Con una celebración religiosa la comunidad de la parroquia Ntra. Señora de Carupá inauguró el Espacio para la Memoria Padre Pancho Soares, el miércoles último. Se trata de un gran salón al lado de la parroquia, donde se exhibirán objetos de la vida del cura asesinado en 1976 por razones políticas; se dictarán talleres y cursos; y se utilizará el espacio con fines comunitarios. El obispo diocesano, Mons, Oscar Ojea, y el padre Jorge Marenco, párroco de Ntra. Señora de Carupá, oficiaron una celebración religiosa. Estuvo el intendente Julio Zamora.  La comunidad participó abiertamente, con cuidados por la pandemia. El acto se difundió en redes sociales.

En la inauguración hubo una celebración religiosa de bendición. Estuvo el obipo Ojea. La militante de derechos humanos, Iris Avellaneda, y la concejala Zamora cortan la cinta (Foto)

El padre Pancho es un símbolo  del compromiso religioso hacia los más necesitados. Fue un cura obrero, párroco en la parroquia Ntra. Señora de Carupá en Tigre. En el prólogo a la última dictadura cívico militar fue asesinado; el 13 de febrero de 1976. Sin embargo la comunidad, y los feligreses de la parroquia jamás lo olvidaron.

Tal es así, que también una calle del barrio, vecino al Acceso a Tigre, que desemboca en la parroquia, lleva su nombre. Y el miércoles último el Espacio para la Memoria Padre Pancho Soares se inauguró con una celebración de bendición, donde estuvieron el obispo diocesano, Mons. Oscar Ojea, y el intendente de Tigre, Julio Zamora.  

Con el obispo Ojea concelebraron el párroco de Nuestra Señora de Carupá, Jorge Marenco; y el padre Néstor Cruz Nepi García; estos dos religiosos son del movimiento de Curas en Opción por los Pobres. Justamente Marenco, como anfitrión, dio testimonio de cómo la comunidad mantuvo la memoria del padre Pancho.  

La memoria de Pancho

El párroco Jorge Marenco, el padre Nepi y el obispo Ojea durante la celebración de bendición. En la foto el intendente Zamora dirige unas palabras

“¿Por qué podemos estar hoy acá? –se preguntó el padre Jorge y señaló- Porque la memoria de Pancho fue primero guardada por pequeños. Por gente de acá del barrio, de la comunidad cristiana. Por gente que no siempre era tenida en cuenta”. Luego recordó que hicieron una presentación judicial por el crimen del Padre Pancho.

La propia comunidad, en 2012, se había presentado en los Tribunales de San Martín para que se investigue el asesinato. Con esta iniciativa, luego, el obispado de San Isidro también se presentó como querellante en el expediente que investiga su asesinato; dentro de la megacausa denominada Campo de Mayo.

En la inauguración hubo representantes de organismos de derechos humanos de la región. La Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte; la Comisión de Derechos Humanos Padre Pancho Soares; la Asociación Sobrevivientes de Familiares y Compañeros de Campo de Mayo, con la férrea militante, Iris Avellaneda.   

Ese espíritu de amor, apoyo y compromiso social por los más pobres que personificó el padre Pancho impregnó la celebración religiosa. En el momento de las intenciones, por caso, se pidió “por el fin de las violencia patriarcal hacia las mujeres”; “por las y los trabajadores”; y “para que la memoria la verdad y la justicia sea una realidad”.   

En otro momento el padre Jorge exhortó: “Ojalá que este espacio sea un espacio abierto a todas y a todos. Y que podamos seguir construyendo memoria; y bregando para que los derechos humanos sean una realidad en nuestra patria, nuestro país y también en nuestro distrito de Tigre”.

El grano de Trigo

Ojea recordó que el padre Pancho se identificó “con los más pobres queriendo vivir un sacerdocio sumamente comprometido con su realidad”. También que “le gustaba examinarse en los retiros espirituales para ver si realmente estaba viviendo una entrega total”. Y señaló: “Así como Jesús había entregado todo, él quiso darlo todo”.

“Hay una frese muy linda del evangelio –señaló el obispo diocesano- que dice: “Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere queda solo; pero si muere da muchos fruto”. “Aquí está la semilla de la entrega de Pancho” señaló luego en relación a los valores de compromiso social y fe,  con los que Pancho empoderó a su entorno.

Mons. Ojea también valoró la memoria que propone el Espacio Pancho Soares. “Un pueblo sin memoria –afirmó- es un pueblo sujeto fácilmente sujeto a la dominación, a la manipulación. Porque casi sin darnos cuenta, en este individualismo feroz en el que vivimos, nos creemos que todo empieza cuando empezamos nosotros”.

“Esto tiene que ver con un modo de vida que olvida lo que tenemos en la espalda (…) No podemos hacer futuro si no tenemos memoria” aseveró, asimismo, el obispo sanisidrense.Tras la celebración muchos de los presentes expresaron su respeto y admiración por el compromiso asumido por el padre Pancho.

Lugar de encuentro

“Estamos acá para que las generaciones futuras tengan la oportunidad de conocer a este hombre y sus valores. Pensando también en lo que viene. En cuáles son las premisas que tenemos que mantener; y cuáles aquellas cosas que no tienen que volver a pasar nunca más”, afirmó la concejala tigrense, Gisela Zamora.

“Este es uno de los hitos en materia de derechos humanos de la gestión municipal de Tigre –señaló el intendente Julio Zamora y luego manifestó- dimos un paso muy lindo. Esperamos que este lugar sea de recordación; y también un espacio donde los vecinos se encuentren para conversar sobre el barrio”.

La subsecretaria de Derechos Humanos y Juventud local, Natalia Reynoso, precisó que el Espacio “no será un museo sino un lugar para la reflexión y la memoria y, fundamentalmente, para recuperar aquello en lo que el padre ‘Pancho’ trabajó tanto”. El municipio contribuyó con la puesta en valor de los objetos que se exhibirán.

El espacio fue construido, como una contribución también, por la empresa de desarrollos inmobiliarios Brickell. El presidente de la firma, Daniel Szylder, también estuvo en el acto. El padre Marenco les agradeció, también a los funcionarios tigrenses que hicieron de enlace para que se concrete la obra.

Gustavo Camps