Es fue y será el símbolo de la lucha por los derechos humanos en la Argentina. Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo falleció hoy domingo 12, a los 93 años,  en el Hospital italiano de La Plata, informó la agencia oficial de noticias Télam, citando fuentes cercanas a la referente de derechos humanos. El Estado nacional decretó tres días de duelo.

Jorge Omar y Raúl Alfredo Bonafini fueron secuestrados y desaparecidos por la última dictadura cívico militar. Su mamá Hebe Pastor, ante lo hechos, dedicó el resto de sus días a luchar por los derechos humanos. Así se convirtió en Hebe de Bonafini. Hoy a los 93 años -a punto de cumplir 94 en diciembre- falleció en La Plata.

La gran luchadora por los derechos humanos -como tantas otras Madres que la acompañan y la acompañaron- estuvo hasta sus últimos días trabajando por la causa. Una de sus últimas intervenciones estuvo y les habló a  jóvenes que tomaron escuelas en la CABA para reclamar. Y siempre marchaba los jueves en la Plaza de Mayo.

“Todas nos sentimos con muchos menos años de los que tenemos. Nos acompañan siempre nuestros hijos. Pero también nuestros hijos son ustedes ahora” les dijo en 2016, a gran cantidad de jóvenes militantes -muchos de los cuales no habían nacido ni en el ´76 o el ´83- que la escuchaban en una conferencia en Vicente López.

Cárcel para los represores

“La política debe ser parte de nuestra vida” afirmaba en otro tramo de aquella charla. “La palabra revolución contiene amor. Ningún revolucionario fue terrorista. La revolución es levantarse cada mañana y pensar: ¿Hoy qué voy a hacer por el otro?”. Hebe había puesto el cuerpo contra la dictadura.

Por eso mismo victimarios, cómplices y mojigatos le tenían pánico. Y algunos hasta se atrevían a denostarla, por lo bajo. En la democracia que ella desde la primera fila ayudó a forjar podían hacerlo sin temor. "Lo único que queremos es cárcel para los represores", pregonaba como resumen de su camino.

Siempre, siempre y siempre tuvo una férrea claridad para revelar dónde estaban y  quiénes eran, los enemigos del pueblo. No tenía filtros para expresar lo que pensaba. Y su palabra política siempre tenía la lucha como horizonte. Con este temple tomó postura, cuando  se puso en tela de juicio la cantidad de víctimas de la dictadura

 “Han desaparecido un montón. No me importa si renuncia o no el hijo de puta que dijo que los desaparecidos no eran 30.000. Nos están provocando. Desecho la violencia. No nos podemos parecer al enemigo. Respondamos con lucha” señalaba entonces con esa claridad. No le interesaba ser diplomática a Hebe.  

Tres días de duelo

Se podrían escribir, no una columna informativa, sino libros, y varios, sobre las acciones de Hebe de Bonafini. Lo cierto es que su lucha tiene frutos en los municipios, las provincias y el mundo. El Estado nacional decreto tres días de duelo. Y la familia -su hija Alejandra- pidió que les permitan intimidad para el día de hoy.

“¡¡Buen viaje luchadora inclaudicable!! Agradecerte sería poco”, escribió en sus redes Raquel Witis, de la Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte. La actriz y militante política tigrense, Mónica Spelzini Soto, también la recordó en su redes. “(…) cuando las contradicciones nos nublaban, tu voz y sabiduría nos acomodaba”.

La vicepresidenta de la Nación, Cristina Kirchner, escribió en su Telegram: “Dios te llamó el día de la soberanía nacional. No debe ser casualidad. Simplemente gracias y hasta siempre”. También el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, con Nancy Cappelloni, referente política de San Martín, la despidieron en sus redes.

En rigor, conocida la triste noticia, en todo el mundo literalmente se hace eco. Y llegan los mensajes de condolencia a la familia, y de reconocimiento por su lucha a la gran  Hebe de Bonafini, la valiente madre que dedicó su vida a los hijos, los que ella misma tuvo y los que la adoptaron. Por su coraje sí, pero sobre todo por su amor.

Gustavo Camps