El festival musical se realizó por séptima vez en el Hipódromo de San Isidro. Participaron alrededor de 300.000 personas, calculó el municipio de San Isidro, que muestra el evento, con justa causa, como un estandarte de organización y gestión eficaz. Durante las tres jornadas, el municipio desplegó un amplio operativo de seguridad, salud, tránsito y limpieza que funcionó.

Hace seis o siete años Lollapalooza era sinónimo de trenes atestados de jóvenes; barrios inundados de visitantes que dejaban sus huellas por doquier; colectivos repletos y caos de tránsito. Esta descripción  con el tiempo fue variando. Y tras dos años de pandemia sin festival, en 2022 nadie se dio cuenta de que pasó el Festival,

“Hicimos un trabajo serio y coordinado con los organizadores; y el gobierno provincial y nacional; para que todo salga perfecto”, señaló el intendente. Él mismo, el sábado último, presenció el espectáculo de la banda “The Strokes”, Posse también informó que los organizadores están conformes con que el festival se realice en San Isidro.

El intendente también destacó que el Lollapalooza promueve el turismo y la actividad comercial del distrito. “Nos posiciona como una ciudad importante y nos posibilita difundir a San Isidro turísticamente”, señaló al respecto. Desde la comuna, asimismo, describieron las tareas para que el festival tenga lugar sin incomodar la vida cotidiana.

Posse: "San Isidro volvió a ser escenario del festival más convocante” 

La gestión

Con el conocimiento de que la multitud que se acerca a San Isidro cada día del Festival es intensa, una de las premisas fue ordenar el tránsito y evitar los embotellamientos. Para esto, el municipio desplegó operativos con un centenar de agentes, grúas, motos y móviles municipales, durante los tres días de espectáculos.

Para mantener la limpieza, en tanto, según se informó, se desplegaron cuadrillas de Espacio Público; 300 municipales asignados, calcularon; y se instalaron más de 450 contenedores de residuos adicionales. También hubo puestos sanitarios fijos sobre las avenidas de la Unidad Nacional y Saavedra, autobombas y ambulancias con médicos.

 Para colaborar con la policía y la seguridad privada del evento, además, el Municipio efectuó un refuerzo extra en el patrullaje municipal; con móviles en los barrios linderos al predio: Barrio de las Carreras, Las Lomas, Acassuso, Martínez, San Isidro centro, además de patrullar el resto del Partido de San Isidro en forma normal.

“Después de la suspensión de 2020 y 2021 del Lollapalooza, todo se dio en un marco de paz para toda la familia. La gente que vino fue respetuosa, utilizó el transporte público y aquellos que llegaron en sus autos no estacionaron en lugares indebidos”, evaluó no sin razón, el intendente Posse, tras el cierre del Festival.

GC