Tras las primarias el oficialismo, que esperaba mejores resultados a partir de las políticas que desplegó tras asumir a fines de 2019 y a pocos meses de la pandemia, entró en una dinámica de ebullición política, con renuncias de funcionarios, reclamos de agrupaciones aliadas, apoyos y oposiciones. En esta nota la concejala feminista de Vicente López, Marcela Cortiellas Córdoba, del Frente de Todos, toma posición en el contexto político; y propone cómo avanzar tras los resultados adversos, en una reflexión que desde el titulo ya es auspiciosa.

Por Marcela Cortiellas Córdoba*

Bienvenido el debate. Si el resultado de las PASO  invita a hacernos preguntas, no hay mal que por bien no venga. Estamos descentrados/as; perdimos de repente el punto de apoyo: el pueblo ¿Dónde están los votos que nos faltan?

En un frente en "movimiento" hay tensiones, tácticas encontradas y a veces estrategias contradictorias. Lo primero que hay que hacer es ordenar el objetivo principal: debe ser uno y claro. ¿Para qué estamos? ¿Qué queremos? ¿Cómo lo hacemos y con quiénes? Políticas para el pueblo. Redistribución de la riqueza. Construir otras reglas del juego en beneficio de todos y todas, además. Cuidar nuestra soberanía también. Proteger el ambiente, y que reine el amor y la igualdad.

Hay que ordenar las prioridades. Asumimos y atravesamos una pandemia mundial. Tuvimos que reconstruir el sistema de salud. Enfrentarnos a lo desconocido, ganar tiempo. Comprar vacunas, montar la mayor campaña de vacunación de nuestra historia. Asistir a una economía flaca, desarticulada, con salarios bajísimos, con enorme inflación, destrucción de la producción nacional por las políticas y el endeudamiento del gobierno anterior.

Tal vez faltó explicar más de dónde veníamos. La pandemia centralizó todo y priorizamos la vida que es lo que había que hacer. Pues bien, ahora la realidad es que la carne sale 1.000 pesos el kilo y la yerba 500. Hay 50 % de personas por debajo de la línea de la pobreza. Los alquileres no se pueden pagar. Las y los de clase media que pagaban el colegio y la prepaga no llegan. Todos/as están endeudados.

“La gente se enoja porque nunca pasa nada (…)”

Las paritarias cierran mejor que en el macrismo pero debajo de la inflación. No hay empleo y hay más trabajo precarizado. Persianas cerradas también. La juventud no tiene oportunidades laborales; y colapsó en la pandemia. La plata no alcanza para nada. Menos empleo, más inseguridad. Menos futuro.

¿Cómo llegamos acá? ¿Quiénes son los responsables? Las políticas neoliberales del macrismo, sin duda. La gente de a pie quiere que los juzguen y que se haga cargo alguien. Está harta de poner el cuerpo. Si le robaste al país, te fugaste la plata y no sabemos cómo te gastaste la deuda, tenés que dar cuenta. La gente se enoja porque  nunca pasa nada. Milagro Sala está presa, y los que se robaron el futuro no. Justicia Social también es eso.

Históricamente, son los mismos los que se roban todo y hay una impunidad metodológica. El pueblo paga las consecuencias y el peronismo arma estrategias para apagar el incendio. No puede ser que sólo Cristina tenga que declarar por persecución ideológica, por opositora real al poder fáctico. Cansa la impotencia de lo injusto. No puede ser que tengamos presos políticos por perturbar el status quo. La deuda no pasó, ni siquiera, por el Congreso.

Raro que todas/os sepamos que está mal y que nada se pueda hacer. El Poder Judicial caducó, es una mentira que además nos cuesta carísima. Como feminista me rebelo a lo dado y naturalizado. A lo injusto instituido ¿Qué no hacemos para que el pueblo no identifique las políticas que atentan contra sí mismo? ¿Cómo puede ganar quien plantea abiertamente la flexibilización laboral?

“Justicia social es convertir las necesidades en derechos, sin arbitrariedades”

Justicia social es convertir las necesidades en derechos, sin arbitrariedades. Es el Estado garante de derechos sin tercerizaciones. No se consigue justicia social con intereses enquistados en la precarización. La militancia quiere dar ese debate también. La independencia económica es para todos y todas. Que lo ideológico y las propuestas nutran los espacios políticos.

La soberanía política es no dejarse colonizar. Que el relato globalizado del opresor sea visibilizado y cuestionado. Es ser soberanos/as de las alianzas, del trabajo militante, para sumar y fortalecer un gran espacio.  Leer es fundamental, como analizar y formarse. La contracultura militante es luchar contra la ignorancia cívica. Muchas veces una buena foto no dice nada. Revelarse contra el mandato actual de que “la gente no lee”, “no ve más allá de 5 segundos un video”, que “se aburre” si le comentamos propuestas.

