La concejala Marcela Cortiellas Córdoba  (Frente de Todos Vicente López) propone que en materia de erradicación del trabajo infantil la sociedad tiene la responsabilidad genérica de entender qué modelos de Estado favorecen el desarrollo favorable de la niñez. Y, a la vez, el Estado debe gestionar un proyecto de país a largo plazo que involucre a las mayorías, no para pocos, que garantice los derechos de niñas, niños y adolescentes de cara al futuro.

Por Marcela Cortiellas Córdoba*

No se puede hablar de erradicar el trabajo infantil sin tener en cuenta los condicionamientos estructurales de una sociedad. Un modelo de políticas neoliberales y el capitalismo salvaje son generadores de desigualdades y por lo tanto de trabajo infantil. Luchar contra esto implica garantizar la continuidad educativa, de calidad y pública. La plena garantía de los derechos humanos como acceso a una buena alimentación, salud, viviendas dignas, y generación de empleo formal para las y los adultos. Fomento de la producción y diseños de un desarrollo sostenible a mediano y largo plazo.

Sabemos que son los gobiernos nacionales y populares los que amplían derechos y tienen como prioridad a los sectores más vulnerados. Si la mitad de la población está por debajo de la línea de la pobreza, 1 de cada 2 niñas y niños es pobre. Esto genera escenarios que auspician el trabajo infantil, a veces, por supervivencia de las familias y, otras veces, esta situación es utilizada por personas, asociaciones, empresas por conveniencia, perversidad y ganancias, que violan las leyes existentes. 

Tras el impacto de 4 años de macrismo, y de la pandemia causada por la #COVID_19, actualmente se registra un aumento en el trabajo infantil. Según la OIT y UNICEF: 1 de cada 10 niños, niñas y adolescentes (NNyA) de la Argentina realiza al menos una actividad productiva (EANNA 2016/17). De acuerdo con una medición reciente, 1 de cada 2 NNyA que trabajan comenzó a hacerlo durante la pandemia.

Otro estudio señala que casi 1 de cada 5 NNyA carece de cobertura de los sistemas de protección social. Sabemos, además, que en las zonas rurales del país el trabajo infantil se incrementa. Alcanza a 2 de cada 10 niños y niñas, de entre 5 y 15 años, y representa al 43,5% de los adolescentes de entre 16 y 17 años. Más de la mitad de estos niños, niñas y adolescentes están expuestos a las peores formas de trabajo infantil. Como trabajo en ambientes peligrosos, esclavitud y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas, incluyendo el tráfico de drogas y la prostitución.

La sociedad y el Estado

Niño jugando con un adulto (Foto UNICEF)

Sabemos que con Perón y Evita las y los privilegiados fueron las niñeces. Con Néstor y Cristina también. Solo para dar unos ejemplos: la AUH, Paka Paka, 6% del presupuesto en educación y la generación de 6.000.000 de puestos de trabajo para los argentinos y argentinas. Y Ahora con Alberto y Cristina volvemos a retomar este rumbo de derechos para las infancias y adolescencias, protegidas y acompañadas por el Estado a pesar de la herencia macabra del neoliberalismo y la pandemia. 

El trabajo infantil niega al niño, niña y adolescente a serlo. Trabajar imposibilita jugar. El juego, la recreación, estar con sus pares, para los niños, niñas y adolescentes no es una cuestión menor sino que es esencial. Un derecho humano primordial garantizado por la Convención de los Derechos del Niño.

El juego tiene una función de estructuración subjetiva, ayuda a tolerar la frustración y a explorar la creatividad, es ganancia psíquica. El juego es el único trabajo infantil que debería existir. Por medio del juego las o los niños  elaboran psíquicamente deseos, angustias, identificaciones, miedos, sueños, ideales.

Es una responsabilidad de la sociedad argentina entender qué modelos de Estado favorecen un desarrollo pleno y próspero a las niñeces. Y también de nuestro Estado nacional y popular profundizar los cambios necesarios para poder tener un proyecto de país a largo plazo. Para la mayoría y no para pocos. Para que nuestros niños, niñas y adolescentes puedan jugar y soñar con lo que quieran ser de grandes y consigan lograrlo. 

Concejala de Vicente López (Frente de Todos); prosecretaria de cultura CGT Zona Norte; subsecretaria UPCN interior zona 10; referente de Mujeres Sindicalistas Zona Norte