En esta columna el doctor Prado da sus impresiones del homenaje al colega, Ernesto Moreau, “un abogado digno” como lo llamó en su columna del 10 de marzo de 2021, al despedirlo. Moreau, fallecido el 4 de marzo de 2021, en efecto, se destacó por tomar casos de derechos humanos; y en general, representó a pueblos, comunidades y minorías desprotegidas. Prado no pierde la oportunidad de exhortar a las nuevas generaciones de abogados a que tomen el camino de Moreau; y denuncia que neoliberalismo, por el contrario, forma abogados sin valores de justicia.

Por Juan José Prado*

Al concurrir al acto de homenaje de, Ernesto Moreau, rompí con una consigna personal: No asistir a encuentros de las entidades a la que pertenecí. Las últimas experiencias me habían demostrado que era un personaje atemporal. Uno más, ni más ni menos, que a los que, por los años, se suele definir como “viejos sabios” o “viejos de mierda”; un equilibrio que la más de las veces las nuevas generaciones inclinan para la segunda definición.

Concurrí a honrar, sentí la responsabilidad de hacerlo personalmente, a quien consideré un líder obstinado; coherente con su ideología, algo anti-sistema.  Luchador incansable.  Me lo imagine y sigo imaginándolo en el espacio territorial del abogado tal como lo describí en mi evocación.

Concurrir a homenajear a Ernesto en la FACA, fue muy fuerte.  Estar en el antro de abogados que silenciaron la desaparición de personas (la no presencia de autoridades de la FACA certifica mis dichos, no me cabe duda de que Moreau está estigmatizado por esa caterva). No puedo negar que mucho de lo personal estuvo en esa evocación.

Fueron muchas las indiferencias, en mi paso como militante, por parte de los que más cerca estaban. De ver cómo se cruzaban de vereda los compañeros de la AABA al día siguiente de terminar mí mandato.  De escuchar cómo me difamaban a todas voces, porque me incorporé a la APDH.

“Hay actitudes contradictorias de aquellos que se dicen progresistas”

En 1978, seis meses después de que frente a Rodríguez Varela, en la AABA, en la celebración del Día del Abogado, como presidente yo  denunciara la “desaparición de personas” y pidiera “reclamar debido proceso”, Roca Vanosi, Sisinio Fernández, Nano, recién harán saber de la existencia de “desaparecidos” (ver diario Nación del 30-04-1978).  Los que fueron indiferentes a La noche de las corbatas, y la muerte de Centeno. Siempre estuve en soledad, pero en una entidad que respaldaba. Hasta que me fui.

El 25 constaté que nada ha cambiado. La ausencia de la FACA ya dicha. La actitud actual de los miembros de la FACA sobre la situación de la administración de Justicia, y la descalificación de jueces y abogados progresistas.  Recogí testimonios del interior que demuestran frustración, ante la incertidumbre de la seguridad jurídica, no solo personal, sino de los procesos encaminados en descorrer el velo de la realidad.

Hay actitudes contradictorias de aquellos que se dicen progresistas. Silencian el avance de los juicios promovidos para impulsar la persecución política en el ámbito de la administración de justicia. Ante esto los abogados debemos movilizarnos. Si no lo hacemos nos pasarán por encima. Ya lo está haciendo. No soy de los que se conforma con una cátedra en la Facultada de Derecho; o con hacer declaraciones desde un puesto en entidades de juristas. Debemos movilizarnos.

“La administración de Justicia responde a las directivas de los jueces
de la bandera de las estrellas y nosotros estrellados”

La elección del nuevo Rector  de la UBA demuestra que las cosas seguirán como están. Los radicales de la UCR con su botín universitario, para desarrollar allí en la universidad las políticas implementadas con el PRO. Esto es formar abogados para el mercado. Formarlos con jueces que responden a las corporaciones del poder real y a los mandatos de la embajada del norte. Desde 1974 que esto se denuncia de la enseñanza universitaria de los abogados.

Es público y notorio. La administración de Justicia responde a las directivas de los jueces de la bandera de las estrellas y nosotros estrellados. Nada vale enunciarnos disconformes, y manifestarlo en off, en privado. O seguir conformando, por caso, las comisiones de la FACA; o próximamente el Colegio Público. Basta del avance de la corporación de abogados del mercado y la familia judicial feudal. Asociación de Magistrados,  Colegio de la calle Montevideo, Colegio Público de Abogados, un frente imparable que se traducirá en el Consejo de la Magistratura.

Panorama sombrío para la seguridad jurídica

Como viejo de mierda sé que puedo, porque total no puedo. Y por eso digo lo que pienso. Pero imagino que si tuviera 40 abriles promovería el acercamiento, la movilización hacia todo sitio posible donde la solidaridad sea de su naturaleza y existencia; como mutuales, cooperativas y movimientos sociales.

Uniría la voz de los abogados para dar cuenta de que el liberalismo retrogrado,  los amantes de los libertarios, se han posesionado de la formación,  del ejercicio  de los abogados en los dos lados del mostrador. Sin saber hablar, gesticulando, con agresiones, los abogados en estos tiempos están demostrando que los principios y los valores pueden cambiar según la oferta o la demanda.

Para ellos un ciudadano no es más que un objeto de mercado. Si no es útil se descarta. Cambiar esto es una tarea difícil. Pero tengo que reconocer que siempre recogí una respuesta inmediata en los abogados laboralistas; de los que están más cerca de las necesidades básicas del ser humano,  de los asalariados.  Los que hoy, como en la época de los romanos, recogen la “bolsita de sal” para poder seguir golpeando la piedra o impulsar el remo.

Son los que están más cerca de las mayorías, de los trabajadores. Los que se mueven ante la injusticia. Hay que crear la motivación que impulse un movimiento que se exprese en todo el territorio nacional.  Lleva tiempo, cuando se carece de recursos. Pero hay que iniciarlo.  Necesitamos una nueva Liga por los derechos del ser humano del siglo XXII.

* Abogado. Ex presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires AABA. Miembro de la Mesa Directiva de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos). Gran Maestro de la UBA.