Es la profecía autocumplida. La gente sin análisis deja de ser pueblo y se convierte en masa. Entonces, el poder real con nuestra ayuda, sistematiza la ignorancia cívica, cae la ideología y la política. Nos dejamos hipnotizar por la imagen, los slogans, el hashtag y las tendencias. Que son importantes, como estrategia comunicacional, para trasmitir contenido preciso. Pero no son lo nodal.

Pues bien, lo revolucionario, la contracultura, es leer, pensar, debatir, participar, consensuar y accionar. La habilidad del enemigo es inmensa, es omnipotente, está en todos lados, instala sentido común. La ciudadanía global es pensada a partir de los intereses del poder real. El antídoto es la militancia, es la participación.

“Volvamos a revalorizar lo colectivo”

Hay que hacer peronismo,  volver a recuperar las instituciones. Invitar a debatir política en las escuelas, así como en clubes, unidades básicas, centros culturales, en la verdulería, en la mesa familiar. En todos lados. Sacar el tabú y el sacrilegio de la política. Recuperar la mística en los sindicatos. Volvamos a revalorizar lo colectivo.  La política es un ordenador social que determina la vida de todos y todas. Es la herramienta de transformación social. Te lo informen o no, lo sepas o no, te importe o no. Te atraviesa y determina tu vida.

Hay que luchar para elegir a favor de los intereses de la mayoría. Las y los representantes necesitan estar más cerca. Tomarse un bondi, tomar un tren, ir al super. Saber que podés hacer con un sueldo mínimo. Atenderse en un hospital público. Sin privilegios. Y mandar a sus hijos e hijas a la escuela pública. Cuando tus informantes de la realidad son tu círculo cercano, sin pensamiento crítico, sin diversidad, coro de focas aplaudidoras, es inevitable sorprenderse con los resultados.

El peronismo tiene como fin escuchar las demandas de su pueblo; hacer políticas públicas que brinden derechos y bienestar social. Si hacemos las cosas bien, ganamos enemigos que hay que mantener a rajatabla con poder popular. Y conseguir apoyo social a través de un ida y vuelta, desde el territorio, con los cuadros de base, intermedios, intergeneracionales, para transmitir a la superestructura. Un círculo virtuoso de realidad y comunidad organizada.

La fragmentación  engorda a la derecha. Comencemos a hacer síntesis; volvemos a la orgánica de los partidos políticos. Las internas son para desplegar ideas, para militar, persuadir y sumar. El tema es cuando se obtura la participación. Tapar y hegemonizar, no le hace bien a nadie. Lo hegemónico limita la contribución y lo múltiple.

“Cuando el interés principal no es el bien común salimos de lo nacional y popular”

Encontremos mecanismos de retroalimentación de realidad a nuestra dirigencia, por trabajo territorial y político local, en la diversidad. La militancia no es burguesa, ni neoliberal. Estamos en riesgo de la mercantilización de la participación. Cuando el interés principal no es el bien común salimos de lo nacional y popular. Hay que accionar. Menos corbatas y más territorio.

Armemos adentros, sin privilegios, donde las y los mejores nos representen. Donde haya alianzas sólidas por convicciones. Donde los feminismos, la diversidad de miradas y metodologías enriquezcan al frente. Seamos la contracultura, planteemos lo justo y luchemos en consecuencia. Estoy convencida de que el campo nacional y popular está buscando eso. Ser representados/as y que cuidemos sus intereses. 

Las y los mentirosos que acumularon riquezas y desigualdades no pueden representar a nadie si nosotras/os hablamos fácil, con la verdad, y hacemos peronismo sin edulcorante. Debemos resolver el problema diario de las y los laburantes. Para que la gente vuelva a ser pueblo, con identidad y compromiso colectivo; que asuma las conquistas como propias, que las defienda y que exija más. Para que sean parte de la política activa.

Pretender hacer desaparecer la categoría de pueblo es parte de la globalización y la concentración del capital financiero. La masa es manipulable; el odio funcional; la desinformación oprime, nos hace vulnerables. No caigamos nosotros/as en la trampa. Que nos hagamos preguntas es imprescindible y necesario. Podemos ganar nuevamente el futuro de la Patria. No es momento de perder la pelota sino de pedirla, a gritos, y poner todo en la cancha.

* Concejala de Vicente López (Frente de Todos); Prosecretaria de Cultura CGT Zona Norte; Subsecretaria UPCN Interior Zona 10; Mujeres Sindicalistas Zona Norte; Lic. En Psicología (Ungs).