Por Víctor Bruzzoni*
Redactor especial

El agresor entró sin forzar la puerta en la casa, situada en av Cantilo entre 15 A y 17, City Bell, en La Plata. Allí, vivía la psiquiatra Virginia Franco (67) que trabajó para el ministerio de Salud bonaerense. Estaba jubilada. La policía la encontró en posición horizontal boca arriba sobre un pasillo que linda con el comedor. La casa estaba toda revuelta. No había faltantes, solo el celular, lo que hizo presumir, entonces, un móvil distinto al robo.
Las primeras alarmas las dio Pablo Adrián Boza (47), Gerente operativo de la Caja de Seguridad Social del Consejo de Psicólogos bonaerense. Él le manejaba las operaciones personales a la médica, además. Boza indicó en su declaración que había llegado hasta la puerta y al encontrarla abierta fue a buscar a un vecino para llamar a la policía.
En la casa había dos autos, un par de televisores, computadora. Nada se llevó quien cometió el homicidio. La escena en la vivienda si mostraba que el homicidio se produjo con violencia extrema. Médicos del SAME indicaron que la víctima había perdido mucha sangre. Luego se sabría, por la primera autopsia, que falleció de un shock hipovolémico.
Lleva la causa el Juzgado de Garantías Nº 5, a cargo de la jueza, Marcela Garmendia
Lo provocaron varios cortes de arma blanca en el cuello. La profesional atendía a sus pacientes en la Clínica San Juan, de La Plata. La data de muerte coincide con el lapso en el que los cercanos habían perdido contacto con ella, lo que ayudó a acotar el rango horario del crimen. El fiscal Álvaro Garganta (Fiscalía Nº 11) está a cargo de la investigación.
Lleva la causa el Juzgado de Garantías Nº 5, a cargo de la jueza, Marcela Garmendia. Garganta, la DDI local y su gabinete de Homicidios comenzaron a investigar. Hubo elementos que modificaron el rumbo. Entonces se recaratula la causa como “homicidio en ocasión de robo”; cuando primero era: “averiguación de causales de muerte”
Un exhaustivo relevamiento de cámaras de seguridad, tanto públicas como privadas, intentaron reconstruir movimientos previos y posteriores al homicidio. Se procuró identificar a cualquier persona que haya ingresado o merodeado la zona en los momentos cercanos al hecho. Se nota la ausencia del teléfono celular que a posteriori fue activado:
La presencia de huellas, restos de tierra y material biológico serían clave para reconstruir el último tramo de vida de la mujer. La causa da un giro decisivo en la semana, con la detención del principal sospechoso: Javier Gustavo Echeverguren (38) un jardinero que se contactaba habitualmente con la víctima y habría intentado escapar.
El 13 de noviembre, a las 9:01, las cámaras registraron a un hombre con gorra clara, buzo verde oliva, pantalón oscuro y mochila. Caminaba hacia la vivienda de la psiquiatra con una escalera metálica, también. Casi una hora después, lo captaron regresando con una mochila mucho más abultada y una bicicleta que, según testigos, pertenecía al fallecido esposo de la psiquiatra.
Detención
En una segunda autopsia ordenada por el fiscal, y realizada por los forenses de la Asesoría Pericial de la Suprema Corte, se encuentran conclusiones más certeras. La puñalada en el cuello, con una herida de seis centímetros en el lado izquierdo, justo debajo de la oreja, resultó decisiva para la muerte de la médica.
Después se conoció que el parquero anterior de ella, al jubilarse le cedió su cartera de clientes a Echeveguren. Dio su nombre. Entonces, detienen al sospechoso con escoriaciones en muñecas y brazos, en la esquina de su casa sobre la calle 461, City Bell. Llevaba un bolso y tenía un pasaje de micro, destino a Tucumán, para viajar a las 19.
Finalmente, la pista de la escena del crimen que llevó a detectives de la DDI de La Plata a sospechar del jardinero, no fueron las manchas de sangre, sino el pasto de la casa misma, muy alto. Y el ataque habría sido en la noche del viernes y no el sábado cuando la encontraron.
*Abogado. Ex juez del fuero laboral












Dejar una respuesta