Desde la Argentina siempre vemos a Europa como la sociedad hacia donde apuntar; no en vano muchos de nuestros abuelos y padres vinieron de allá. Tanto en dictaduras como en viajes de placer nos ha cobijado, nos recibe. Y sobre todo hay países, Alemania, Suiza, Austria, por citar, a los que, sin ahondar, admiramos por la parsimonia, la previsibilidad. Bueno, en esta columna los analistas internacionales Karin Hiebaum y Marcelo Montes analizan la situación política actual de Austria; y podemos ver que en todas las casas de cuecen habas, como dirían las bisabuelas.

Por Karin Silvina Hiebaum y Marcelo Montes*

Muchas veces estamos habituados, en estas latitudes, a admirar la estabilidad de los regímenes parlamentarios y semiparlamentarios; cuando no también el grado de obediencia y respeto que existe en sociedades homogéneas como las del norte y centro de Europa.

Lo demuestran tanto la larga continuidad política de la pequeña Segunda República desde el socialista Karl Renner (1945), alternándose en el poder, socialistas del SPÖ (Partido Socialdemócrata) con conservadores del ÖVP (Partido Popular), en solitario o alternándose ambos, en coaliciones; como la  baja cantidad de contagios por la Covid-19 en 2020 y la aceptación de los encierros en la última parte del año último y el primer semestre de éste.

Sin embargo, la reciente conducta política y social de un país como Austria, parece desmentir aquella historia de normalidad y éstas expectativas. En efecto, algo inédito en toda su historia constitucional. Austria ha visto desde octubre, en apenas dos meses y días, desfilar en el poder tres Cancilleres (Bundeskanzler).

Grietas

Sebastián Kurz, del ÖVP, que había sido máximo líder de gobierno, en coalición con la derecha liberal del FPÖ (Partido de la Libertad) desde 2017 a 2019, y que retornara pero como aliado a la izquierda de los Verdes en enero de 2020 hasta el 11 de octubre del actual; Alexander Schallenberg, del mismo partido y coalición hasta inicios de diciembre; y ahora, Karl Nehammer, un “duro” del ÖVP.

Karl Nehammer un “duro” del ÖVP

La renuncia de Kurz precipitó considerables grietas  en el equipo de gobierno de la ÖVP. Primero, quiso superarlas con el nombramiento de Schallenberg; pero luego perdió predicamento, con el nuevo canciller, Nehammer, ex militar profesional, de 49 años, conocido por su islamofobia, respaldado entre otros, por la jefa del gobierno estatal de Baja Austria, Johanna Mikl-Leitner, que dirige la asociación regional ÖVP.

El nuevo gobierno supone un corte o ruptura con la era Kurz -con 32 años, el primer mandatario más joven de la historia austríaca-,  que además anunció, con la excusa de su nueva paternidad, el retiro de su corta vida política.

Dinámica disruptiva

La catarata de cambios y renuncias se completa con el desplazamiento del ex canciller Schallenberg al ministerio de Relaciones Exteriores; y la salida de un confidente de Kurz, el ministro de Finanzas, Gernot Blümel. Dichos cambios contrastan con la permanencia de la alianza con los ecologistas, lo cual parece muy contradictorio desde una óptica política. El líder del partido y vicecanciller, Werner Kogler, ha ratificado tal continuidad aunque se enterase de los cambios por los medios de comunicación.

Más allá de estos virajes cupulares, el factor decisivo que los explica es el cambio social actitudinal. Primero, la transparencia informativa. Kurz cayó en mayo de 2019, por el “Ibizagate”, el escándalo por el cual, salió a la luz un video grabado con cámara oculta en la isla española hace cuatro años. Allí se veía a un líder político de derecha, ofreciendo contratos de una supuesta sobrina de un oligarca ruso a cambio de dinero para su campaña.

Esta semana, Schallenberg fue derribado por la presión de gran cantidad de cartas anónimas, amenazándolo por su ineptitud en el manejo de la pandemia con la aparición de la cepa Ómicron. Los austríacos salieron a las calles desde el primer trimestre de este 2021, para protestar contra los encierros; y ayer sábado se congregaron en Hofburg, 45.000 personas. 

En cualquier caso, Austria parece vivir como un país europeo que ha perdido la “normalidad”. La pregunta es: ¿Podrá recuperarla en las próximas semanas y meses o, esta dinámica disruptiva y hasta caótica, llegó para quedarse?

*Karin Silvina Hiebaum Mgter. Psicóloga y Comunicadora Social, residente en Viena
*Marcelo Montes Doctor en Relaciones Internacionales. Profesor universitario e integrante del CARI