Es un sistema que organizó el municipio de San Isidro. Se llama “Sube y Baja” y participan docentes, autoridades escolares y padres; para ayudar a descender de los autos particulares a los alumnos; a la horade entrada a los colegios. Así se eluden las dobles filas y las esperas. Desde la comuna informaron que la iniciativa funciona en establecimientos como Riverside, Labardén, Santa Inés y María Auxiliadora.

El colegio Riverside, en Acassuso, fue el pionero y allí el tránsito mejoró, reconocieron desde la propia institución

Esteban Aranda, director académico del colegio Riverside, relató que todo comenzó con la idea de crear un sistema que descomprima el tránsito a la hora de entrada a la escuela. Esos embotellamientos de tránsito, doble fila de estacionamiento, esperas y hasta roces entre automovilistas, padres y peatones, son un clásico a esa hora; y allí también lo eran.  

“Le pedimos asistencia al municipio y su equipo; y nos propusieron coordinar un sistema en forma conjunta con agentes de tránsito”, señaló asimismo Aranda.  Así nació Sube y Baja, un sistema mediante el cual docentes, autoridades escolares y padres ayudan a descender de los automóviles a los alumnos.

“Los padres están muy contentos y agradecidos porque el plan funcionó –evaluó Aranda e informó-  el tránsito se descomprimió. Esto mejoró la vida de la comunidad escolar y vecinos de la zona. Cambió radicalmente la organización de la entrada al colegio para bien”, completó su apreciación el directivo del Riverside.

Réplica

la iniciativa funciona en establecimientos como Riverside; Labardén; también el Santa Inés y el María Auxiliadora

Desde el municipio informaron que tras la experiencia positiva en esta escuela, el sistema “se replicó en otros colegios del distrito como Labardén, Santa Inés y María Auxiliadora”. Walter Pérez, secretario de Inspecciones, Registros Urbanos y Tránsito, fue el encargado de analizarla situación y aportar algunos datos.

“Era habitual –señaló Pérez- que a la hora de entrada al colegio los padres se quedaran arriba del auto esperando que los hijos bajen; ocasionando que se estacione en doble fila y trastornos de tránsito en la cuadra ”. También especificó que el sistema es dinámico y se lleva a cabo “en función de cómo lo organice cada colegio”.

El Riverside, donde se inició el sistema, Pérez calculó que por mañana llegan 150 automóviles para dejar a los alumnos. “Esto le dio mucha agilidad al tránsito. Todo lo que podamos hacer por la educación que fue tan golpeada por la pandemia es fundamental para el municipio que luchó mucho para que las clases vuelvan a ser presenciales”, sostuvo.

GC