Los actos de beligerancia entre la Federación Rusa y la OTAN, que tienen como escenario a Ucrania, repercuten también en la Argentina. En su columna, el abogado, Juan José Prado, propone pensar la situación con una perspectiva no binaria; además critica a cierto periodismo, el de las corporaciones de la comunicación, por no estar a la altura de las circunstancias; también objeta a la oposición al gobierno, por pedir la alineación acrítica con los EEUU, como si en lugar del siglo XXI, estuviéramos a mediados del siglo XX y hubiera que optar entre dos, como único camino.

Juan José Prado*

La oposición al gobierno argentino, presidido por Alberto Fernández, acumuló una batería de críticas por el recorrido que hizo, como representante argentino, a China y a Rusia. Regueros de tinta denostaron  las tres horas de diálogo con Putin; así como  la visita al primer ministro de China; y actualmente la postura tras la incursión de Rusia en Ucrania.

Esa oposición, institucionalizada en los medios periodísticos cartelizados de la Argentina, se hizo presente y expresó mediante preguntas su opinión política sobre la gira del Presidente. La conferencia de prensa que encabezó la vocera presidencial Gabriela Cerruti, periodista ella también, sirve para ver cómo se detuvieron en el tiempo.

Ellos proponen una política internacional bilateral; y obviamente el lado que le corresponde a la Argentina también. Les produjo escozor  la gira presidencial.  Según el parecer de quienes se consideran depositarios del correcto pensamiento político internacional, consideraron una ofensa a los EE.UU. y al presidente Biden, la gira de Alberto Fernández.

Algunas preguntas y requerimientos periodísticos a la vocera, así como las afirmaciones que hubo, resultan insólitos en el siglo XXI; y demuestran también ignorancia sobre la política internacional actual. Algo que debiera asombrar al más neófito. Hablaban de “la unión soviética”, como si la caída del Muro de Berlín o la constitución de la Federación de Rusia en 1991, no hubieran pasado.

Detenidos en el tiempo

Detenidos en el tiempo, en las insólitas preguntas extendían una curiosa identidad de la presidencia argentina con el “comunismo” chino, habida cuenta de que Fernández visitó el Palacio del Partido Comunista y rindió homenaje a Mao ¿Acaso Google, sin necesidad de ir más lejos,  no dice que Rusia ya no es más  la URSS; ni que en China ya no se siguen los designios de Mao?

China y la Federación Rusa, si se las integrara, representan en el comercio internacional, la mayor fuerza dentro de la economía internacional de mercado. La miopía de un sector de la política argentina, detenida en el tiempo,  supone que la política internacional sigue debatiéndose entre el “mundo occidental y cristiano” vs.  el “comunismo ateo”. 

Cierta oposición, además, pretende que la Argentina debe sumarse y someterse a los primeros de esa fórmula de dos términos, donde de un lado están los EE.UU. y la Unión Europea. Esos polos son inexistentes actualmente. Hasta la pandemia de COVID-19 ha demostrado que la bilateralidad no existe más como única opción.

Llevados de la mano de la globalización internacional en todos sus aspectos, el poder bélico,  la economía y la tecnología se encuentran repartidos.  No hay dos dueños de todo, como hubo luego de la segunda guerra mundial, en el siglo pasado. Ninguna nación, ni grupo de naciones, de hecho, son dueños del poder bélico.

Multilateralidad

Europa depende de la energía de la Federación Rusa y del comercio de China. La inexistencia de la bilateralidad es evidente. La multilateralidad es la regla.  Lo que si persisten son las desigualdades económicas, sociales y culturales. Esto también se puede ver en la pandemia con la falta de vacunas y demás elementos sanitarios en muchos países.   

¿Puede Rusia tomar una decisión bélica sobre un territorio allende a sus fronteras? Vimos que sí pudo  ¿Puede la OTAN, y su mentor, los EEUU, contestar con la fuerza?  Creo que no ¿Acaso no se han autodefinido como un marco de propia defensa? Una lamentable guerra empaña la paz internacional, pero nos ayuda a comprender que el tablero de las potencias es multilateral.

Nos permite pensar que el Fondo Monetario Internacional, donde también tallan los EEUU,  es parte de ese tablero multilateral. Por eso las relaciones de nuestro país no tienen por qué ser exclusivamente con los EEUU, como pide la oposición. Lo cual no deja de abrir una perspectiva de esperanza en este mundo que dejó hace tiempo de ser el de la guerra fría.

*AbogadoEx presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires. Miembro de la Mesa Directiva de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos). Gran Maestro de la UBA