El trabajador social, Ricardo Hernández (51) publicó este año su primera obra, de Editorial Autores de Argentina, La Palabra como Resistencia. Allí relata experiencias personales, familiares y laborales durante un lapso del último gobierno de Mauricio Macri. Y a partir de esos hechos cotidianos reflexiona, a veces con las herramientas de su profesión, otras veces enhebra opiniones políticas. Y así logra un texto ameno, vivencial, con claridad periodística y sobre todo, contenido.

El escritor, Ricardo Hernández, en un bar al aire libre y con barbijo

“En agosto de 2019 comencé a elegir los textos del blog La Excusa y a editarlos para armar una estructura. En Marzo 2020 –relata Ricardo Hernández (51) en un breve encuentro en la vereda de un bar, en el centro de San Isidro- comencé a trabajarlos con la docente Freda Spinelli, que es poeta, y sumé textos nuevos hasta setiembre, cuando el libro en términos generales quedó terminado”.

La Palabra como Resistencia es la primera obra de Hernández, un trabajador social, vecino de Martínez, que recopila relatos sobre su vida cotidiana en familia; y su labor como trabajador social en escuelas públicas. Y a partir de allí desarrolla análisis de tono social y político, fundados en la competencia que le otorga su profesión.

Escenarios locales

El libro es muy interesante para el lector regional, sobre todo, pues los escenarios son locales. Reconocibles para los lugareños. Solo por citar, la avenida Centenario, en San Isidro; una escuela con “fama de difícil” de San Fernando; Villa Ocampo; una señora de Moreno; la Ruta 197; el Bajo Boulogne; el Rotary Club de Gral. Pacheco.

“Me pareció –explica el vecino sobre su testimonio localista- que la historia siempre estuvo pensada, y relatada, desde lo que ocurría en los grandes centros. Las grandes ciudades. No como algo que te atraviesa estés donde estés”. Y el tono del libro es cristalino en esto. Relata un vecino. Sus palabras hacen sentir esto también.

El lapso elegido es el del gobierno anterior. “Me pareció que tenía algo para decir de ese período Pensé que se había dicho mucho pero desde lugares similares, parecidos. Que la realidad argentina había entrado en una dinámica de continuo presente, y lo que había sucedido ayer siempre resultaba viejo o arrasado por la novedad”, señala.

No obstante, los últimos dos o tres  relatos –la excepción que confirma la regla-  llegan a la actualidad de la pandemia; a sus inicios en febrero marzo 2020. Y allí aparecen los barbijos, el distanciamiento, el alcohol en gel, la fila al aire libre para entrar al almacén. La perplejidad por una nueva realidad bien difícil de digerir.

Relatos

Hernández: “Me pareció que la historia siempre estuvo pensada, y relatada, desde lo que ocurría en los grandes centros"

Huelga repetir que el libro es de relatos. No es un ensayo político; y mucho menos partidario. La obra reivindica la maravilla de lo cotidiano. Tiene la virtud además, vale repetir esto también, de traslucir el sentimiento de quien relata. Con la lectura va la sensación de escuchar al vecino del edificio, o de la cuadra. 

Si Borges llegó a la conclusión de que cierto argentino suele situarse como individuo frente al Estado; el narrador de La Palabra como Resistencia, Hernández, se coloca en el lugar del ciudadano; el vecino que nos invita a pensar juntos sobre algo que acontece,  por el hecho de que nos encuentra compartiendo el terruño.

La Palabra como Resistencia tiene 263 páginas de papel (no deja de ser novedoso en esta época digital). Si se puede obtener por redes sociales contactando al autor por el Facebook: Ricardo Hernandez (así, sin tilde); Instagram: laexcusalibrosdelsur; y por correo electrónico a hacialocolectivo@gmail.com.

Gustavo Camps