La columnista Marcela Cortiellas Córdoba, de la Corriente Nacional de la Militancia, posteó en sus redes esta nota más cerca de cuando se conoció la inflación mensual del 6,7%, sin embargo con la marcha de las patronales del campo, y opositores de Juntos por el Cambio de ayer sábado, cobra aún más relevancia. Aquí propone  medidas firmes y profundas de parte del de gobierno, y movilización para apoyarlas desde la militancia política. Y con buen criterio advierte: “No hay formas amables para hacer entender, a quienes ya lo saben, que es inhumano e impúdico hambrear al pueblo”.

Por Marcela Cortiellas Córdoba*

Escribo porque no tengo hambre y el frío no me toca el cuerpo despiadadamente. En estas semanas todos/as han hablado sobre la inflación obscena del 6.7%; la suba interminable de los precios; y la evaporación de los sueldos. “A mí no me importa la política, son todos corruptos y a mí nadie me paga nada” señora, de tal vez 60 años, en el supermercado. “Harto de los vagos y de todos; de pagar para que se la roben los de siempre” hombre joven en la puerta del banco.

He aquí el logro de la organización sistemática del poder real. Con medios y sin pausa, han logrado desvincular lo colectivo de lo cotidiano. La pandemia logró revalorizar, una institución en baja, como el Estado.

Como en las negociaciones colectivas de trabajo, si nadie mediatiza entre quienes concentran el capital y la posibilidad, entre la patronal y los y las trabajadoras, no sería posible defender los intereses del pueblo.

“El Estado interviene ante la voracidad del imperio”

El Estado interviene ante la voracidad del imperio. Es decir,  monopolios, oligopolios, sector financiero, empresarial, etc. El pueblo sin Estado es masacrado por el mercado. Sin culpa ni miramiento. La puja distributiva es hoy la clave de un futuro posible para varias generaciones. La acumulación es un privilegio que se dan algunos porque falla la aplicación de la democracia. No hay práctica democrática sin derecho internacional, ni Justicia local, sin acceso a información antihegemónica, sin políticas que vayan al hueso de la desigualdad.

Con el 30% de la clase trabajadora por debajo la línea de pobreza, la postergación ya no es solo de las y los siempre olvidados. Hoy hay una clase media, que supo brillar en la década ganada; que está colgada a punto de caerse en la imposibilidad de aspirar a un ascenso social. Sueño que ya muchos han dejado de soñar volviéndose turbia la posibilidad de vivir.

La lucha contra los precios de alimentos, servicios y alquileres no es una batalla secundaria, es central para la mayoría de los argentinos y argentinas. Mientras discutimos qué sistema sanitario queremos, los cambios radicales que debemos hacer en la educación pública, qué profesionales con compromiso social y de país auspiciamos, debemos atacar este tema central sin quedar bien con los que nunca nos perdonarán haber ampliado derechos cada vez que gobernamos.

“No hay formas amables para hacer entender, a quienes ya lo saben, que es inhumano e impúdico hambrear al pueblo y despojarlo de un futuro posible”

No hay formas amables para hacer entender, a quienes ya lo saben, que es inhumano e impúdico hambrear al pueblo y despojarlo de un futuro posible y con la gente adentro. Y no es posible seguir pidiendo por favor a quienes, por continuidad histórica, bombardeaban una plaza a plena luz del día o tiraban, desde aviones, personas al río de la plata.

Ya muchas y muchos sabemos, pero otras y otros  no, que las grandes fortunas en este país se hicieron a costa de sangre del pueblo. Además, que nunca fue buena la correlación de fuerzas ni para el campo nacional y popular ni para ninguna revolución.

La clave para el apoyo popular es representar a las mayorías heterogéneas de la sociedad. No hay más margen para no hacer; tampoco basta con sólo exclamarlo. A la necesidad no le interesan nuestros malos entendidos ni nuestras desinteligencias. A la necesidad le hace falta un derecho que es el de poder trabajar, disfrutar y estar mejor a lo largo de nuestras vidas. Proyectar líneas ascendentes para las y los que vienen; abrazar para que nadie se quiera ir de este hermoso país.

“Somos nacionales porque creemos que el Estado garantiza derechos

El debate de qué proyecto representamos era en 2019 cuando nos presentamos como alternativa al macrismo. No somos neoliberales. No estamos a favor de la concentración del capital ni del hambre. Luchamos por la Justicia social.

Somos nacionales porque creemos que el Estado garantiza derechos. Y cuando llegamos al gobierno accionamos contra la oligarquía, que si bien es poderosa no representa más del 10 % de la argentina. El proyecto que representamos defiende a las personas que trabajan y hacen grande la Patria.

Estamos negando lo evidente pero todavía a tiempo de sintonizar. La brillantez que nos hizo volver debe expandirse a lo real. Pareciera que la neurosis del poder nos hace repetir errores terroríficos para el pueblo.

Es con medidas firmes y profundas, con plazas movilizadas y formación histórica. No es de otra forma con la que vamos a impedir que vuelvan recargados a vender, de las más variadas formas, nuestra soberanía y dignidad los de siempre, los que ahora también la fugaron. 

*Concejala mandato cumplido de Vicente López. Referenta de la Corriente Nacional de la Militancia en el mismo distrito. Psicóloga (UBA). Directora Nacional de Articulación de Políticas Integrales de Igualdad del ministerio de Mujeres Géneros y Diversidad de la Nación.