La obra del croata Ivor Martinić, Mirjana y los que la rodean, va a escena los sábados, a las 21,30, bajo la dirección de Roberto Aguirre. Acorde con la contemporaneidad del autor la puesta de Aguirre es dinámica. Abunda en imágenes -armadas con los actores y la escenografía-, que comunican tanto como los textos. Y para todo el elenco es un desafío el hecho de que jamás salen de escena mientras dura la obra, alrededor de la hora y media.


Roberto Aguirre dirige, Mirjana y los que la rodean, en el Teatro de Repertorio TRN (Melo 1756, a cuadras de av. Maipú, en Vicente López). La obra va los sábados, a las 21,30. Se pueden reservar entradas por el 11 7110-1756 y en info@trn.com.ar.
¿Qué es “ser normal” en la vida que nos toca? ¿Qué es la vida? ¿Y el amor? Mirjana es una mujer actual que carga, disfruta y vive acorde con las herramientas de que dispone una mujer en la contemporaneidad. No obstante, hay que decirlo: en el mundo que habita no hay celulares, ni WhatsApp, ni tecnología. Pero la opresión si existe.
Mirjana es madre, hija, exesposa, amante, amiga, trabajadora. Huelga repetirlo. Una mujer actual que vive. Y, como se sabe, no vivimos en el mejor de los mundos. Bueno, hace cinco siglos que vivimos así, y es muy bueno recordarlo a veces. Recordar que somos humanos, no objetos. Aunque para el sistema esto cuente poco.
Desafío

Aguirre, cuyo teatro nunca ha eludido los desafíos, supo desentrañar la alegoría que propone el dramaturgo croata Ivor Martinic. Un mundo donde la comunicación se consigue a cuentagotas. Donde la mujer (junto con el trabajador, hay que decirlo, aunque no es motivo de esta obra) representa, es, el blanco predilecto del sometimiento.
Mirjana es Yamila Ulanovsky (representó, Antígona, en el Festival de Grecia). Y el elenco completo está conformado, asimismo, por Gonzalo Martínez Castro. Graciela Cirigliano. Lucía Clavel. Miguel Luna. Amanda Bond. Juan Creus. Y Daniela Caldora. La traducción del libreto es de Nikolina Zidec. Y la dirección de arte es de Martín Hoffmann.
Actrices y actores, como los objetos de la escenografía, tienen funciones precisas en la trama. El propio elenco, Mirjana, sobre todo, corre los muebles. Nunca ningún personaje sale de escena. De hecho, se cambian de vestuario allí mismo. Y también actrices y actores señalan a viva voz las didascalias (indicaciones del autor sobre el libro).

En un momento Mirjana, por ejemplo, dice su parte en primer plano. Y se pueden ver los gestos adustos de su madre (G. Cirigliano) y de un jefe/compañero de trabajo (J. Creus), fuera de ese parlamento. Están en planos diferentes y en lo suyo. Pero nadie está porque sí allí, en la escena. Están por algo ¿Es lo más parecido al mundo no?
Tras la función del sábado último Aguirre reconoció el desafío de permanecer todo el tiempo en escena para las actrices y actores. Reveló que trabajó especialmente, con cada uno de ellos y ellas, para lograr esa suerte de orquesta en concierto escénico, que sin duda suena de lo más afinado. Y resulta de lo más verosímil desde la butaca.












Dejar una respuesta