Durante el macrismo la gestión del INCAA encabezada por Alejandro Cacetta; y la del rector de la ENERC (la universidad del cine), Pablo Rovito -un productor y cineasta reconocido por otros cineastas y referentes del cine-, se cuestionó judicialmente desde aquel gobierno, por razones políticas; mediante una operación mediática además. Fernando Martín Peña; Pino Solanas; Daniel Burman; Bernardo Zupnik; Marcelo Piñeyro; Lita Stantic; Verónica Cura; Alberto Lecchi; Juan José Campanella; Luis Puenzo; tantas y tantos otros apoyaron a Rovito. Sin embargo una denuncia anónima e inverosímil hizo que renunciara al ENERC. Como era de esperarse Rovito fue sobreseído. Aquí lo cuenta él mismo.  

Por Pablo Rovito*

El 11 de abril de 2017 se difundió un brulote ignominioso en el programa Animales sueltos, donde se atacaba a la gestión del INCAA y en particular a su presidente Alejandro Cacetta y a mí, en mi carácter de Rector de la ENERC. Esa operación política, que derivó en la renuncia de Cacetta y posteriormente en la mía, trajo a colación una denuncia penal impulsada por la directora de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, que involucraba (entre otras cosas) las obras edilicias realizadas en la ENERC.

Estas actuaciones se sumaron a una denuncia previa que había realizado la sra. Cristina Agüero porque entendía que era incompatible mi función como Rector de la ENERC con mi condición de productor, y otra denuncia adicional anónima (con una increíble semejanza en la redacción con la hecha por Agüero), donde se me acusaba de favorecer la contratación del Artecinema utilizando mi influencia como funcionario público.

"quiero compartir con todos que este es un capítulo cerrado de mi historia (...)"

Los tiempos de la justicia no son los que uno quisiera, pero finalmente, más de cuatro años después mi renuncia a la ENERC (y más de 10 años de realizada la denuncia inicial por incompatibilidad), he recibido mi sobreseimiento en todas las acusaciones. Mi función como rector no era incompatible con mi condición de productor, no existió ninguna vinculación entre la contratación del Artecinema y mi función pública (de hecho el cine fue alquilado por el INCAA antes de que yo concursara el cargo de Rector) y no hubo ninguna irregularidad en las obras edilicias de la ENERC en que yo estuviera involucrado (esto iba de suyo porque mi función era académica y no administrativa).

Durante todo este tiempo me contuve de realizar cualquier tipo de declaración, más allá del texto de mi renuncia pública. Hubo muchísima gente que se solidarizó y me acompañó en los momentos más duros. A todos ellos mi agradecimiento por siempre. Y también hubo, siempre los hay, canallas y decepciones. La ENERC es la escuela donde me formé, donde conocí a mis mejores amigos y donde ejercí como docente y luego rector durante 30 años.

No tengo la posibilidad de darle la difusión a este hecho que sí tuvieron las operaciones de prensa que iniciaron este camino. Pero quiero compartir con todos que este es un capítulo cerrado de mi historia y que puedo mirar a los ojos a todos con la tranquilidad que siempre tuve sobre mis acciones en el ejercicio del cargo de Rector de la ENERC.

*productor, cineasta