Días atrás apareció en las redes sociales digitales un cuadrito, que bien podía ser una broma, para pasar el rato en la pandemia, de un nieto o bisnieto a un abuelo, de los que tuvo que digitalizarse a los golpes en este aislamiento, para que recordara los años entre la niñez y la juventud, cuando desde países como los EEUU se fomentaba el cuco del "comunismo". Ya entonces era bastante burda la cuestión. Pero resultó que era cierto que algunos trasnochados promueven una "marcha" esta semana con esas consignas vetustas, anacrónicas y risueñas. Héctor Rodriguez caracteriza la cuestión con la justeza de su escritura precisa, filosa cuando es necesario, siempre sin desperdicios.

Por Héctor Rodriguez*

Héctor Rodríguez

Anda circulando en las redes un flyer (un volante digital, bah) convocando irresponsablemente a volver mañana a las 18 horas a las calles. “7M” lo dieron en llamar. “Porque no queremos comunismo” (?), cierran la invitación. Un disparate por donde se lo mire. Eso sí, con barbijo y respetando la distancia. Con cacerolas y provocando al gobierno. No es tan difícil adivinar dónde se gestó esta nueva operación desestabilizadora, como apología mortal.

Al principio provoca risa. Después estupor y más tarde bronca e impotencia. Hay muchos que quieren que esto estalle. No solo los medios poderosos y quienes están detrás de ellos, el verdadero poder económico concentrado.

Si en nuestro país llegó a gobernar Macri y Gabriela Michetti fue vicepresidenta. Si un camaleón de la política como Bullrich manejó el ministerio de Seguridad, un opinador de TN fue ministro de Economía y Felicitas Beccar Varela es senadora provincial, de qué extrañarnos, entonces, que pongan el grito en el cielo por el riesgo de que se instale el “comunismo” en la Argentina. Atrasan dos siglos.

Ojalá pensaran un minuto quienes mañana saldrán a barullear y maldecir de lo lindo a Alberto y a "la Yegua-que-quiere-liberar-presos", que apenas la pandemia empiece a hacer estragos en serio… todos ellos serán atendidos en los mismos hospitales públicos y con los mismos respiradores que cualquier “negro de mierda de la Villa 31” (a los que por estas horas les desean la muerte) o cualquier chorrito que transó 10 gramos de cocaína y está guardado puertas adentro en Devoto. No será OSDE quien los salve.

La ignorancia y el odio, en tiempos de pandemia, suelen ser la peor fórmula de la democracia.

*Autor de "Crónicas de la Memoria" (edit. Librería Hernández, 2020), con relatos sobre la última dictadura. Militante de Barrios por la Memoria, entidad de derechos humanos