El doctor Prado establece un paralelismo entre quienes en otras épocas, para resguardar su privilegios, negaban el acceso a derechos y libertades básicas, con los negacionismos actuales en relación a las vacunas y los cuidados por la pandemia de coronavirus. Prado valora la movilización y el activismo para visibilizar las expectativas masivas y populares y transformar la situación social; porque, según observa, más allá de la distancia temporal, y las diferentes experiencias, está demostrado su aporte a las transformaciones. 

Por Juan José Prado*

Antropoceno es un neologismo, que quienes luchan por la defensa del medio ambiente utilizan para definir la época geológica que nos toca vivir. Época de destrucción de la naturaleza por parte del hombre. El impacto humano negativo sobre su entorno. Noam Chomsky se refiere a este tema en su último libro “Cooperación o extinción”. 

La disposición del hombre, al negar la existencia del deterioro del medio ambiente conducirá a su propia extinción. Los modelos económicos emergen en esta disyuntiva, que no es de estos tiempos; sino que se discute desde hace mucho.   En 1791 James Madison, que será presidente de los EE.UU.  (1809-1817) decía:

“No puedo imaginar límites a la osada depravación de los tiempos que corren, en tanto los agentes del mercado se erigen en guardia pretoriana del gobierno. En su herramienta. En su tirano a la misma vez, sobornándolo con liberalidad; e intimándolo con sus estrategias de oposiciones y exigencias…”

Vigentes estas premoniciones de Madison, permiten que los politólogos de nuestros tiempos nos adviertan de las tendencias autoritarias y el deterioro de las democracias.

Otros negacionistas, los de la pandemia, este otro núcleo duro universal, pretenden imponer políticas autoritarias también. Para esto recurren a las herramientas de la concentración del poder.

Más allá de estas consideraciones, también surge ante los hechos una respuesta popular. La que se expresa por la prédica constante del activismo; y las movilizaciones destinadas a doblegar los modelos de la economía concentrada. Los ejemplos se dan en Latinoamérica, con sus resultados palpables que más allá de cuestionar una osada depravación de poder concentrado, reclaman por una democracia inclusiva.

Movilización y activismo

La historia, desde los movimientos impulsados por los ideólogos de la revolución francesa hasta nuestros tiempos, ha logrado  demostrar que las movilizaciones populares consiguen modificar modelos económicos, políticos y sociales.

En este portal un reciente artículo de Andrés Pavon (El nacimiento del estado burgués en la Argentina) recordaba aquella histórica movilización popular a Plaza de Mayo, que refrescándose los pies,  en las fuentes tras largo peregrinar, impuso una bisagra histórica que persiste en nuestra sociedad.

Ante los negacionistas de la pandemia, y de las efectividades de la vacuna en la lucha emprendida contra el coronavirus, la ciudadanía, el pueblo, se manifiestan inscribiéndose y poblando los vacunatorios. Una verdadera movilización popular.

La lluvia de las vacunas es una necesidad. Como es también que esas herramientas de vida lleguen y se produzcan en nuestro país. La esperanza de una vida mejor la descubrimos en cada rostro de un vacunado.  Son miles. Muchos miles. Y serán muchos,  muchos más. Las calles deben estar vacías; pero los vacunatorios llenos

Los negacionistas, pareciera, solo persiguen la destrucción de la especie humana. Por eso, desde los espacios que permitan vocear que la vacuna es vida, los activistas por la esperanza seguiremos aplaudiendo las vacunas logradas. Y esperamos la lluvia de vacunas para salvar nuestro entorno, nuestra Argentina.

*Abogado. Ex presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires. Miembro de la Mesa Directiva de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos). Gran Maestro de la UBA