La periodista sanisidrense, María Laura Oliva, presentó su primer libro de poemas, Florecer entre Sombras –Poesía a la vuelta de la primavera- (2025, mareMíun pequeña editorial), Fue parte de las propuestas del Primer Festival Literario San Isidro, de La Casita Literaria, en el Espacio Cultural Marín, el domingo último. La acompañaron artistas de la región, y la presentación fue la más concurrida de los tres días de actividades. Al final firmó ejemplares, en un salón a la entrada del Espacio, para gran cantidad de lectores y lectoras que formaron una cola interminable, para recibir la dedicatoria.

Laura Oliva es periodista. Conoce la ductilidad de las palabras. Sabe que con palabras se puede hacer de una gota un río, y de un diluvio, rocío. Pero también sabe que no se puede escapar del talante verbal (esto ni siquiera es consciente) de las palabras. Y menos aún en la poesía, que obliga a descubrirse al que osa manifestarse a través de ella.
Sus poemas de, Florecer entre Sombras –Poesía a la vuelta de la primavera- (2025, mareMíun pequeña editorial), dicen verdades. Sin duda algunos versos nos pueden parecer tiernos, otros livianos. Pero desafío a escribir, “Somos la silueta apretada/que se sostiene/en la noche/de la tormenta/ esperada”, sin haberlo vivido y sentido interiormente.
Presentó el libro en el Primer Festival Literario San Isidro, de La Casita Literaria, en el Espacio Cultural Marín, el domingo último. Era casi el cierre de tres días literarios. Y en el salón más amplio del lugar, rebozado de público, no alcanzaron las sillas para acompañar la presentación, con lecturas, y comentarios que moderó la colega, Laura San José.
La presentación

Muy emotiva fue la presentación. Oliva es periodista vinculada con el arte. De hecho, el libro lleva ilustraciones de los artistas, Lucy Mattos y Tomás Otero. Y en la inauguración estaban, solo por citar, Otero, Luis María Belgrano, Enrique Burone Risso; la artista escénica, Estela Oriana. También la diseñadora integral de la obra, Malala Coppié.
También estaban. Carlos Brid y Gladis Gasulla, de SADE (escritores) Zona Norte. Carlos Tanaka, del Espacio Marín, a quien la autora agradece ser su primer vínculo con el lugar. Alicia Ortolani, poeta (y jueza), ayuda invalorable para el arranque de la publicación. El florista, Mario Antonelli, que posibilitó ambientar con flores el lugar y que se repartieran esa tarde.

Oliva no paraba de agradecer. Estaba la familia. Y Alfredo Goijman, pareja (y colega) de la autora, no perdía detalle. Leyeron obras de Florecer…, Oriana, ligada a las artes por su padre, el escultor Antonio Oriana (1931/2022); el prologuista del libro, Alejandro Zuy –curador y crítico de arte-; y Juliette Massouh, actriz e intérprete ligada a la poesía.
“Es la primera vez que hay un lleno total. Y creo que está relacionado con la onda, con lo que Laura da en su programa en la Radio Simphony también”, afirmó al comienzo, al darle la bienvenida a la periodista, el comunicador, Ricardo (Richard) Brinnand, en nombre del Espacio Cultural Marín. Oliva pasó por la danza, además y ahora recorre la pintura también.
Versos y verdad


Muchas mujeres se reconocían aquella tarde en las lecturas, como abejas que recogen polen. Asentían. El contenido de una poesía manifiesta el estado de animo de una persona que por su verdad (su plenitud, su profundidad) se reconoce como algo extensible, humano, ya no un caso particular de un individuo. Esa comunión estaba presente en el salón.
La colega, en lo personal, no vivió un año más. Batalla férrea contra enfermedad en la familia. Partidas inesperadas, que nadie anuncia. Pero no hay lamentos en este libro de 110 páginas, sino resiliencia. “Sin permiso ni perdón/son tus conquistas las derrotas/y las victorias/para encallar en la tierra/fértil de las supervivientes”, escribió en la página 86.

También hay en los poemas de Oliva sensualidad e impulso de vida. “Escuchar tu sangre/que fluye a borbotones/entre los tejidos/caliente y vital/Perdámonos en un abrazo/que abriga/protege y ama/Sigamos tan estrechos/hasta la fusión/siendo materia de estrellas”, escribe María Laura Oliva en la página 50 de Florecer entre sombras…
Podemos encontrar verdad de sentimientos en los poemas de este libro. No hay, además, ínfulas de filosofar, ni búsquedas de esteticismo vano, superficialidad. Tampoco hay versos para pasar el rato mientras no llega algo mejor para vivir. Florecer entre Sombras –Poesía a la vuelta de la primavera- nos desafía a leer con compromiso.












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