Un hombre en el sótano, de Ediciones de las Tres Lagunas 2012, es un libro que reúne 20 cuentos de Cirilo Guillermo Lucero, escritor puntano que comenzó su carrera literaria en la etapa madura de su vida. Con un estilo muy actual, de frases cortas, escritura concisa y finales impredecibles,  su primera obra editada,  data de 2010. En 2005 fue finalista de un concurso literario organizado por la Universidad de Morón; y en 2006 fue galardonado en otro certamen en la Universidad de la Punta, en su San Luis natal. 

Cirilo Guillermo Lucero tiene 88 años y se largó a escribir públicamente a los 73. Esos datos alcanzarían para sostener una nota. Pero en el caso de Lucero, oriundo de San Luis, hay más. Y es que Lucero escribe bien. No porque haya recibido reconocimientos, premios a su escritura, que los tuvo, sino porque su escritura vale.

Sus cuentos no solamente atrapan al lector por la vía de mantener la tensión hasta el final. Sino porque utiliza elementos básicos –escritura concisa, vocabulario amplio con palabras precisas y sencillas, párrafos cortos-. No trata de obnubilar a las y los lectores. Y no los subestima. Sus cuentos revelan una relación amistosa con el lenguaje.

Varios caminos

Lucero: "cuando uno se sienta escribir, se encuentra con varios caminos”

En su segundo libro –Un hombre en el sótano, de Ediciones de las Tres Lagunas 2012-, los condimentos enumerados salen a la luz desde los primeros cuentos. Pero se suma uno más: los finales impredecibles. Da la sensación de que Lucero comparte un paseo con el lector, y al momento de la llegada algo los sorprende a ambos.

Él lo adelanta casi al final de las “Notas del autor” que preceden a los cuentos DE Un hombre en el sótano. Allí revela sobre él mismo que “cuando uno se sienta escribir, se encuentra con varios caminos”.  La obra tiene 20 narraciones. Sobrepasa ahí nomas el centenar de páginas. Y tuvo cuatro ediciones, la última en setiembre de 2017.

No es automática la escritura de Lucero, y es personal. Más allá de que en las notas citadas no se reconoce dentro de un estilo y sostiene que esos cuentos “carecen de un estilo propio porque aun no lo encuentro y mi escritura depende de cómo me despierto por las mañanas”. Esta frase también revela algo sobre el escritor puntano.

Nos referimos a cierta mirada indulgente, un desapego no carente de delicado humor que, evidentemente, solo se consiguen con experiencia de vida. Seguramente esa experiencia le permitió plantear escenarios muy diversos en sus cuentos también. Variedad, asimismo, en cuanto a personajes, aunque varios llevan nombre de mujer.

Reconocimientos concretos

El libro de Lucero contiene 20 cuentos en poco más de un centenar de páginas

Es sabido por todo el mundo que Jorge Luis Borges se definía siempre como un gran lector antes que un escritor. Sin duda, aunque Lucero no lo dice, al menos en sus notas en, Un hombre en el sótano, estamos ante alguien que ha leído, y leído mucho, antes de ponerse él mismo a narrar historias con la herramienta de la escritura.

Como dijimos, la tarea de Lucero tuvo reconocimientos concretos. Tras ser finalista en 2005 –a los a los 72 años- en el concurso Leopoldo Marechal, de la Universidad de Morón, en el conurbano bonaerense; un año después ganó el primero y el tercer premio del certamen “Historias para ver” de la Universidad de la Punta, en San Luis.

Del mismo sello editorial que, Un hombre en el sótano; en 2013 publicó, Molesto silbidito y otros cuentos; y en 2017, Pequeñas historias, también de cuentos y relatos.  En tanto en 2010 publicó junto a la escritora, Amelia Arellano, Molesto silbidito, a través el programa, San Luis Libro; su parte llevaba el título: La morada del íncubo. 

Gustavo Camps