En esta columna, Andrés Pavón, militante peronista de San Martín, sostiene que el tradicional sistema presidencialista de nuestro país, con génesis en la Constitución Nacional, se vuelca al parlamentarismo, y lejos de dar una última palabra sobre el tema se pregunta si es bueno o no el cambio para nuestra joven democracia, si se la compara con las democracias de los países europeos, donde el sistema parlamentarista es usual.

Por Andrés Pavón*

De acuerdo con nuestra Constitución Nacional (casi traducida plenamente de la norteamericana) somos una democracia con un sistema de gobierno presidencialista, donde el jefe de Estado representa al país, y es parte de Poder Ejecutivo, elegido por los votantes para gobernar. No lo elijen el Congreso o el Parlamento.  

Por otra parte  estamos dejando de ser un sistema "bipartidista". Recordemos que tras la última dictadura, al regreso a la Democracia en 1983, la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Justicialista (PJ) eran los dos partidos políticos más votados, los cuales sumados superaban el 80% de los votos emitidos.

Si bien el PJ siempre fue frentista, “PJ y aliados” se suele escuchar, en las últimas elecciones se tuvo que recurrir a un frente electoral de coalición. El Frente de Todos. Si bien fue duro y difícil lograrlo, luego de ganadas las elecciones, pareciera que es más complicado también conducirlo en el poder.

Las quintitas

Cada sector, agrupación o partido pertenecientes a dicha coalición, tienen distintas demandas. Y cada componente "abona su quintita". Entonces el presidente, Alberto Fernández, tiene que lidiar con todos y todas, tratando de no disgustar a ningún aliado. Por otro lado van las corporaciones, a las que tampoco quiere incomodar.

Es entonces que el juego se traslada y desarrolla en el Congreso. Como el Ejecutivo no tiene el pleno poder para "bajar línea", debe negociar con los distintos sectores de la coalición (“cambiar figuritas”, suelen decir quienes conocen el tema).

Lo cierto es que si esto sigue así vamos rumbo a la desaparición de uno de los más grandes y antiguos "partidos de masas". Al PJ me refiero. Encaminándonos también a un sistema de gobierno parlamentario; ya no más presidencialista.

Ahora bien ¿Es sano esto para nuestra joven Democracia? Porque, por ejemplo, para algunas democracias europeas (más antiguas, por cierto) parece ser saludable. ¿Pero que ocurrirá por estás pampas? ¿Habremos madurado lo suficiente?

*Militante del movimiento peronista en San Martín. Dirigente de Causa Nacional.