Con militantes y familiares que estuvieron detenidos clandestinamente y fueron torturados en la Comisaría 1 de Tigre (Bordieu 548, frente al municipio), la Dirección Nacional de Sitios y Espacios de Memoria renovó la señalización en la puerta del lugar, que estaba deteriorada por el paso del tiempo. Estuvieron la Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte; la Comisión de Derechos Humanos Pancho Soares; el colectivo Historias Desobedientes, de hijos de represores. Hablaron, entre otros, la maestra María del Carmen Pérez; y Arcelia Ortiz mujer del exdelegado de Ford, Ismael Portillo; ambos fueron detenidos ilegalmente y torturados allí.  También estuvo el intendente, Julio Zamora.   

Junto a víctimas y familiares participaron organismos de derechos humanos y funcionarios

“Esta era la comisaría de mi barrio. Vivía a 200 metros” lee con nostalgia y pesadumbre la maestra, María del Carmen Pérez.  Ella junto a un sinnúmero de otros docentes, trabajadores/as de otros rubros y delegadas/os sindicales estuvieron allí privados de libertad y fueron torturados; durante la última dictadura cívico militar.

Es la vereda de la Comisaría 1 de Tigre, en Bordieu 548, frente al municipio. Allí la Dirección Nacional de Sitios y Espacios de Memoria renovó la señalización, en la puerta de entrada al sitio, donde se da testimonio de lo que fue ese ex centro clandestino de detención. La maestra Pérez, como víctima, fue una de las oradoras.

Huellas que deben conservarse

La maestra, María del Carmen Pérez, recuerda su paso como detenida ilegal por la Comisaría 1

La señalización, que data de 2011, estaba deteriorada por el paso del tiempo. Lo que se mantuvo intacta es la memoria para denunciar; y para que no se repita. Las víctimas eran trabajadores de firmas como Ford; astilleros Astarsa, Vicente Forte y Mestrina; Tensa (Munro); como así también sus familiares, entre muchos más.

“Es importante este acto –señaló la maestra Pérez-. No estuve en el primero porque habían capturado mi memoria –graficó y afirmó- Nos pusieron acá porque éramos trabajadores (…) Cuando no nos encontraban en el trabajo preguntaban a los patrones y ellos les decían (el domicilio particular)”, reveló y advirtió: “esos intereses siguen teniendo quienes los sostienen”.   

En mayo de 2019, a instancia de los organismos de derechos humanos y la Dirección de DDHH  del municipio, el Deliberante de Tigre pidió, por unanimidad, que la Comisaría 1 se declare “Sitio de la Memoria” por parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, y se traslade a la policía. Aún está en veremos el pedido.

Justamente la maestra exhortó a que se haga conocer entre las y los jóvenes los hechos denigrantes que acontecieron allí. Ella misma recordó que encapuchada escuchaba la vos de un compañero –Carlos Gares- “a través de un agujerito” en el calabozo. Y señaló  –entre aplausos- que “allí hay huellas que deben conservarse”.

También la líder de la Comunidad LGBTIQ+ de Tigre, Mariel Almada, relató los avatares que sufrió en la comisaría durante la dictadura; incluso peores que los de las personas cis. “Nunca fuimos libres. Tuvimos detrás a la policía y a los militares (…) Merecemos una vejez digna”, señaló y también despertó aplausos.

Otra de las oradoras fue Arcelia Ortiz, la mujer de Ismael Portillo, trabajador de la empresa Ford, también secuestrado en la Comisaría 1. Y luego, en representación de la Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte, habló Graciela Villalba; aunque primero recordó que su propio padre –desaparecido por la dictadura- estuvo allí.  

Sombra y silencio

Graciela Villalba leyó un comunicado de la Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte; recordó a su padre Mauricio; y reveló que un genocida puede quedar en libertad condicional

“Es muy difícil estar acá parada” señaló la hija de, Mauricio Villalba, trabajador de Astarsa desaparecido; y reveló “Acá era la logística donde (el represor Luis) Patti decidía sobre la vida y la muerte de cada uno”. También reveló que la Justicia está a punto de dictar libertad condicional al represor, Omar Riveros, y exhortó a impedir semejante decisión.

El genocida Riveros, tiene múltiples condenas por sus crímenes de lesa humanidad. Varias veces ha pedido beneficios; logró la prisión domiciliaria con una tobillera, como se aplica a cualquier reo. Pero jamás dio muestras de arrepentimiento de las atrocidades que cometió como máxima autoridad de la Zona IV.

Esa división de la dictadura le daba poder en la zona norte, Tigre incluso, y oeste del conurbano; inclusive hasta Zárate y Campana. Y en esa región comandaba los centros clandestinos de detención, y robo de identidad de bebes, en la guarnición militar de Campo de Mayo. Efectivamente sería un despropósito que quede libre.

Como símbolo de los desmanes cometidos en la Comisaría 1 de Tigre, Villalba recordó a Bety Enriquez, la mujer del trabajador de Astarsa desaparecido, Livio Garay. La comprometida referente de derechos humanos, vecina de San Fernando, reveló que Enriquez no puede pasar ni por la esquina, de ese lugar, por los vejámenes que sufrió allí.

Hacia el final, el intendente Zamora recordó que en Tigre recién desde el año 2008, la municipalidad comenzó a tratar el tema de los derechos humanos en el distrito. “Hubo una sombra y un silencio desde el año 83 hasta que en 2008 comenzamos a poner en valor la historia (…)”.  También reconoció los aportes de la Comisión Memoria verdad y justicia Zona Norte.

La historia

La directora nacional de Sitios y Espacios de Memoria, finalmente, relató cómo se llegó a cumplimentar la reposición del señalamiento de la comisaría, postergado por la pandemia. Y anunció que la Dirección señalizará el Hospital de Campo de Mayo, en la guarnición militar de San Miguel,  el próximo viernes 10, a las 12.

El historiador Marcelo Magne explicó que la Comisaría 1 de Tigre “durante la época del terrorismo de Estado funcionó como un centro clandestino de detención. Algo que está por demás comprobado a partir de muchísimos testimonios de compañeras y compañeros que pasaron por allí”.

Magne también recordó el caso del trabajador, Horacio Babuya Capaldi, de la empresa Talleres Electrometalúrgicos Norte SA Tensa,  de  Munro, desaparecido el 20 de abril de 1976. El historiador relató que Babuya Capaldi estuvo detenido en la Comisaría 1 y fue excarcelado; sin embargo el mismo día fue desaparecido en Gral. Pacheco.

Magne explicó, asimismo, que en el juicio por la causa Ford “en los testimonios de los obreros que eran 23, 24 que estuvieron en los tribunales de San Martín; ellos indican que eran detenidos dentro de su lugar de trabajo, la empresa Ford planta Gral. Pacheco;  y trasladados a la comisaría 1 de Tigre, y de allí a otros centros”.  

Gustavo Camps