“Entiendo el cansancio. Sé que no van a bajar los brazos. Cada decisión que tomo es pensando en aliviar su trabajo". Así se dirigió el presidente Fernández a un grupo de trabajadores de la salud, de diferentes áreas, que se reunieron días atrás con él y con la ministra de Salud, Carla Vizzotti, para analizar la evolución de la situación sanitaria en el marco de la pandemia de coronavirus.

El mandatario, según la información difundida, escuchó de parte de los representantes de distintas áreas del equipo de salud, un diagnóstico de lo exigido que se encuentra el sistema sanitario, en algunos casos con salas de terapia intensiva (UTI) ocupadas al máximo. El Presidente les aseguró apoyo incondicional en estas circunstancias.

Fernández también les transmitió “admiración y agradecimiento” por su trabajo. “Hicimos en el último año –evaluó- un esfuerzo por aumentar el número de camas; respiradores; pero el recurso humano es finito. Entiendo el cansancio. Sé que no van a bajar los brazos. Cada decisión que tomo es pensando en aliviar su trabajo”, reconoció.

Del encuentro participaron los especialistas Liliana Colautti (kinesiología y psicología), Daniel Brizuela (enfermería), Claudia Mendoza (kinesiología), Arnaldo Dubin (médico y referente de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva), Rocío Domecq (promotora de salud), Pablo Díaz Aguiar (jefe de Clínica del Hospital Posadas), Alfredo Ramos (emergentología) y Ana Inés Medina.

El AMBA complicado

Quiero que sepan –exhortó el presidente- que los vamos a ayudar en todo lo que podamos”. Luego informó que el 95% de los trabajadores y trabajadoras de la salud una dosis de vacuna y más del 60% completaron el esquema de dos dosis. Los participantes lo pusieron al tanto de cómo se manifiesta la pandemia actualmente.

Con preocupación, los trabajadores de la salud sostuvieron que, además del crecimiento exponencial en la curva de casos de COVID-19 que deben atender; registran un descenso en la edad promedio de los pacientes internados, que bajó de los 61 años, que era el que se registraba durante la primera ola, a los 56.

Asimismo, revelaron que se encuentran con casos graves, de personas de entre 20 y 40 años, que deben recibir asistencia respiratoria y pasar por períodos de internación más extensos. También dieron cuenta de que el sistema sanitario “está estallando en el eslabón de la terapia intensiva”. Y hablaron del AMBA como una zona crítica.

“Conseguir una cama en el AMBA –advirtieron- es una quimera”. Los pacientes “deambulan en ambulancias por horas”, relataron los trabajadores. Luego explicaron que a esa situación se suma el cansancio y el agotamiento de todo el personal de la salud.