En esta columna la concejala de Vicente López Laura Braiza propone una lectura actual de Güemes, Belgrano y San Martín. Y es interesante porque se trata de una lectura política que permite situaros en la historia desde una perspectiva humana y realista que los aleja del bronce y los clichés. Tuvieron sueños, movieron el avispero político de su tiempo, aportaron con sus ideologías a la construcción del orden deseado. Y entonces Braiza exhorta, sugiere, convoca a luchar en la actualidad como ellos lo hicieron en su tiempo.

Por Laura Braiza*

En junio conmemoramos el paso a la inmortalidad de dos de nuestros próceres que se animaron a desafiar su época. Así como San Martín se negó a levantar su espada en las disputas internas de nuestra patria naciente, Martín Miguel de Güemes y Manuel Belgrano también tuvieron sueños que chocaron con la correlación de fuerzas que imperaban en su tiempo. Con convicción, aunque sin garantías, pusieron su vida para convertirlos en realidad.

El relato mitrista les extirpó la ideología a quienes actuaron por la independencia. Belgrano quedó simplemente como el creador de la bandera; disociándolo de sus máximas en torno a la economía y la industria, la educación popular y la justicia. De Güemes se resalta su patriotismo, pero se lo amputa de su contexto político y de la disputa de poder con la oligarquía salteña, que prefería privilegiar su integración comercial con el todavía realista Alto Perú frente a la idea de construir una Patria independiente, sin reyes ni delegados.

“el destino no existe, se contruye (…)”

La correlación de fuerzas ha sido -y es- el antídoto habitual para sofocar las rebeliones contra las injusticias. Por eso, sembrar la desazón y derrumbar espíritus siempre fue la mejor arma de dominación. Parafraseando a Jauretche -y sumando la impronta de nuestros héroes independentistas- nada grande se puede hacer con tristeza, pero tampoco sin convicción y rebeldía. Porque el destino no existe, se construye como lo hizo Yrigoyen con la creación de  YPF; Perón con la incorporación de los sectores populares a la política; Illia con la ley de medicamentos; Néstor (Kirchner) convocando a lxs jóvenes; o nuestras Madres dando su primera vuelta a la Pirámide de Mayo.

El centralismo porteño cuestionó el izamiento de la bandera, seguramente por la fórmula que utilizó para que los soldados saluden la insignia Patria: “Juremos vencer a los enemigos interiores y exteriores”. Desde el puerto se rechazó la idea de Güemes de crear “Los Infernales”, ejercito con el que expulsó a los realistas de lo que hoy es el norte de nuestro país. Ambos patriotas desoyeron la correlación de fuerzas dentro del proceso independentista y corrieron la  frontera de lo posible, construyendo lo inimaginable.

En momentos en que la agenda política se ha corrido sustancialmente hacia la derecha y la sociedad escucha en forma recurrente ideas en torno a portación de armas, reformas laborales, cierre de ministerios, mercado de órganos, entre otras barbaridades, es necesario que tengamos la audacia de proponer iniciativas que abracen a lxs argentinxs que más están sufriendo.

“(…) es una cuestión de intereses contrapuestos”

No resulta conducente plantear las disputas en términos morales. No es una cuestión de buenos y malos, es una cuestión de intereses contrapuestos. Como los tenía Güemes con la  oligarquía salteña o Belgrano al plantear que había también enemigos internos; como los que hoy vociferan que no es posible construir un mundo en el que detrás de cada necesidad haya un derecho, mientras miles militamos para hacerlo posible.

Son tiempos difíciles, pero algo está claro: no nos vamos a quedar inmóviles esperando que nos alcance la fuerza. No aceptamos el imposibilísmo como única salida, ni la resignación como forma de vida. No creemos en el destino, porque sabemos -como sabían nuestros patriotas- que la historia se escribe luchando. Ayer por la independencia, hoy por una Patria justa y soberana.

*Concejala del bloque Frente de Todos-Deliberativo de Vicente López