El parque Arenaza es un sitio que le presta a San Isidro muchos servicios. El Museo del Juguete es una atracción en la zona. El campo 3 es un espacio verde que disfruta toda la comunidad, amén de las actividades deportivas. Y, en pandemia, el amplio espacio de la calle Lamadrid, en Boulogne, es uno de los vacunatorios del plan provincial, donde pasan, en promedio 250 vecinas y vecinos diariamente para vacunarse contra la COVID-19.   

Los vacunadores son enfermeras, enfermeros y estudiante de medicina capacitados para vacunar. En la foto una reunión de trabajo mientras llegan los vecinso convocados a vacunarse

Desde Lamadrid y avenida Márquez, en dirección a Paraná, el extenso predio del ex instituto Arenaza, en Boulogne,  sumó una utilidad más a la comunidad, de las que tenía hasta ahora. La posta provincial de vacunación atiende un promedio de 250 vecinos y vecinas diariamente, de lunes a domingo, y tuvo picos de 360.

La coordinadora general de fin de semana de la posta, Rocío Mendes, dio información general de cómo funciona el centro. Pero también originalidades, como por ejemplo, la gran cantidad de adultos mayores que concurrieron. Vacunaron al menos a 10 personas de 100 o más años; y  el más longevo de ellos fue un vecino de 104 años.

El plantel general de trabajo lo conforman tres equipos de alrededor de 30 personas cada uno entre profesionales, estudiantes de medicina y carreras afines; y trabajadores de logística y limpieza.  Pueden vacunar hasta 10 personas a la vez por tanda. El horario es de 8 a 20, sábados domingos y feriados; y de 8 a 14 y de 14 a 20 días hábiles.

Los equipos

La espera es con los protocolos; distanciamiento; uso de barbijo y alcohol en gel. En la foto los administrativos reciben a los convocados

Las vacunas llegan semanalmente. El lugar tiene un sector con frízer y un generador que provee energía eléctrica autónoma; por si hay fallas en el suministro regular de emergía. “Nunca faltaron vacunas” afirma Mendes, y explica que de antemano nadie sabe qué vacunas llegan, aunque hasta ahora llegaron Sputnik y AstraZeneca.

Los y las vecinas son recibidos por cinco agentes de administración, que le dan la entrada. Corroboran la inscripción, la fecha de convocatoria y la identidad. Y sobre todo preguntan sobre la salud general de los vecinos. Luego extenderán certificados de vacunación; y también gestionan un nuevo turno.

Esto último, destaca Mendes, es importante pues diariamente hay entre cinco y seis ausencias, bien porque la persona está aislada o en tratamiento por COVID-19; o porque en días previos recibió la vacuna común contra la gripe –según la campaña municipal- y se deben guardar, al menos, 15 días de distancia entre una y otra vacuna. 

Los equipos están conformados por dos coordinadores generales uno de feriados –Mendes en este caso-  y otro de días hábiles. Los vacunadores pueden ser enfermeros o estudiantes de medicina capacitados para vacunar; y los trabajadores de limpieza (2) fueron capacitados también en los protocolos sanitarios.

En prevacunación los agentes consultan sobre la salud general nuevamente, el estado de la persona y sobre todo se fijan en que no tenga alergias. Tras la vacunación se esperan ´20 minutos, por si produjo alguno de los efectos secundarios que suelen traer en algunas personas las vacunaciones de cualquier tipo. 

Convocatoria a cada vecino

Los frizers con las vacunas, en las puntas, conectados al sistema de energía alternativo, para eludir falta de energía

Los equipos también tienen al menos seis personas dedicadas a la logística. Su trabajo consiste en tener a punto todo el equipamiento de la posta. Las sillas para la espera en cada uno de los pasos del circuito; las mesas para recibir a los pacientes. Cada día dejan lista la posta recibir a las y los vecinos; y al cierre la desmontan.

Una tarea común entre los 30 miembros de los equipos, destaca también Mendes –incluida ella y el otro coordinador- es recordar la convocatoria a cada vecino, por vía telefónica; y conocer de antemano si concurrirá por sus propios medios; si deberán vacunarla en un vehículo, y si debe faltar por algún motivo.

Una vecina (de espaldas) en prevacunación, antes de ser vacunada

Aunque reafirmó que el programa de vacunación es responsabilidad provincial ciento por ciento, Mendes explicó que el municipio colabora activamente; ya sea para asistir con cuestiones de logística –sillas, botellas de agua potable, otros-, o ante los imprevistos, pues es quien conoce el territorio.  

Mendes, asimismo, cuya experiencia previa fue en la posta de Tecnópolis, en el límite entre Vicente López y San Martín, y es psicóloga social,  informó también que la finalidad de la posta es que la vacunación se desarrolle organizadamente, sin esperas innecesarias, y que cada vecino y vecina obtengan la información disponible.

Gustavo Camps