El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, firmó ayer jueves 15, el Decreto 521/2021. Donde declara que la educación es un servicio público esencial en el distrito. “De esta manera –difundió una comunicación oficial de la intendencia- el municipio seguirá llevando adelante todas las medidas, que estén a su alcance, para que los chicos y chicas puedan volver a clases lo antes posible”. Milena Lamonega, secretaria general de SADOP Zona Norte y concejala de San Isidro, sostuvo que la virtualidad es una medida sanitaria temporal para proteger la vida; y que 12 días no afectarán a los alumnos.

El decreto lo firmó Posse ayer jueves, se informó

Un decreto firmado ayer jueves 15 por el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, declaró “servicio público esencial” la educación en ese distrito. Sin proponérselo, tuvo un espaldarazo del obispo diocesano, Mons, Oscar Ojea, que exteriorizó su "desacuerdo" con el DNU que suspensión de clases presenciales en el AMBA.

Con otra perspectiva, la concejala, Milena Lamonega, secretaria general Zona Norte del sindicato de docentes privados SADOP, exhortó: “Pongámosle rostro humano a cada enfermo de COVID de la comunidad educativa. Y veamos quien está dispuesto a sostener el costo de atentar contra la vida de una comunidad que siempre puso el cuerpo para cuidar”. 

El decreto municipal, informó una comunicación oficial, instruye al área de Inspecciones y  Registros Urbanos local “a continuar trabajando junto a la Dirección de Epidemiología de Salud Pública; así como lo hizo durante todo el año pasado, en la ampliación y actualización de los protocolos sanitarios para que las clases puedan seguir impartiéndose de manera presencial”.

El obispado

Mons. Oscar Ojea, obispo de San Isidro

Además, según se informó, el decreto instruye a la dirección general de Educación del municipio “a proseguir con las reuniones y el trabajo” con  “las autoridades de las escuelas de gestión privada y con las autoridades provinciales para las escuelas de gestión pública, para que pueda continuar la presencialidad” en el distrito. 

Del comunicado surge que el municipio acatará las disposiciones del gobierno provincial en línea con Nación, aunque no las comparta; pues al final explica: “De esta manera, el municipio seguirá llevando adelante todas las medidas que estén a su alcance para que los chicos y chicas puedan volver a clases lo antes posible”.

Seguramente sin proponérselo, Posse conjugó su postura con la del obispo diocesano, Mons. Oscar Ojea, que en un comunicado de la Diócesis, expresó el "desacuerdo con la suspensión de las clases presenciales; que estaban siendo llevadas con muchísimo trabajo por parte del personal docente y de las familias".

Según la opinión del obispo, titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), la oposición surgió "sobre todo pensando en tantos chicos y chicas que lo necesitan; especialmente en los barrios populares, en los que se carece de buenas conexiones para las clases virtuales".

Tampoco hay que desconocer que el obispado -y la iglesia católica en general- tiene a cargo buena cantidad de escuelas privadas con gran plantel docente. Asimismo, desde el municipio se calcula que el territorio municipal concentra el 40% de la matrícula escolar, pública y privada, de la provincia.

Lo esencial es la vida

Milena Lamonega, secretaria general de SADOP Zona Norte y concejala de San Isidro

Desde otro ángulo, la secretaria general Zona Norte del sindicato de docentes privados SADOP, Milena Lamonega, que además es concejala de San Isidro por el Frente de Todos, señaló que con la virtualidad “se está tomando una medida sanitaria; no  es educativa. Por lo tanto es falsa la discusión presencialidad no presencialidad”.

“La educación es un derecho importante  para la sociedad. Esto no está en discusión. Pero lo único esencial es la vida. Nosotros rechazamos ese dilema. Sin especulación, hay que preguntarse cómo es el evento  Porque la presencialidad no es solamente los chicos en el aula; es el traslado de alumnos y docentes; la espera a las puertas de los establecimientos; los encuentros a la salida, Todo”.

Virtualidad temporal

En esta línea Lamonega informó que el sábado último “tuvimos en San Isidro 1.100 estudiantes y docentes como casos sospechosos o infectados, lo cual entre burbujas escolares y familias impacto en 35.000 personas”. Y consideró: “Es cierto que la educación es una política pública imprescindible. Pero lo esencial es la vida”.

Luego señaló: “San Isidro como otros municipios del AMBA tiene la mayor parte de las salas UTI (terapia intensiva) ocupadas. Qué hacemos si un docente, con todos los cuidados, igual  se contagia y no conseguimos cama. Esta semana en la región 7ma. (oeste) una compañera estuvo en un pasillo de hospital y tuvimos que trasladarla”.

Hacia el final Lamonega reafirmó: “Es falso que trasladar 10 días las aulas a la virtualidad ocasione un perjuicio a las y los alumnos. Tenemos que achicar el desplazamiento del virus. La virtualidad es temporal y para proteger nuestras vidas. Lo demás es especulación política, Las escuelas están abiertas como las aulas”.

Gustavo Camps