Con movilizaciones que comenzaron por la mañana de ayer sábado en diferentes puntos de los municipios de Buenos Aires y desembocaron, durante toda la jornada, en la esquina de Paraná y Juncal en la CABA -el domicilio de Cristina Kirchner-  miles de militantes y simpatizantes apoyaron a la vicepresidenta de la Nación. La policía de la CABA en un momento trató de desarmar la movilización -incluso reprimió-, colocó vallas, pero nada impidió las manifestaciones. La líder habló alrededor de las 22.

En el monumento a Néstor Kirchner en el Túnel de Carupá, en San Fernando. En la plaza de Centenario y av. Márquez  en San Isidro. En la plaza Alem, de Munro, en Vicente López. Y en la plazoleta de la terminal del Tren Mitre, en Tigre. También en la plaza de Int. Campos y Belgrano, en San Martín. No hubo municipios que no tuvieran su punto de encuentro.

Simpatizantes, militantes políticos -la mayoría peronistas, kirchneristas y aliados- y sociales -de derechos humanos, ambientalistas, de género, otros-   manifestaron en sus barrios y localidades y luego se movilizaron a la CABA, a Juncal y Paraná, donde está el domicilio de la vicepresidente de la Nación, Cristina Kirchner para apoyarla.

El martes último, tras un juicio criticado por sus irregularidades, los fiscales pidieron 12 años de prisión para la líder política, en la Causa Vialidad. Desde varios focos jurídicos se criticó la acusación fiscal, más centrada en el lenguaje de impacto sensitivo, y para generar títulos en los diarios, que sobre pruebas contundentes para revelar un delito.

Justicia o política

Rodríguez Larreta en conferencia de prensa. Gestos adustos

Y desde focos políticos se critica el proceso general del juicio pues apunta más a sacar de la cancha a una opositora -un fiscal que poco menos dormía en la misma cama que el principal opositor a Kirchner, jueces amigos, en fin-. Son conocidos los procesos de lawfare en Brasil, Ecuador y otros países latinoamericanos.

En este contexto miles de manifestantes desfilaron en la jornada de ayer por la casa de Cristina, nada menos que en la Recoleta, de la CABA. En lo que marca la debilidad de la oposición a la hora de moverse en el campo político, la reacción del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta fue tratar de parar la manifestación.

La policía de la CABA cortó el tránsito de la calle Juncal desde Cerrito, un punto natural para quienes llegan desde Retiro; y cortó Uruguay desde la av. Santa Fe. Además puso vallas por Juncal. Lo cual fue como echarle alcohol al fuego. Hubo unos chispazos mínimos, con algunos manifestantes y la policía reprimió.

Eso es lo que buscaba Rodríguez Larreta. Señalar la protesta como violenta. Sin embargo se tuvo que conformar con pedirle a la propia Cristina Kirchner que les pida a los manifestantes que se retiren. Lo hizo en una conferencia de prensa acompañado por las caras adustas de varios referentes de su espacio.

Estaban la ex gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, que perdió la reelección en 2019. También el ex intendente de Vicente López, Jorge Macri, que pasó a la CABA para apuntalar la campaña de Larreta a la presidencia en 2023. Además hubo diputados y senadores de la línea que apoya al jefe de Gobierno.

No aceptar provocaciones

A nivel nacional el grupo Octubre, actual dueño de Página 12, cubrió en el lugar. Y C5N transmitió en vivo

Para los manifestantes la consigna estaba clara. No aceptar provocaciones. Y, salvo la excepción relatada más arriba -de nuestra región fue demorado el diputado provincial sanfernandino, Matías Molle, por ejemplo- la muestra se llevó a cabo con cánticos a favor de Cristina y  contra la oposición, música y ruido de algunos fuegos artificiales.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, que estuvo también entre los manifestantes -ayer pasaron por Juncal y Paraná referentes, dirigentes y funcionarios para apoyar al vicepresidenta- evaluó que “el vallado fue una provocación y algo totalmente desproporcionado. Y un gran error que  tenía una intención política”.  

Alrededor de las 22 Cristina Kirchner les habló a los y las manifestantes. Entonces denunció algo básico: “en el día de la fecha hubo manifestaciones de compañeros, a lo largo y a los ancho del país. Sin embargo en el único lugar que hubo escenas de violencia fue aquí. En la Ciudad de Buenos Aires. Y en la puerta de mi casa (…)”.

Ciudadana

Jornada larga
Jornada larga

La vicepresidenta recordó, asimismo, que la misma policía que ayer reprimió el apoyo a su persona, no actuó cuando los opositores la insultan y amenazan allí mismo. En esta línea dio un argumento fácil de entender para la oposición: “Soy ciudadana también y pago mis impuestos. Tengo el mismo derecho que todos. No ninguno más”.

En otro tramo de su discurso recordó que en las manifestaciones contra las disposiciones del gobierno nacional contra la COVID-19, donde se quemaban barbijos y se infringía la ley de aislamiento, no se reprimió y consideró: “Porque creemos que en una democracia el derecho a la libertad de expresión es fundamental”.

La vicepresidenta agradeció explícitamente las muestras de apoyo de ayer sábado durante toda la jornada. Reconoció que “fue un largo día” de muestras de afecto y apoyo. “Solo les pido que no abandonemos nuestra convicciones nunca” exhortó. Y pidió: “vayamos a descansar un poco que ha sido largo el día".

Gustavo Camps