El cantante tropical El Dipy criticó al gobierno y sus dichos inundaron los canales de comunicación masiva. En esta columna Andrés Pavón, referente del peronismo en San Martín, señala cómo llega a tener relevancia una opinión marginal en los medios masivos. Además aprovecha para explicar cómo funcionan las demandas, ya no de la oposición, sino de las líneas internas dentro del propio oficialismo. Y también exhorta a no abandonar lo importante por lo urgente.    

Por Andrés Pavón*

El tal Dipy. La fragmentación de la oposición y sus reacciones individualistas. Los espacios de militancia donde la soberanía no es progre. El fin del bipartidismo. La heterogeneidad del oficialismo. Creo que nunca tuvo tanta importancia algo dicho por un músico, El Dipy, como en estos días.

También es justo decir que este logro se lo debe más a quien (o a quienes) fue dirigido, que a la pobre elaboración de sus argumentos. La oposición está fragmentada, por falta de liderazgo. De allí que ciertas reacciones individualistas sean tomadas por los medios hegemónicos, porque es lo que hay.

Y los medios concentrados, formadores de opinión pública, homogéneos en sus intereses y heterogéneos en sus reclamos, que se declaman independientes, las usan como una alternativa (muy rudimentaria, por cierto), para limar los intentos del Presidente en la construcción de poder. Les dan entidad y salen a pedir opiniones.  

Porque si fue difícil para el oficialismo lograr la unidad electoral, es aún más difícil mantenerla luego del triunfo. Nadie podrá decir "...un día se juntaron y ganaron las elecciones”. Fue un largo y arduo trabajo. Y ahora, las y los que parecían muy alejados, ahora están más cerca del poder que muchos de los supuestos "leales".

El oficialismo también está fragmentado. Parece tener que pagar el costo de lo gastado de antemano. De lo prometido en lograr la "unidad electoralista". Si bien el Peronismo siempre fue "frentista", los contextos son diferentes, no se pueden extrapolar experiencias, y menos en la construcción política

Recordemos, por caso, que en la primera semana de octubre de 1945 en la secretaría de Trabajo y Previsión de la Nación se reunían en el armado del Partido Laborista, partidarios socialistas, comunistas, también sindicalistas. Mientras tanto el coronel Perón tentaba, sin éxito, al radical (UCR) Amadeo Sabattini con la vicepresidencia.

El Dipy (Foto Facebook)

En la unidad de 2019 no solo hay partidos. También hay espacios, agrupaciones, colectivos. Por sus liderazgos como por sus intereses estos actores políticos son muy heterogéneos. No obstante, muchos de sus representantes lograron los mejores lugares en las listas del PJ, que una vez más aportó su estructura.

Así, entonces, están las y los que reclaman por la tierra, subsidios, bolsones de alimentos, empleo, vivienda, aborto seguro y gratuito, netbooks. Estas demandas que son concretas no hay duda, también justas y necesarias, sin embargo, desplazan otras históricas demandas del movimiento nacional y popular, no resueltas.

Una de estas es la soberanía de nuestro territorio continental y marítimo. Sucede entonces que lo urgente relega a lo importante. Esta suerte de practicidad es un “logro” de los gobiernos liberales y neoliberales afectos al libre mercado, a la “mano invisible” (la de ellos, nada menos) de la economía, al determinismo de la sociedad.

El peronismo, sin embargo, reconoce la complejidad de lo social. Además de tener entre sus postulados políticos demandas sociales, económicas y culturales, de la amplitud de los sectores heterogéneos que representa, nunca arrió las banderas de la integración del territorio y de la soberanía

En el mes en el que se recuerda la partida del Libertador debemos recordar también una frase que le atribuye la historia: "Seamos libres, que lo demás no importa nada". Entonces, que las demandas tantas veces aplazadas de pan, tierra, vivienda, educación, empleo, no nos aparten de la lucha por la soberanía de nuestra Patria.

*Militante del movimiento peronista en San Martín. Dirigente de Causa Común.