En esta columna Prado, que si es o no creyente es secundario, pero se sabe que es un militante por los derechos humanos, lo dice con todas las letras: las críticas al Papa son porque les reclama la paz a Rusia y a la OTAN (EEUU y sus socios minoritarios europeos). Y porque en paz las armas no se venden y no hay ganancias. Como el maestro al que le cantaba el juglar, Patxi Andion, el Papa es remiso a ponerse de un lado o del otro, porque son los pueblos, más allá de los bandos, los que siempre, e irremediablemente siempre, pierden con las guerras.   

Por Juan José Prado*

El Papa Francisco reclama a los imperios por la paz.  Esa es su misión terrenal; la fraternidad universal. Por ejemplo, las empresas de comunicación masiva en sus diarios construyen una sistemática campaña contra Francisco. Lo hacen desde que asumió su pontificado; y con la guerra de Rusia-Ucrania aún más.

Desde el principio de su gestión llegaron a acusarlo de “hereje” por hablar de la comunión entre divorciados.  La prensa que vive de las corporaciones, con sus diarios y tecnologías de comunicación se sumó, por ejemplo, a una campaña impulsada por cardenales estadounidenses; que además repiten lo que manifiestan esos medios.

Se ha llegado al extremo de solicitarle su renuncia. Lo hizo un nuncio italiano cuyo nombre a esta altura se perdió en la vorágine.  Toda el ala conservadora de la iglesia va contra Francisco. Y es porque Francisco pide dialogo y paz.  No apoya a la OTAN. No apoya a la Federación Rusa. Vela por la vida de todos los seres humanos.

Francisco, asimismo, critica la ineficacia de la ONU por no respetar las nuevas bases de una historia de paz, razón fundacional de su creación.  Señala la apropiación del control de dicho organismo por parte de Rusia, EE.UU., Reino Unido, Francia y China, dueños del veto en el Consejo de Seguridad. Por eso el poder lo critica.

“Las normas internacionales las violan las potencias  en perjuicio
 de los pueblos débiles”

Critica su ética en procura de dialogo y de acuerdo por la paz. Se ha dicho que no asume un papel contra Rusia; para devaluar su actividad pacifista. Lo que no tiene santidad, dicho sea de paso, es el derecho internacional que manejan las potencias a su antojo. Esto, por supuesto no es nuevo, y tal vez se revela más con el conflicto 

Afganistan y su población fue abandonada luego de veinte años de ocupación en manos de los talibanes. Sumo a ello la paralización comercial al bloquear los fondos en bancos internacionales. Practica empleada desde más de sesenta años contra Cuba; y repetida en cuanto Estado no es de la simpatía de los EEUU.

Yemen, otro ejemplo, constituye la mayor crisis humanitaria.  Pero EEUU sigue enviando armamentos, como lo sigue practicando con Ucrania. Y además  disciplina a los estados alineados con la OTAN; para que apoyen cuanta guerra se le ocurra contra los que no simpatizan con sus políticas e intereses.

Irak, Franja de Gaza, Siria, Irán. El artículo VI de la Carta de las Naciones Unidas  que prohíbe “la amenaza o el uso de la fuerza” está dibujado para las potencias. Las normas internacionales las violan las potencias  en perjuicio de los pueblos débiles. Los efectos del conflicto Rusia-Ucrania se perciben en nuestro país también.

“Euforia y ganancias para aquellos vinculados a la industria del armamento”

El conflicto es el resultado de violar pactos y normas internacionales por parte de los imperios poderosos encarnados en organismos supuestamente defensivos pero que actúan en contrario –qué es la OTAN, si no-. Esto no es nuevo; ocurre desde la caída del muro de Berlin y el fin de la bilateralidad.

Noam Chomsky lo dice claramente: “la tarea inmediata debe ser acabar con los crímenes que están devastando Ucrania. Si le preocupase a EEUU, lo que debería hacer es acceder a participar en los esfuerzos diplomáticos para poner fin al ataque; y plantear un programa constructivo para facilitar ese resultado”.

El mercado con la pandemia –los laboratorios- acumularon ingentes ganancias. El conflicto actual suma acumulación de riqueza en empresas de EE.UU y Europa; y renueva la política de explotación de los recursos energéticos tradicionales. Euforia y ganancias para aquellos vinculados a la industria del armamento.  

Las políticas de energía renovable y el color verde, recalentamiento global, la licuación de los polos, se limitan a afiches y proclamas fuera de la pragmática de la política. Por eso decimos que la crítica no es a Francisco; sino a la paz, que no les permite seguir acumulando ganancias a costa de la vida de los seres humanos.

* Abogado. Ex presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires AABA. Miembro de la Mesa Directiva de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos). Gran Maestro de la UBA.