El referente de Política Obrera, Jorge Altamira (83), estuvo en el Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López con los candidatos que encabezan las listas al Senado bonaerense, Pablo Busch; al Deliberativo local, Pedro Kairuz; y al Consejo Escolar, Nahuel Rabey. Líder histórico del trotskismo en el país, Altamira advirtió que la ausencia de votantes “no es apatía, es oposición al sistema”; pero también criticó las divisiones de la izquierda trotskista porque “no entiende lo que es la unidad revolucionaria de la clase obrera”.

Si hay alguien que conoce en primera persona el recorrido de la Argentina en democracia, en estos últimos 40 años, y muchos más para atrás, es Jorge Altamira (83). Líder del trotskismo a nivel país, miembro fundador de Política Obrera y del Partido Obrero, más allá de los años de experiencia Altamira sigue firme en la trinchera política.
Días atrás estuvo en el Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López –que conduce Victorio Pirillo, amigo personal del político- para disertar sobre la situación política del país, y presentar a los candidatos de Política Obrera, de Vicente López, y al senado bonaerense. Más allá de si se reflejan, o no, en votos, sus análisis aportan.
Estuvieron en el STMVL, entonces, en la mesa de debate, Pablo Busch, primer candidato al Senado bonaerense. También, Pedro Kairuz, candidato a primer concejal en Vicente López; y Nahuel Rabey, primer candidato al Consejo Escolar local. Entre el público estaban los candidatos al Deliberativo de San isidro, Walter Sánchez y Margarita Cuellar.
Vetos y decretos

Rabey, el más joven, describió una situación compleja para la juventud que trabaja y estudia. No consigue trabajo en blanco, sufre la falta de vivienda, sobre todo en el distrito vecino a la CABA; y tiene trabas para el acceso a la educación. La descripción de estos tres problemas, se agrava, según destacó, pues el sistema no promueve el acceso a la educación.
“No vayas a la universidad, hacete un curso de seis meses y listo “, señaló Rabey que escuchan los jóvenes, en diversos ámbitos o de adultos. De hecho, graficó el candidato a consejero escolar, estudiante de Ciencias Exactas en la UBA, “la escuela se ha transformado en una suerte de fábrica donde por la inteligencia artificial (IA), el docente coordina, no enseña más”.
Afirmó además que desde Política Obrera “se propone la formación completa” para “apropiarse del conocimiento y del trabajo”. Luego kairuz criticó que en el Concejo Deliberante local “no existen oposición real, ni debate. El Poder Ejecutivo digita todo”, señaló. Y critico el trabajo precarizado y la política urbano ambiental local.
Busch, antes de dar paso a Altamira señaló que “la clase obrera lucha contra la visión social de este gobierno”. E indicó que “los trabajadores no quieren votar a Milei, pero tampoco quieren volver para atrás”. El candidato, trabajador industrial, criticó el ajuste a jubilados, por parte del gobierno e informó que su espacio propone jubilaciones del 82% móvil.
Altamira comenzó diciendo que “la llegada de Milei es una señal de la burguesía, de que todo esto se le viene abajo”. El referente trotskista crítico el uso de vetos y decretos para “gobernar” y consideró: “se les viene abajo pues no es funcional al sistema esa manera”. Y además criticó los conocimientos del Presidente en materia de gobernanza y economía.
Programas no cargos

Para Altamira “Lo mismo pasó con la dictadura (cívico militar de 1976 a 1983) y la Guerra de Malvinas. Les soltaron la mano y cayó”. Altamira criticó la falta de programas políticos que caracterizan a las fuerzas políticas actuales. De hecho, consideró que si el neofascismo llegó al poder es porque si realizó propuestas, por más descabelladas que parecieran.
Se refería Altamira a la “motosierra” y a otras medidas que Milei anunció en campaña. El líder trotskista, particularmente criticó al Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad y sostuvo que “en este caso hay desprecio por un programa”. Altamira, asimismo, criticó de la izquierda que “no entiende lo que es la unidad revolucionaria de la clase obrera”.

También criticó el Frente Patria. Y evaluó que “nadie va con un programa. Sino por los cargos ¿Qué pueden acordar Grabois, Massa? No tienen nada en común.”. Altamira consideró que ante este contexto “la elección es una bisagra y un plebiscito”; aunque evaluó que “la clase obrera está dentro de una confusión muy grande”.
En esta línea sostuvo que el ausentismo en las elecciones “no es apatía, sino oposición al sistema”. En cuanto a Política Obrera señaló que propone un salario mínimo de $2.000.000. “Queremos un sistema que nos asegure el futuro de las familias”, señaló y criticó además el volver a la hiperinflación; o a partidos “atados al sistema capitalista”.
Altamira ubicó la situación nacional en el contexto global, también. “Luchamos contra un capitalismo en decadencia (…) que ha entrado en una fase de guerra mundial”, observó. Reivindicó el programa socialista, como quienes lo acompañaron en la mesa, y afirmó: ““La lucha por el poder está en cada una de nuestras reivindicaciones”.












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