El periodista Gustavo Ng habla de primera mano sobre los rumores y fake news que intentaron instalar que China, una de las principales potencias del mundo en la actualidad, sufría un golpe de Estado. La campaña se inició con una serie de tweets de cuentas sospechosas de tener usuarios inexistentes. Sin duda, la reflexión del periodista especializado pone en evidencia la labor actual del periodismo. Y es un llamado de atención. Informar, sin duda, no es solo postear palabras en las redes sociales.

Por Gustavo Ng*

Hace unas 30 horas, desde la medianoche, me empezaron llamar por teléfono diferentes periodistas y me mandaron numerosos mensajes amigos. Me  preguntaban qué pasaba con el tema del “golpe de Estado en China” y “del presidente preso”. Era muy tarde para consultar acá en Beijing (Pekín, la capital de China en inglés). Mientras se hacía la mañana intenté remontar el origen de la información y no pude encontrar nada mínimamente serio.

Me llama la atención que en el mundo de las noticias falsas ahora se habla de “rumores“. Las noticias falsas aparecen como afirmaciones rotundas. Como ya sabemos que son falsas, hacer una autoconfesión de su veracidad relativa, parece darles seriedad. Resulta formidable que el rumor, que antes los medios, mínimamente serios, prohibían a sus periodistas publicar, ahora es más fiable que una afirmación.

Predicción equivocada

Desde la mañana estuve hablando con gente que está más o menos cerca del poder. Me preguntaron a qué apunta esta campaña. Si apunta a que China es autoritaria, no es más que el machaqueo sobre ese tema. Si apunta a señalar que hay inestabilidad política, antes del 20º congreso del Partido Comunista, es el también recurrente anuncio de “China se cae“. Lo cual es la clásica predicción equivocada, tanto en lo político como en lo económico.

Si trata de decir que China enfrenta problemas muy desafiantes en el 20º congreso, me dicen una obviedad. Pero los desafíos son mucho más grandes que una fantasía de mala calidad. “Tenemos que enfrentar una situación internacional complicadísima y la economía quedó como un campo minado después de la pandemia”.

Si lo que quiere decir es que el partido comunista es duro, “es mucho más duro de lo que esta campaña quiere decir, de un modo infinitamente más sofisticado, lo que demuestra el bajísimo nivel de los prejuicios sobre China.”

A la vez me piden ver los tweets, porque no pueden creer “un cuento tan desopilante”. Preguntan por qué el público occidental no sólo se lo cree sino que se entusiasma con algo tan disparatado y burdo. Por supuesto que ninguna de estas fuentes admite que se revele su identidad. En tanto, las fuentes oficiales, hacen silencio absoluto.

La prensa extranjera no tiene más recursos que estos para conocer las movidas palaciegas. Yo diría que pasan cosas muy grandes todo el tiempo, tanto o más graves, pero pasan de otra manera. Y de que no nos vamos a enterar por campaña de Twitter.

*Periodista, antropólogo y escritor. Cofundador de Dang Dai, revista de intercambio cultural chino en la Argentina