El cinéfilo y docente de cine, Fernando Martín Peña, relata en esta nota sobre los avatares de unas películas del gran director, Leonardo Favio (1938-2012); que como muchos recordarán también se dedicó a la canción. Curiosidades de la vida, lo que cuenta Peña se asemeja menos, a alguno de los guiones auténticos y cálidos de los que supo imaginar Favio, que a una obra kafkiana.

Por Fernando Martín Peña*   

Mucha gente me pregunta si me enteré del remate de las cuatro películas de Leonardo Favio. Sí, me enteré en 2015, cuando me convocaron desde el Banco Ciudad para inspeccionar el material y, en lo posible, tasarlo. Me llevaron entonces a una baulera, que estaba llena de uniformes, botas, premios, medallas.

-¿Y esto?
-Son pertenencias de Perón -me dijeron. -Están en juicio, también,  desde hace años. Y tenemos de todo. En este cajón, por ejemplo, hay ropa interior....

En ese momento dije dos cosas, que creo se sostienen hoy:

1) Que desde el punto de vista estrictamente económico, esas películas no tienen un gran valor porque el mercado para el cine argentino del pasado es muy escaso.
En 2015 sólo INCAATV y la TV Pública compraban derechos de películas argentinas con alguna regularidad y este material arrastra el fuerte costo negativo que supone la necesidad de producir nuevos masters digitales de cada film para poder emitirlos. Lo más probable es que el dinero de una primera venta de derechos apenas empiece a compensar ese costo negativo inicial y luego habrá que esperar dos o tres años para poder hacer otra venta y recuperar algo más. Hoy ni siquiera esas dos señales están comprando derechos de películas argentinas del pasado, así que la operación no parece un gran negocio para nadie.

El actor Edgardo Nieva, en la piel de Gatica, el mono (Leonardo Favio, 1993)

2) Que desde el punto de vista artístico y cultural, el valor de esas películas es incalculable. No tiene precio, literalmente.
Mi conclusión, dada semejante brecha, era y sigue siendo que el Estado tiene que hacerse cargo del tema. En su momento me pareció que lo prudente era no hacerlo público para no alentar las fantasías de algún privado pudiente que decidiera comprarlas para luego no mostrarlas. Lo informé a las autoridades del INCAA y de la Secretaría de Cultura de la Nación y en ambos casos estaban de salida, así que no pudieron hacer gran cosa. Luego volví a advertírselo a la siguiente gestión del INCAA, que tampoco pudo  hacer nada porque terminó antes de tiempo. La gestión siguiente echó a pique la última oportunidad de contar con un laboratorio fotoquímico en nuestro país así que no tenía mucho sentido ir a hablarles sobre la importancia de nuestro patrimonio audiovisual.

A fines de 2019 se lo conté a Puenzo en un evento de la Embajada de Francia y en febrero de 2020 a Tristán Bauer. Y luego vino la pandemia.
Los meses pasan. El remate iba a ser en marzo pero se postergó y aún no tiene fecha. Mientras tanto, en el limbo absurdo de la justicia argentina, las películas de Leonardo Favio esperan guardadas junto a los calzoncillos de Perón.

*cinéfilo, crítico, docente, investigador, coleccionista, divulgador de cine