En esta nota de opinión, Victorio Pirillo, secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López, expresa la visión de un sector del mundo del trabajo deseoso de aportar a la construcción de una Argentina más equitativa; pero que no se siente convocado. Un sector que critica, propone; y no se deja obnubilar por los cantos de sirena de los nuevos viejos cultores del Libertarian Party y el laissez faire.

Por Victorio Pirillo*

La incorporación al gabinete nacional de Roberto Feletti -ex secretario de hacienda de La Matanza- hace conjeturar que se agrega al equipo de Juan Mansur, Fernando Espinosa, un intendente que se caracteriza por la precarización laboral; y por su preocupación por cambiar la legislación que no autoriza reelecciones.

De hecho, la incorporación de Mansur también puso en jaque al gobierno, por la irritación de grupos feministas que le reprochan, entre otras cosas, el caso de Lucía, la niña de 11 años violada y obligada a parir por un régimen político antiderechos y misógino que le negó bárbaramente  el acceso a la interrupción legal de su embarazo.

Aníbal Fernández, que salió redimido de muchas controversias pese a todo, sigue sosteniendo incólume una mayoritaria resistencia  social que no lo tiene como  redimido ni perdonado. Su vasta experiencia sería más útil, en este momento para el golpeado gobierno, en terceras filas como armador de equipos, no en primera línea.

A esto se le agrega  el intocable equipo económico que nadie puede cuestionar.  El que tranquilamente nos podría llevar sin debate alguno al “Plan Austral N° 2”. Lo cierto es que estos y tantos actores más  -que ya sumó la administración, con otros de quienes escucha consejos sin ningún éxito visible- dan idea de una empalizada; de una muralla.  

Y todo lo que se construye en esa forma es para defenderse, encerrarse y no para rehacerse y salir a recuperar terreno perdido. El Gobierno tiene muchos estilos, y personalidades de distintos polos, que hacen complejo  conformar un plan heterogéneo si, pero único, que pueda ser exhibido y socialmente más que aceptado.

Caldo de cultivo

En cambio genera rechazo. Además, le da pié a un encendido, Javier  Milei, inspirado en el partido español “VOX”, fundado por Francisco Abascal Conde, que ataca con dureza y al mismo tiempo al sistema de gobierno, la Justicia, los sindicatos, a lo que  denomina la ”casta política” (de la que él es parte), a los empresarios. Y sobre todo al Estado.  

El escenario no deja de ser caldo de cultivo de personajes como Milei; y de otras nuevas figuras. En definitiva, la denominada oposición argentina exageradamente patética  en su mayoría, cuya mediocre propuesta gira en tener que votar a un tal “Colo” por el solo hecho de ser pelirrojo; o a un neurólogo que parecía sumar más de lo que resto.

Así Milei “sobresale” con un libreto antiguo. Copy page de un economista austriaco F.  Hayek, de Friedman, A. Schwartz, I. Fisher, y otros monetaristas que brillaban en los 50/60; y en los ´70 coptaron adeptos bajo esos “principios”, a ultranza reaccionarios, que crearon el “Partido Libertario”. De nuevo o actual, como se ve, ni el nombre.

El art. 3 de la carta orgánica del BCRA exhibe como finalidad promover la estabilidad monetaria y financiera, según las políticas establecidas por el gobierno nacional; el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Esto es lo que ataca Milei, y los que están detrás de él,  al decir que el Banco Central debe ser dinamitado.

Monstruos injustos y pendencieros, como Ronald Regan y Margaret  Tacher, enemigos de la Argentina en la guerra de  Malvinas, adherían a esta corriente que tanto sufrimiento aportó a gran parte de la humanidad. Así las cosas, resulta evidente que el nuevo arcaico hombre  libertario de la CABA ya forma parte  activa de su odiado staff político actual.

El movimiento obrero

Por otro lado, los empresarios más poderosos de la Argentina; un club de tránsfugas que se hicieron archimillonarios con las leyes laborales vigentes, almorzaron  ayer junto al Presidente, al diputado Massa y a jefe de Gabinete Mansur. Paradójicamente se encontraron en el salón “Eva Perón”, la abanderada de los humildes.

Allí  exigieron flexibilización laboral -el final de la doble indemnización y de la prohibición de despedir trabajadores-. Esos empresarios repiten el curioso mantra “despedir trabajadores permite generar más empleo”. Algo muy difícil de creer, hasta por el más desprevenido de los funcionarios, representantes políticos o sindicalistas.   

La elección de noviembre está más que complicada para el oficialismo. El escenario nacional no ayuda; y los USD 19.000 millones que vencen para su pago en marzo de 2022 condicionan todo esfuerzo, y hasta al mejor de los programas (que no existe, en rigor,  porque solo hay anuncios de aspiraciones que no siempre llegan a concretarse).

Hay actores políticos que decidieron y deciden. Pero esta vez el movimiento obrero, delegados de base y comisiones internas, prescindibles e inconsultos, no tendrán ninguna responsabilidad sobre las inciertas jornadas  post electorales que se avecinan, y menos sobre la economía de la Argentina. En este contexto el futuro parece sellado.

*Secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López