Refiladas, voleos, desde ya cortes y quebradas. Las milongas en San Luis vuelven a reunir a los habitué del tango; en un rito que a esta altura de la vida  no tiene dueños ni geografía, aunque si infinitos adeptos, incluso entre la juventud. La situación sanitaria lo permite a cuentagotas, pero peor es nada, hay que reconocerlo.  

En San Luis, y por qué no ampliarlo a la región cuyana, el 2 x 4 tiene adeptos jóvenes y muy fieles, que no pierden oportunidad de juntarse a milonguear (en pandemia con muchos cuidados y aforo). Por supuesto, están los pioneros que le dieron entrada al tango, y sin ellos no se podría hablar de cortes y quebradas sin faltar a la verdad.

El joven músico, Andrés Konoba, nombra raudo a Félix Zambetti, un precursor de las milongas, que en la actualidad cruzó la barrera de los 80; pero mantiene firme el cabeceo para iniciar el rito de la danza. Porque hay que decirlo, más allá del devenir, los géneros o los cupos femeninos, la invitación a bailar tango fue y es cosa del varón.

Tango Felix juegan las palabras del florero, puede ser felicidad o puede ser por el milonguero Félix Zambetti, de los pioneros del tango en San Luis

Konoba es cantante, músico, y su búsqueda en la música es muy variada. Pero con relación al tango se define como un habitué de las milongas; que alguna vez las ha organizado también; pero siempre, la pasión por ese contorneo sentimental, emotivo y férreo, prima y colma cualquier otra definición o rol en el ambiente.

De prácticas y milongas

El primer encuentro para hablar de las milongas fue en Romanov, en El Volcán. Era domingo, a la hora cuando el sol comienza a saludar hasta el siguiente fin de semana. El sitio regenteado por Pablo Romano da para dedicarle una y mil notas, por la calidez y la fraternidad que anida en sus mesas. Pero, en concreto, allí también hay milonga.

Andrés Konoba, un habitué de las milongas

Konoba señala que una reunión de referencia de los milongueros de la región es ENMICENTRO. El Encuentro Milonguero del Centro reúne milongueros de diferentes puntos. Además de los puntanos van tangueros y tangueras de Córdoba -sobre todo de Río Cuarto- y de Mendoza también, por citar.

Y en la ciudad de San Luis y sus alrededores siempre hay motivo y lugar para la milonga. Konoba da cuenta de dos tipos de encuentro. Hay eventos de “práctica”, tal vez un poco más formales que la milonga; donde los profesores –siempre suele ser una pareja- inician el baile con una clase, dan indicaciones y muestran movimientos.

Un encuentro milonguero, según el lugar, puede durar tres y cuatro horas. Las prácticas, aunque no hay regla fija, pueden ser más cortas y tal vez se pase la gorra o haya que sacar entrada. De cualquier manera quienes participan en uno y en otro se encuentran para bailar y bailar. No hay otro secreto.

En la milonga el rito tiene sus diferencias y particularidades.  El musicalizador es fundamental y tiene un rol importante, destaca Konoba. También indica que la tanda de tangos, en las milongas tiene reglas precisas. “El hilo de canciones debe guardar afinidad de época, o de estilos, de orquestas o de cantores” señala.

La tanda de tangos

Romanov, en El Volcán (foto); y Ansilta, en San Luis capital, dos lugares para milonguear

Luego advierte: “Puede ser la misma orquesta, el mismo cantante; o una combinación de una misma época. Pero si algo de esto se quiebra no será bienvenida la propuesta”. Además el musicalizador “tiene que tener cierta lectura” del encuentro; si se trata de jóvenes, de milongueros con experiencia o de neófitos.

Para bailar el tango o la milonga “es importante encontrar el lenguaje del otro” dice Konoba. “En las milongas se busca bailar con todos, y que nadie se quede sentado” afirma; pero también reconoce que los buenos y buenas bailarines son los más buscados para la pista.  La música suele incluir tangos, valses y milongas.

Las orquestas más pedidas son las de Juan D´Arienzo, Pugliese, Troilo, Calo. Y  entre las contemporáneas la Típica Víctor; la Romántica Milonguera; Tango Bardo o el Sexteto Milonguero. Y los temas buscados son, por citar, entre los tangos, En esta noche de luna o Tristeza de la calle Corrientes;  y entre los valses, Flor de Lino.

En la pandemia, como muchas otras actividades, surgieron los grupos de Whatsapp y de Facebook. Pero en épocas anteriores uno de los pioneros en reunir a los milongueros fue el restaurante Ansilta, en el centro de San Luis. Actualmente en Romanov, en El Volcán, como se citaba más arriba, la cita es los domingos.

Los diferentes encuentros de práctica y milonga tienen sus días en la semana, además. Lo común es que los lunes y los martes haya prácticas y los jueves y viernes, además algún sábado y los domingos, las milongas. Desde ya que el boca a boca siempre fue y es  el fiel convocante para estos eventos, también.

Gustavo Camps