Días atrás el presidente Alberto Fernández presentó el proyecto de ley de Reforma de la Justicia, que impulsa la unificación y duplicación de los juzgados federales y la designación de un consejo de expertos para que asesore al Poder Ejecutivo sobre el funcionamiento del sistema. El doctor Prado, que conoce a fondo la cuestión, pues dedicó su vida a ejercer y a enseñar el derecho, lo cual le valió ser designado por la Universidad de Buenos Aires con el título de, Gran Maestro, sale al cruce de quienes observaron que en el aislamiento por la pandemia de coronavirus "no es momento oportuno" para tal reforma.

Por Juan José Prado

Es una cantinela que se reitera cuando se pretende la implementación de reformas estructurales progresistas. Nunca es el momento oportuno. Para la derecha. Para el núcleo duro del conservadurismo. Para los fundamentalistas del odio y de la discriminación. El reclamo de las necesidades sociales y la protección de los más débiles no encuentra nunca su momento oportuno.

Los cambios solo les son permitidos a ellos, otrora los elegidos por dios, o por aquellos que golpearon cuarteles y recibieron el auxilio de las armas y de sectores del fanatismo religioso. Hay que reconocer que siempre tuvieron algún acompañamiento. Ayer las fuerzas armadas, hoy la prensa servil e interesada en obtener las migajas de la concentración del poder económico, al que si pertenecen los que nunca encuentran el momento oportuno para otorgar.

No es el momento oportuno cuando la decisión política refleja el sentir de la mayoría, que reclama ampliación de derechos, divorcio vincular, rescatar soberanía económica, distribuir equitativamente la riqueza, igualdad de género, la aceptación del otro en toda circunstancia e instancia. No es el momento oportuno para enfrentar con decisiones políticas a quienes cercenan derechos para beneficiarse económicamente, sometiendo a las mayorías.

No es el momento oportuno para escuchar a los movimiento sociales, sus reclamos, sus válidas demandas. No es el momento oportuno para escuchar el pedido de la seguridad social, en el marco de la ley y la Justicia interpretada por un gobierno que se ajusta a la Constitución, y sugiere la reforma actualizada, conforme a los nuevos tiempos que se viven; que las ciencias sociales reflejan con la mira puesta en el futuro y no en el pasado y el statu quo.

Juzgado Federal en la CABA (Foto Télam)

No es el momento oportuno para modificar el Poder Judicial para que se integre a las necesidades sociales. Para que apunte a una deseada independencia de criterio. No es el momento oportuno para hacer respetar la ley en los propios estrados judiciales, poblándolos de hombres y mujeres probos; y castigar a jueces coimeros aliados a delincuentes económicos y narcos, creadores de causas falsas, expertos en aplicar siempre la ley del embudo.

Sin embargo, hasta hace poco si fue el momento oportuno para cuatro años vividos de retroceso en retroceso de derechos sociales, seguridad, aprender, trabajar, respetar convenios colectivos de trabajo; de permitir y promover la fuga de capitales, el espionaje a opositores; y la persecución política contra los que se oponían al retroceso y reclamaban por mejor calidad de vida para todas y todos, no para unos pocos.

Sepamos que ahora si es el momento oportuno. Para lograr una sociedad emponderada de sus derechos basados en la dignidad del hombre y la mujer. Para no volver a equivocarnos. La memoria colectiva es frágil. El olvido borra los sacrificios para integrar a una sociedad más justa. Porque, en la medida, en que sean muchos más los que sepan transmitir la utopía y la esperanza de que todos merecemos una vida digna, encontraremos que el momento oportuno es eterno.

*Abogado. Gran Maestro de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ex presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires. Miembro de la Mesa Directiva de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos)