Vecinos de varias localidades de Vicente López; en forma individual y a través de colectivos ambientalistas que se desempeñan en el distrito desde hace muchos años; denunciaron el accionar de desarrolladores inmobiliarios. Los acusan de aprovechar la pandemia para gestionar excepciones al código urbano. Con la anuencia de la intendencia local. Y también de pergeñar compras leoninas de propiedades añosas; amén de tergiversar cuando no inventar “estudios” de impacto ambiental, para perpetrar pingües negociados inmobiliarios.

La Carta Abiertacompleta de las entidades:

El mensaje de los vecinos es explícito

En una durísima pero clara y directa carta abierta, vecinos de varias localidades de Vicente López, en forma individual y a través de colectivos ambientalistas  con muchas décadas de acciones en la zona, denunciaron el accionar de desarrolladores inmobiliarios, inmobiliarias y empresas del ramo, en la pandemia.

Los acusan de tener un “deseo desmedido” de “enriquecerse a costa del ambiente y de todos los seres vivos”. Y pasan revista por una serie de maniobras, algunas de las cuales los vecinos afirman que se hacen con la mirada al costado de la intendencia y con excepciones al código de ordenamiento urbano (COU).  

“A pedido de ustedes, grandes empresas constructoras e inmobiliarias, -denuncia la carta abierta firmada por Agrupaciones vecinales y vecinos y vecinas autoconvocados de Vicente López- a fines de 2020 han resurgido las excepciones” al COU “con el respaldo del intendente Jorge Macri (quien en campaña 2011 decía que eran corruptas e injustas) y de sus concejales”.

Negocios “a pedido”

"A pedido" se avanza sobre tierras públicas también

En la carta los vecinos y vecinas denuncian que “a pedido” de inmobiliarias y  desarrolladores “se avanza sobre las tierras de históricos y necesarios clubes, y hasta se animaron con escuelas tradicionales con las que entraron en complicidad de negocios, como es el caso del colegio San Andrés”.

La carta no da nombres, pero si se observan casos por los cuales los vecinos han marchado, interpuesto petitorios públicos, o notas en el Deliberativo, cuando no en la Justicia, están –según un orden al azar- L.S. Ramos Brokers; RGM Real Estate; Salaya Romera; TSF Desarrollos; Tizado; D´Aria; Grupo Portland, u otros.

“A pedido de ustedes –que ya no pueden ocultar la materia fecal que emana de las veredas de sus torres de lujo–“denuncia la carta  “AySA hasta podría construir un conducto cloacal, no para mejorar la deficiencia del servicio por años de colapso de construcciones, sino para nuevas torres a futuro”.  

Un dato interesante es que los vecinos con su mirada abarcan el AMBA. Pues advierten que esa forma de construir también fue rechazada por la comunidad en proyectos como el de Costa Salguero, en la CABA; donde en una audiencia pública infinidad de vecinos, expertos y organizaciones se pronunciaron contra el proyecto.

Los vecinos de Vicente López denuncian, asimismo, que “los autodenominados “desarrolladores inmobiliarios”, no vienen a desarrollar el distrito; vienen a generar destrucción–a veces de manzanas enteras– y a expulsar a sus habitantes. Por eso, nosotros los denominamos “arrolladores inmobiliarios”.

30 años de lo mismo

El avance no es nuevo, sino que llegó tras los años de dictadura

Y no pasan por alto la complicidad de ediles y agentes municipales en la metodología. “Durante 30 años miles de vecinos y muchos visitantes vimos cómo el poder político de turno y empresarios inescrupulosos (…) Nos robaron la visión y la brisa del río, los árboles y tranquilidad de las calles, y la identidad de barrio de casas bajas del Partido”.

Además sostienen que “La población de Vicente López –lo sabemos por el último censo y por el padrón electoral– no ha crecido” y se preguntan: “¿Para quién se construye, entonces?” cuando “Prestigiosos arquitectos del mundo están clamando por evitar innecesarias demoliciones de diversas construcciones (...)”.

Luego de tomar referencias del Papa Francisco, y de la joven activista sueca, Greta Thunberg; los vecinos de Vicente López describen un modus operandi, que bien puede servir de argumento para una película del género policial, antes que ser una manera profesional de hacer negocios en un mercado transparente.

“Primero -describen los vecinos autoconvocados de Vicente López sobre las dudosas firmas- observan el barrio y eligen al candidato que reúne las mejores condiciones para ser convencido de vender su casa: una persona mayor; una vivienda un poco deteriorada; alguna demasiado grande para poder mantener en estos tiempos”.

“Una vez elegida la presa –señalan- los buitres inmobiliarios empiezan la tarea de tentación (...)"

Buitres inmobiliarios

“Una vez elegida la presa –señalan- los buitres inmobiliarios empiezan la tarea de tentación: grandes sumas de dinero, impensadas para esa propiedad. Si el dueño no accede, accederán sus hijos. Luego sigue la historia con efecto dominó: ofrecen comprar los inmuebles de los vecinos linderos”.

Los vecinos revelan que si los dueños no quieren mal vender “entonces comienzan los gritos de los buitres: “tu casa va a valer cada vez menos”, “vas a tener gente todos los días mirándote desde los balcones del futuro edificio”. Y no faltan “amenazas, misteriosas roturas de medianeras, tanques de agua” y así.

“Ustedes no pueden seguir determinando un perfil urbano que sus habitantes no quieren (...)"

Por otra parte, los vecinos denuncian, asimismo, que  “los estudios de impacto urbano-ambiental que sus empresas inmobiliarias presentan son mentirosos, falaces, incompletos, no integrales; hechos a la medida del negocio que planean”. Los vecinos van mucho más allá: “Ni siquiera Ustedes se los creen” exhortan a las firmas.

Hacia el final la carta abierta de los vecinos de Vicente López advierten a las desarrolladoras de negocios inmobiliarios: “Ustedes no pueden seguir determinando un perfil urbano que sus habitantes no quieren. Las ciudades son obra de una comunidad a lo largo del tiempo (…) Pacíficamente las defenderemos hasta que paren de una vez”.

Gustavo Camps