidio. Esta vez, el de Mariana. En la semana contábamos cinco femicidios en 48 horas y en plena cuarentena. Otra víctima: Mariana Sarmiento. Ahora el pedido es urgente: ¡Paren de matarnos!

 ¿Hay algo peor de saber tu propio destino? ¿De intentar frenar a tu agresor, denunciarlo y que la (in) justicia también esté en cuarentena? Ella, como tantas mujeres que viven a diario al lado de un violento sabía, y sabía muy bien, que la iban a matar. Por eso fue y lo denunció. Aunque eso de nada sirvió. Aunque hoy estemos contando que ella (y tantas otras) sean una más.

"Yo te voy a matar porque yo te amo. Te voy a matar y me mato con vos", le dijo Luis Martínez por teléfono. Mariana fue a la comisaría, pero el policía ni siquiera quiso escuchar el audio. Un audio que ella misma había grabado, porque sabía o presentía, que no le iban a creer con solo decirlo y alguna prueba tendría que tener.

El viernes, Martínez la mató a cuchilladas. Fue en Tucumán pero podría haber sido en cualquier lado. Mariana tenía 22 años y dos hijos: una nena de cinco –que esa mañana se despertó por el griterío, salió a la calle y encontró el cadáver de su mamá-, y un nene de tres, que aun parece no entender qué pasó.

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La carta que la organización feminista Mumalá le envió al Presidente. Se puede leer completa con un click: acá

La velaron en Las Talitas, en la casa donde se había refugiado para escaparle a la muerte. Conoció a su asesino siendo chica. Él tenía 50 años y ella 17 cuando tuvieron a la nena. Se puso a vender choripán para mantener a los chicos y, con lo que ganó, le compró a Martínez una bici que decía ‘Achilata’ (helado). Pero él sólo salía a vender si no llovía”, reza un fragmento de la página Colectivo Feminista.

Idas y vueltas antes de lo peor

Él le anunció que la iba a matar. Lo hizo por teléfono y ella lo grabó. Esa era su prueba. Con el audio, se fue a la comisaria de El Colmenar. Ahí le dijeron que le correspondía la comisaría de Villa Mariano Moreno, así que se fue para allá. Cuando llegó, le dijeron que le correspondía la comisaría de El Colmenar. Volvió.

Le dijeron que le correspondía la de la Villa. Se hartó. Hizo que le tomen la denuncia y, cuando ella la fue a firmar, se dio cuenta de que no habían puesto el nombre del agresor. "Pucha se me pasó", cuenta su amiga Cecilia que les dijo el oficial, así que la tuvo que imprimir de nuevo. No quisieron escuchar los audios.

Le dijeron que ahora tenía que ir a lo que llamamos la Comisaría de la Mujer. Pero, cuenta Cecilia, casi no había personal y le dijeron que cuando termine la cuarentena la iban a hacer que haga "tratamiento psicológico". O al menos así lo entendieron ellas. Mariana les dijo que más que tratamiento psicológico lo que necesitaba era custodia, pero le respondieron que eso lo tenía que ordenar "tribunales". En los 5 días que le quedaban de vida, ella nunca supo si su causa llegó a Tribunales.

Maia Alejandra Sarmiento
Foto Twitter

El viernes Martínez fue a buscarla a la casa de Cecilia; aprovechó que había abierto el portón para meter la moto, empujó y entro. Agarró a Mariana de los pelos, la sacó a la vereda, la arrinconó contra la tapia y le empezó a pegar. La arrastró 20 metros por la vereda y la arrinconó contra otra tapia. Cecilia, a los gritos, pedía ayuda. Se acercó otra vecina a tratar de ayudar. Martínez ya le había clavado el cuchillo. Cecilia agarró un ladrillo y lo golpeó, pero en la espalda, no le hizo nada.

Martínez se volvió y ataco a Cecilia con el cuchillo, le hizo varios cortes en la mano y la tiró al suelo. Se volvió a Mariana y la volvió a apuñalar. Cecilia se levantó, agarró otro ladrillo y esta vez le dio en la cabeza; él tambaleó; Mariana cayó al piso; él se recuperó y le dio la puñalada mortal, en el pecho. Cecilia le dio otro ladrillazo, pero ya era tarde. En eso salió la nena de 5 años, vio el cuerpo de su mamá, se tapó la cara y se volvió para adentro.

Martínez no intento escapar. Lo detuvo un vecino que es policía. Mariana sabía que la iban a matar y la Policía, también. La fiscalía debió haberlo sabido seguramente. Mariana se llamaba en realidad Maira Alejandra, tenía 22 años, vendía choripanes y era mamá. Al cuerpo se lo llevaron una hora después.(Fuente: Http://www.twitter.com/@MarianaR31)

Pedido de Mumalá

La organización feminista Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) que tiene como coordinadora a Silvia Ferreira, emitió un comunicado de prensa y difundió una carta dirigida directamente al presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el marco de la preocupación por la ola de femicidios que no para.

En el texto oficial notifican su total repudio a cada hecho de violencia contra las mujeres y alzan la voz pidiendo medidas. Entre otras cuestiones, vinculadas a los asesinatos en manos de femicidas, las integrantes piden lo siguiente:

- Creación del un Consejo Nacional de Emergencia
- Accesibilidad, rapidez y eficacia en la atención, recepción de denuncias y otorgamiento de medidas de protección. Fortalecimiento nacional de ámbitos estatales específicos en Provincias, Municipios y otros.
- Asistencia económica a víctimas y familiares de víctimas de Femicidios.
- Ampliación de plazas de alojamiento para mujeres e integrantes del colectivo LGTTTBI+
- Implementación de dispositivos electrónicos para agresores. Prioridad en la atención del 911 y fuerzas de seguridad a las situaciones de violencia de género.

La carta completa a Alberto Fernández podes leerla haciendo click: acá

*PERIODISTA. AUTORA DE "OVARIOS Y PELOTAS (EDITORIAL APASIONARTE, SET. 2019)