La Nochebuena dejó de ser una festividad religiosa –que también lo es- y nos da la posibilidad encontrarnos, con nosotros mismos, con nuestros afectos. La pandemia nos obliga a hacerlo con cuidado y a pensar en los demás.  Aprovechemos esta noche para vivir nuestra humanidad. Y recordemos que, justamente, nuestra humanidad es imposible vivirla solos, es decir, sin sentir y reconocer los afectos, estemos solos o en compañía. Mañana Dios dirá. Feliz Nochebuena a nuestros lectores!!!!