Denorteanorte.com -con los cuidados del caso, por la pandemia de coronavirus COVID-19- estuvo en el barrio El Ceibo, en la Lucila, a la altura del río, donde la Justicia paralizó obras en el Reserva Ecológica de Vicente López, un área natural ideada y promovida en 1983 por el reconocido ambientalista, Ricardo Barbetti, vecino de La Lucila. Allí el municipio de Vicente López proyecta un camino costero, pero no acuerda con organizaciones ambientalistas y vecinos sobre por dónde hacer pasar la traza.

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Vista desde la perspectiva del río

El paisaje está vacío de gente por la pandemia. Es jueves a mediodía en Barrio El Ceibo, a la altura de Capitán Bermúdez, en La Lucila, pero bien pegado al río. En la canchita de fútbol del barrio se destaca la camioneta policial azul de gran porte. Es época de aislamiento, no de fútbol. Y en el paisaje de casitas se destaca una gran franja que ahora tiene tela mediasombra en su parte más visible, y directamente un muro de madera de cara a la costa del río.

Allí está la Reserva Ecológica de Vicente López, un espacio verde protegido de alrededor de 2 hectáreas, pequeño pero con gran valor por la gran biodiversidad que mantiene. Es una de las dos -la otra está mucho más difundida y se levanta en San Isidro- que ideó y promocionó para la zona norte, más o menos al regreso de la democracia en 1983, el naturalista Ricardo Barbetti, gran defensor, conocedor y amigo de la naturaleza, que también es vecino La Lucila.

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La alternativa que proponen los vecinos, bosquejada por la vecina María Sada, lleva un camino de madera por fuera del área protegida, para evitar que se intervenga la biodiversidad rica de la Reserva

Los últimos días de abril, unas cuadrillas comenzaron a intervenir la zona de la reserva que ahora está tapada, para construir un camino. Que lo hicieran en medio del aislamiento, sin un alma en ese lugar que suele ser concurrido, sin pandemia, es un signo de que no se trata de una obra con el mayor de los consensos. Pero igual se supo, pues vecinos del barrio El Ceibo, al ver el movimiento, lo denunciaron por Whatsapp y redes sociales digitales.

Así, se reveló que el municipio de Vicente López promueve hacer un camino, que armó una Mesa Ambiental, para poder discutir un proyecto consensuado con toda la vecindad, y que allí los vecinos llevaron sus propuestas, y el municipio las propias. Todos acordaron en que el camino era necesario, pero el municipio lo proyectaba por dentro de la reserva y a los vecinos les parecía más lógico que pasara por fuera para para no interferir con el ecosistema.

Esa discusión se dio en la Mesa Ambiental y los vecinos tienen malos recuerdos es de esas reuniones donde, por ejemplo el director de Desarrollo Sostenible de Vicente López, Gabriel Vannelli, se violentó muy fuerte con una jovencita que le hizo ver lo inconveniente de que la Fundación Regenerar, que él preside, estuviera en la Mesa para apoyar el proyecto municipal que él también promovía, como si fuera una ONG independiente.

En ese contexto, enrarecido en la Mesa, llegó el aislamiento y el 23 de abril el intendente Jorge Macri anunció que durante el aislamiento obligatorio se postergaban las obras en plazas y en el paseo costero. Y así llegó el 29 de abril, cuando vecinos de El Ceibo escucharon los ruidos de las tareas de obreros y comenzaron a difundir que había obras en el Reserva Ecológica, un lugar poco propicio para esos menesteres y menos en aislamiento.

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Un móvil de la patrulla municipal cuida el ingreso a la Reserva, desde la canchita de fútbol

La rara situación hizo que organizaciones ambientalistas con trayectoria en la región, como Unidos por el Río, El Foro por Ambiente y Salud, hasta la Agrupación de Vecinos de Vicente López y Pro Vicente López, que se dedican a varias temáticas ciudadanas y al ambiente también, denunciarán los hechos ante organismos públicos, medios de comunicación, pero también fueron a la Justicia para presentar un recurso que evitara la intervención de la Reserva.

La Justicia los escuchó y el martes 19 de mayo, la jueza María Alejandra Peña del Juzgado Nº 3 Civil y Comercial de San Isidro ordenó detener las obras. Pero ocurrió algo fuera de lugar en el barrio también. Una vecina de las que presentaron el proyecto alternativo de camino, y manifiestamente se oponía al camino por dentro de la reserva, Carla Zambrano fue agredida por otros vecinos pues la acusaban de haber puesto en evidencia al municipio en pandemia.

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El SUM municipal donde algunas veces se reunió la Mesa Ambiental

Y no solo eso, un promotor Pro Huerta, certificado por el INTA, Ignacio Benítez, que levanta una huerta pegada a la reserva -donde hay un palto, espinillo, y hay morrones, perejil y otras especies muy bien cuidadas plantadas en la tierra y en infinidad de macetas-, también fue increpado por los violentos, que apedrearon el lugar, rompieron plantas, vidrios, y también lo "acusaban" de haber puesto en evidencia al municipio en plena pandemia.

Las organizaciones ambientalistas y ciudadanas, más de 20, repudiaron los hechos junto con ediles de la oposición y mandato cumplido de varios espacios políticos. El propio Ricardo Barbetti se mostró muy preocupado, ya no solo por el destino de la reserva, sino de la joven agredida y su madre que también recibió agresiones. Tanto Zambrano como Benítez hicieron las denuncias del caso ante la Fiscalía N° 3 de San Isidro (de turno durante la pandemia).

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La canchita de fútbol del Barrio El Ceibo, contigua a la Reserva

Esa metodología de abrir grietas en la vecindad preocupa mucho a los vecinos consultados. Además de las denuncias por las agresiones, los agredidos piden que la comuna -la secretaría de la Mujer, en el caso de Zambrano; la patrulla comunal para la Huerta El Ceibo- asegure la tranquilidad en el barrio. De hecho, denorteanorte.com supo que Benítez, vecino de Olivos, se planteaba si era propicio seguir manteniendo la huerta en la actual situación.

Desde el municipio no se pronunciaron oficialmente sobre el tema. Fuentes oficiosas, a las que tuvo acceso denorteanorte.com, descartaron de plano que funcionarios municipales promovieran las peleas entre vecinos. Esto porque entre los agresores, los vecinos reconocen a empleados municipales, que viven en el barrio, de las áreas de mantenimiento. Hoy por hoy las obras están paralizadas por la Justicia, y los vecinos quieren volver a la tranquilidad.

Gustavo Camps